Qué hacer antes de conducir tras una comida navideña o festiva
Con la llegada de las fiestas aumenta el número de desplazamientos y también las comidas largas, los brindis y la fatiga. Todo eso influye más de lo que parece en la conducción. Antes de arrancar, merece la pena recordar algunas pautas que ayudan a evitar sustos en un periodo en el que la carretera suele estar más cargada de lo habitual.
Prepara el vehículo para los desplazamientos de estas fechas
Viajes cortos, atascos en zonas comerciales, trayectos nocturnos… Antes de empezar la ronda de cenas y reuniones, es buen momento para revisar luces, niveles y presión de los neumáticos. También conviene tener la documentación al día y revisar la póliza, ya sea para actualizar coberturas o para valorar si merece la pena asegurar el coche con mejores condiciones de asistencia.
Deja pasar un tiempo antes de arrancar
El cuerpo tarda en recuperar su ritmo después de una comida abundante. La digestión desvía buena parte de la energía hacia el estómago, por lo que la concentración disminuye y los reflejos comienzan a ser más lentos.
Si la celebración se ha alargado —algo habitual en Navidad— lo más prudente es dejar pasar un rato antes de conducir. Media hora suele bastar, aunque si te notas muy pesado o adormecido, alargar la pausa es la decisión más segura.
Si has bebido, no conduzcas
El dato es conocido, pero conviene repetirlo más en estas fechas: ningún truco acelera la eliminación del alcohol. Ni café, ni agua, ni esperar un poco más. Si has brindado con vino, cava o cualquier bebida con alcohol, lo responsable es pedir que conduzca otra persona, llamar a un taxi o recurrir al transporte público.
En Navidad, los controles aumentan y, sobre todo, aumentan los riesgos. Pensar “solo es un trayecto corto” es una de las frases que más accidentes provoca en estas fechas.
Valora cómo te encuentras
Antes de conducir, pregúntate cosas sencillas: ¿me siento ligero o estoy somnoliento? ¿He dormido bien la noche anterior? ¿He tomado algún medicamento que pueda afectar a la conducción? A veces el problema no es la comida, sino el cansancio acumulado. Si tienes dudas, mejor delegar la conducción o esperar.
Un pequeño paseo antes de conducir activa la circulación y despeja la mente. Basta con dar una vuelta a la manzana, acompañar a algún familiar al coche o salir a tomar aire antes de arrancar.
Hidrátate y evita el exceso de azúcar
Beber agua ayuda a equilibrar el cuerpo después de una comida pesada, mientras que los postres típicos de Navidad pueden dar un subidón de energía momentáneo seguido de un bajón justo cuando te pones al volante. No es cuestión de renunciar, pero sí de moderar o de evitar conducir en el pico de somnolencia que llega después.
Apuesta por planes alternativos
Si sabes que la cena será larga o que habrá varios brindis, plantéalo desde el principio: organiza coches entre varias personas, reserva un taxi con antelación o acuerda quién conducirá a la vuelta. Reducir la improvisación es la forma más sencilla de evitar riesgos innecesarios. Llegar bien es parte de la fiesta.