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Perros soldado en el Camino

El Camino Francés recibe estos días a 16 miembros del Centro Militar Canino de la Defensa y a seis perros muy especiales, pues son de búsqueda y rescate, detectores de drogas y explosivos, y de seguridad y combate. Estos per
Militares con sus perros, este martes en Triacastela al inicio de la etapa. EP
Dieciséis miembros del Centro Canino de la Defensa recorren la ruta con seis animales con motivo del 40 aniversario de esta institución, que forma a canes de las Fuerzas Armadas

El Camino Francés recibe estos días a 16 miembros del Centro Militar Canino de la Defensa y a seis perros muy especiales, pues son de búsqueda y rescate, detectores de drogas y explosivos, y de seguridad y combate. Estos peregrinos completaron ayer la etapa que separa Triacastela y Sarria.

La institución, con sede en Madrid, lleva a cabo esta actividad coincidiendo con el 40 aniversario de su creación, explica la coronel María Isabel de Martín y Celemín, quien está al frente de la misma.

El organismo, dependiente del Centro Militar de Veterinaria de la Defensa, nació en el año 1982 y forma a equipos caninos de las Fuerzas Armadas.

Imparte cursos formativos de mes y medio y especializados de hasta ocho meses para los tres ejércitos, la Guardia Real, la Ume, el CNI y en ocasiones para Guardia Civil, Policía Nacional y Policías Locales. Para estos últimos solo en la especialidad de drogas.

Los militares y sus canes (cinco de raza pastor belga malinois y uno pastor alemán) llegaron ayer a Sarria en una peregrinación que comenzaron el sábado en Villafranca del Bierzo y prevén acabar en Compostela el domingo.

Algunos ya habían completado anteriormente la ruta jacobea, que recorren por diversos motivos, "religiosos, como reto personal o encontrar tu yo interior", apunta la coronel a su llegada a Sarria, en el establecimiento La Casona. En esta localidad fueron recibidos en la Asociación de Amigos do Camiño na Comarca.

La experiencia está siendo "extraordinariamente positiva, todos trabajamos juntos, pero nos conoceremos más cuando acabemos". La logística sí es algo difícil a la hora de localizar alojamientos con la posibilidad de albergar seis perros, afirma.

La coronel también destaca el buen recibimiento en la ruta, donde la gente es "magnífica y nos apoya". Llaman la atención al verlos con los seis perros, que hace que peregrinos y vecinos se interesen por ellos. Cada guía, cuenta, trabaja con dos o tres canes y llevaron al Camino a aquellos "más preparados, con el que tienen más vínculo". "Son perros muy sociales, obedientes, afables y cariñosos", señala María Isabel de Martín Celemín. Las personas con las que se encuentran les piden acariciar a los animales, sacarse fotos con ellos e incluso alguna querían comprárselos.

Llevan "bien" la ruta, aunque algunos tramos fueron más difíciles. "Tienes que hacer un ejercicio de introspección", como en las subidas a O Cebreiro y el Alto do Poio, pero "llegar al final de la etapa compensa", indica. En cuanto a los perros, "se cansan igual que nosotros, pero al día siguiente salen con el mismo entusiasmo que nosotros". Para recorrer protegen sus almohadillas y tratan de que estiren y se relajen a su llegada.

Los seis animales también cuentan con sus propias credenciales caninas. Desconocían su existencia, dicen, y las descubrieron por el párroco de O Cebreiro. De esta forma, en cada etapa sellan las credenciales de los canes, que a su llegada a Santiago tendrán su Compostela, un recuerdo de esta peregrinación.

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