El Banco Central Europeo lo confirma: esta es la cantidad de dinero que deberías tener en casa ante una emergencia

El uso de dinero en efectivo sigue muy extendido por España. PIXABAY
Un informe europeo revela las cifras recomendadas por hogar tras analizar las últimas crisis y sus efectos económicos

Las instituciones financieras europeas han vuelto a poner sobre la mesa la necesidad de mantener reservas monetarias en los hogares como medida de prevención ante situaciones excepcionales. Esta recomendación cobra especial relevancia tras diversos episodios que han demostrado la vulnerabilidad de los sistemas digitales de pago, dejando a millones de ciudadanos sin capacidad para realizar transacciones cotidianas durante horas o incluso días.

El Banco Central Europeo (BCE) ha publicado un informe firmado por los economistas Francesca Faella y Alejandro Zamora-Pérez, que aparecerá en su próximo boletín económico, donde se analiza la importancia del dinero en metálico como herramienta fundamental en contextos de crisis. El documento hace referencia directa al apagón que paralizó España en abril de 2025, cuando los sistemas de pago electrónico quedaron inoperativos durante varias horas, afectando gravemente al comercio y la economía del país.

"El efectivo es un componente crítico de la preparación nacional ante crisis", afirma taxativamente el BCE en su documento. Los expertos destacan que varios bancos centrales y agencias de protección civil ya recomiendan oficialmente esta práctica para garantizar el acceso a las compras esenciales cuando fallan otros métodos de pago.

Cantidades recomendadas por las autoridades europeas

Aunque el informe del BCE no fija cifras concretas específicas para España, los economistas respaldan las directrices que ya están en vigor en otras naciones del continente. Las autoridades de países como Holanda, Austria y Finlandia han establecido parámetros claros: sugieren mantener entre 70 y 100 euros por cada miembro del hogar, o bien una cantidad suficiente para cubrir las necesidades básicas durante aproximadamente 72 horas.

Esta recomendación se basa en el análisis de diversas crisis recientes que provocaron aumentos significativos en la demanda de efectivo. Entre los episodios estudiados se encuentran la crisis financiera global de 2008, la crisis de deuda soberana griega entre 2014 y 2015, el inicio de la pandemia de covid-19, la invasión rusa de Ucrania en 2022 –con el temor generalizado a posibles ciberataques contra infraestructuras digitales– y, más recientemente, el mencionado apagón en la península Ibérica.

El apagón español de abril de 2025

El informe del BCE dedica un apartado específico al apagón del 28 de abril de 2025 en España, que puso de manifiesto la fragilidad de los sistemas de pago digitales ante fallos técnicos masivos. Durante esta crisis, el gasto con tarjeta se redujo entre un 41% y un 42% en la España peninsular en comparación con las zonas que no resultaron afectadas por el corte de suministro.

El comercio electrónico experimentó consecuencias aún más severas. Los datos recopilados muestran una caída del 54% en el gasto nacional a través de plataformas digitales, lo que contribuyó a una reducción del 34% en todo el consumo español durante aquella jornada, según información de CaixaBank Research y BBVA Research citados por el BCE.

Las pérdidas económicas directas derivadas del apagón se estiman en una horquilla que oscila entre 400 y 1.600 millones de euros, según recoge el estudio. Durante varias horas, numerosos terminales de puntos de venta, cajeros automáticos y servicios de pago móvil como Bizum quedaron completamente inoperativos, sin recuperarse totalmente hasta la mañana siguiente.

El dinero físico como única alternativa viable

El BCE señala en su análisis que "este acontecimiento transformó al efectivo de una opción de pago entre muchas en el único modo de pago para muchos de los que lo tenían o pudieron acceder a él". Un dato particularmente revelador indica que un 39% de los españoles ya mantenía reservas de efectivo en casa como medida de precaución antes del apagón, lo que les permitió realizar pagos y adquisiciones durante la incidencia mientras el resto de la población quedaba desprotegida.

Esta cifra, aunque significativa, todavía deja a más de la mitad de los hogares españoles sin capacidad de respuesta ante situaciones similares. La experiencia vivida durante el apagón demostró que quienes no disponían de dinero en metálico se vieron imposibilitados para comprar alimentos, combustible o cualquier otro producto básico durante las horas críticas.

Responsabilidad bancaria en el acceso al efectivo

El documento elaborado por el BCE también pone el foco en la responsabilidad de las entidades bancarias para garantizar el acceso al dinero en metálico para toda la población. Este aspecto representa un desafío creciente en un contexto marcado por el cierre progresivo de sucursales bancarias y la reducción constante del número de cajeros automáticos disponibles, especialmente en zonas rurales o menos pobladas.

Como ejemplo de buenas prácticas, el informe menciona la iniciativa del Banco Nacional Austríaco, que ha procedido a instalar cajeros automáticos en zonas rurales con el objetivo específico de asegurar este servicio esencial para comunidades que, de otro modo, quedarían sin acceso próximo al efectivo.