martes. 30.11.2021 |
El tiempo
martes. 30.11.2021
El tiempo

Julián Rodríguez, responsable del espacio Zona Franca, en los medios del Grupo El Progreso.

La condena de Alcoa

La sociedad gallega nunca absolverá al grupo pase lo que pase con el Ere en los tribunales
Alcoa amence entre protestas. CEDIDA
Alcoa amence entre protestas. CEDIDA

NO SE puede poner a nadie en el disparadero. La advertencia tiene su miga. Lleva la firma de uno de los abogados del bufete madrileño que defiende los intereses de Alcoa frente a sus trabajadores, y fue pronunciada con cierta solemnidad esta semana en la sala del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia que abordó las medidas cautelares solicitadas por el comité de empresa para frenar el despido colectivo en marcha. "No se puede obligar a vender a alguien sí o sí; no se puede poner a nadie en el disparadero".

Si aplicamos a todos la doctrina del joven letrado, lo cierto es que podría dormir muy tranquilo ese medio millar largo de empleados que ven sus puestos de trabajo esfumarse según avanzan los días. Porque llevan meses en el disparadero. Ante la crisis de la planta de Aluminio Español, y también ante la propia sociedad gallega, Alcoa ha optado por algo así como un autoconfinamiento duro, con muy pocas excepciones, como fue la línea de defensa planteada y expuesta ante los magistrados. Cierre perimetral sobre las mismas ideas ya expuestas durante meses de negociaciones que no han llevado a ninguna parte, y que para disgusto de la propia compañía, quien quiso pudo conocer durante la retransmisión en streaming de la larga vista celebrada en A Coruña. Bienvenido el ejercicio de transparencia, que permite sacar un puñado de conclusiones. 

La primera es que Alcoa solo entiende de dinero. De costes. El silencio suele ser muy rentable para sus ejecutivos. Es su lenguaje en estos momentos. Legítimo. Es por ello que su defensa no dudó en reiterar en varias ocasiones que durante las negociaciones las exigencias del eventual comprador eran inasumibles. "Liberty pedía mucho más de lo que cuesta un despido colectivo, cinco veces los costes de un despido colectivo". 

También quería una opción de compra sobre la planta de alúmina, aspiración ya sabida de los compradores que a ojos del abogado de Garrigues representa algo así como una provocación inadmisible. Como si la balanza de la legitimidad solo se inclinase a favor de lo que pretende Alcoa, que además se apunta ahora al negacionismo: la parada de las cubas de electrolisis no supone "ni el cierre ni el desmantelamiento de la planta". Hasta el Casón vino a cuento. Papelón el del abogado de la multinacional. 

Alcoa es tan peculiar que es capaz de enredarse incluso con sus propios números. Ante una situación inmanejable, como la actual, aluvión de cifras. Juego revuelto. Y siempre, también durante la vista en el TSXG, con pérdidas que no tienen necesariamente por qué coincidir con las que declara oficialmente. Veamos. Su defensa, el joven letrado, mantiene que la planta de Cervo acabará el año con unos números rojos de 58 millones de euros, y que son 170 millones de pérdidas en los tres últimos ejercicios. Pues bien, sus propias cuentas depositadas en el Registro Mercantil indican que de esos tres últimos ejercicios, Aluminio Español solo tuvo resultados negativos dos años. El último ejercicio, el de mayor impacto, con unos números rojos de 48,3 millones, frente a los 14,3 millones en negativo del precedente. Eso suman 62,6 millones de pérdidas en dos años, fuerte contraste, cierto, sobre los beneficios que había obtenido en 2017, que fueron de 58,9 millones. Por tanto, no lleva tres años en pérdidas, y mucho menos suman 170 millones. 

Como sucede con la disparidad de sus pérdidas frente a las que declara oficialmente sobre el papel, Alcoa tiene que explicar muchas cosas todavía. Ante la sociedad gallega y, sobre todo, ante sus propios trabajadores, que ha convertido en enemigos íntimos. En el mismo saco está la Xunta y el Gobierno. Alcoa contra todos. Quedó demostrado otra vez en la vista de esta semana. 

Y entre esas aclaraciones pendientes, una sobre la que debe proyectar luz. Y es que Alcoa aprobó aportaciones de casi 1,5 millones a los planes de pensiones de la alta dirección de Aluminio Español el año antes del anuncio del cierre, con lo que multiplicó por cinco las retribuciones totales a su cúpula en Lugo antes del Ere. Lo dicen sus propias cuentas. El contraste con 2018 es mayúsculo, pues había aportado en ese ejercicio apenas 8.000 euros a los planes de pensiones de la alta dirección. Y unos 7.000 euros el precedente. 

Tantas explicaciones debe Alcoa a la sociedad gallega que, pase lo que pase tras la vista de esta semana, está más que condenada. Solo queda parar el Ere.

Segismundo García | Nueva vida para Sargadelos y su fundación

El nuevo patronato de la Fundación Sargadelos no solo está cuajado de nombres propios y de representantes institucionales, en una inequívoca señal de apoyo. Su composición da idea de los objetivos, que pasan por recuperar algunos de los proyectos aparcados en la dura travesía que tuvo que asumir el grupo durante la pasada crisis. Al frente, Segismundo García, que no solo administra las plantas de Cervo y Sada, sino todo un legado que forma parte indisoluble de la cultura de Galicia. Pocas iniciativas semejantes pueden sacar brillo a tanta historia. La recuperación del Museo de Arte Contemporáneo Carlos Maside es un ejemplo. Pero habrá más, en los auditorios de Cervo y Sada. Larga vida a Sargadelos.

Amancio López | Hotusa ganará este año dinero a pesar del coronavirus

Pasada la resaca de esa cumbre de A Toxa, y sus polémicas, toca hablar de números. Lo hace ese otro Amancio que es el presidente de Hotusa, chantadio afincado en Barcelona. López Seijas manda en un sector a la intemperie en esta crisis del coronavirus, como es el turístico. Sin embargo, la compañía de Amancio López estima que cerrará este año con un ebitda (beneficio bruto de explotación) de 17,6 millones de euros en su área de negocio turístico (la mitad que en 2019) que le permitirá compensar los números rojos por valor de 14,5 millones que prevé para su segmento hotelero. El golpe es de órdago. Para esquivarlo, el grupo se apoya en su central de reservas y servicios asociados. Será su salvavidas.

La condena de Alcoa