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El capo que controlaba África

Pombar Cameán. DP
Pombar Cameán. DP

La colaboración internacional fue decisiva para la caída de José Carlos Pombar Cameán, uno de los grandes narcos gallegos en activo. Acusado de enviar toneladas de coca a Galicia, dominaba el negocio

La dimensión real de la detención de José Carlos Pombar Cameán en Panamá se apreciará con el paso del tiempo. La unidad Greco Galicia, que le seguía los pasos desde su fundación en 2006, y la Brigada Central de Estupefacientes, conocedora de sus andanzas desde 1998, respiran un poco más tranquilas desde el apresamiento de un narcotraficante con capacidad para coordinar la introducción de algunos de los mayores alijos de la historia por vía marítima y que dominaba como nadie una de las principales autopistas de la cocaína que se han establecido en la actualidad: el puente africano.

Pombar Cameán llevaba muchos años en el continente negro, ya no en Marruecos, sino más al Sur, en Nigeria y en Guinea. De hecho, fue detenido en Panamá bajo la identidad del súbdito sudafricano Joe Carrat. Desde el África Occidental tenía todo lo necesario para seguir trabajando. Primero, la impunidad que le confería su red de contactos y protección entretejida durante años. Se movía como pez en el agua de uno a otro estado (algunos de ellos más bien narcoestados) dejando ‘comisiones’ que le permitían mantener su posición. Eso es, al menos, lo que piensan los investigadores españoles que, sin embargo, intentaron no perderle nunca la pista.

Identidades falsificadas y movimientos inesperados le sirvieron durante años para seguir agazapado, hasta que cometió un error. Se confió, y eso le llevó a la cárcel.

Pombar Cameán ya fue investigado por vez primera en el marco de la operación Temple. Natural de A Pobra do Caramiñal, lugar en el que fue decomisado uno de los dos alijos (de más de 6.400 kilos de cocaína), no estaba entre los cabecillas, según los que ya le conocían, y finalmente se quedó fuera del proceso que subyació de la colaboración de uno de los principales capos del momento: José Manuel Vila Siera, El Presidente.

La verdadera dimensión de su detención se apreciará con el tiempo: se le atribuía el control de la red de narcos más activa del Oeste de África

Vista su suerte, debió pensar, siguió en el negocio, siempre en grupos que tenían relación directa con los colombianos. Acabó siendo detenido en 2002 por participar en el intento de introducción de cerca de dos toneladas de cocaína.

A partir de ahí comenzó a ‘tocar’ el continente que acabó dominando en lo que al tráfico de cocaína se refiere. Se le consideró el responsable del alijo del White Sands, uno de los más recordados del siglo XXI. Pero ya no pudo ser detenido. Sabía que debía ingresar en prisión por el asunto de 2002 y prefirió asentase en el Sur, consciente de las facilidades con las que allí contaba para continuar con su negocio a tres bandas: recibía la droga de Sudamérica y la enviaba hacia Europa mediante sus contactos en Galicia.

La Policía no le olvidó en el despliegue policial antidroga más importante del siglo XXI, la Operación Giga (complemento de la más conocida Tabaiba). Allí volvió a caer El Presidente (que esta vez no cantó y acabó en prisión) pero su relación con los hechos, una vez más, no fue acreditada.

Pombar es un ejemplo del gallego que aprovechó su experiencia en el mar para disponer de infraestructura pesquera, uno de los disfraces estrella para los grandes alijos de cocaína que han ido entrando en las rías en la impunidad a lo largo de la última década. Pero también es un paradigma de uno de los axiomas policiales: al final, todos acaban cayendo.

El capo que controlaba África
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