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Blancos Gallegos

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En Galicia tenemos la fortuna de encontrarnos con unas magníficas variedades autóctonas, con una asombrosa capacidad aromática diferencial, que se han convertido en moda, un fenómeno y un descubrimiento en el mundo universal y globalizado de los vinos. Se están exportando y triunfando en los más exigentes concursos y catas, y acreditándose como vinos que bien merece la pena pagar algo más por ellos.

Al estilo sajón, comentaremos más por variedades, clases de uvas, que por Denominaciones de Origen, cartesiana clasificación europea, basada en la Tradición y el Terroir.

Monovarietales
Comenzando con el ALBARIÑO, variedad casi exclusiva y privilegiada en las Rías Bajas, aunque testimonialmente presente en otras D.O. gallegas, y que tiene unos aromas de melocotón y albaricoque diferenciales, por su terpeno Linalol. Su recendo y bouquet no abruma ni empacha, más bien amante y educado compañero de mesa de mariscos crudos como las ostras, pescados ligeros y cuando es muy seco acompaña gentilmente  al Marrón Glace de las marquesas y duquesas.

Seguiríamos por los GODELLOS, presentes en las D.O. Ribeira Sacra, Valdeorras y Monterrei, que, recogidos con una adecuada acidez, producen unos glicéridos y amantes vinos, muy redondos y pecualiares, de largo post gusto y recuerdo, que los hacen amados y buscados por difíciles y escasos.

Nos acompañaríamos después por la TREIXADURA, que en Portugal se hace Treijadura, también glicérido, que cuando está bien tratada por los aprendices de hechiceros que somos los enólogos, aflora con unos largos y prolongados retrogustos, maravillosos e inconmensurables. Poco y caro hay de este tipo de uvas en el mundo, así como del Torrontés, una clase con recuerdos de agradables almendras amargas, que llevamos los gallegos a la Argentina, para conseguir allí sus mejores vinos blancos.

Otras variedades minoritarias, que no menores, serían el LOUREIRO, aromático en ambas ribeiras del Minho; el LADO, escaso y rebuscado en el Ribeiro de Arnoya, la MOZA FRESCA del Barco, DONA BLANCA de Monterrei, etc., etc., que bien valen el sacrificio de beber algunas mal conseguidas experiencias, por la alegría del encuentro con una buena botella.

Y la mayor parte de las veces, estas variedades son el componente de vinos PLURIVARIETALES, como la mezcla con Cainho, y la LOUREIRO/A, en las Rías Bajas, la TREIXADURA/TORRONTÉS/LADO en el Ribeiro, exactos, amplios y generosos acompañantes de mariscos cocidos como centolla, percebes, cigalas, camarones, santiaguiños, langosta, etc., y los pescados más firmes, como el rodaballo o la caballa (verdel).

Esta es la variada constelación de nuestros galaicos vinos, crípticos y complicados de entender como los habitantes de esta excéntrica zona europea. Si te aproximas a ellos y tienes la paciencia necesaria para catar y arriesgar, bien valdrá la pena el sacrificio, ya que llegarás a clasificarlos entre lo mejor y más respetable del panorama vinícola mundial. Conocerlos es llegar a amarlos.

José Posada
Irmandade dos Vinhos Galegos
FIJEV writer, Ourense
(www.sursumcorda.net)

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