Galicia, entre las autonomías en las que más se encarece la comida con huevos y ternera disparados

Pocos productos de la cesta de la compra se abarataron en 2025, con el aceite a la cabeza. La vivienda fue el capítulo de gasto que más subió el año pasado, un 4,9% 
Personas mayores, en el mostrador de una carnicería.RAFA FARIÑA.DP
Personas mayores, en el mostrador de una carnicería.RAFA FARIÑA.DP

La vivienda, la hostelería y la alimentación, por este orden, fueron los gastos que más vieron crecer los hogares gallegos en 2025. Es una de las conclusiones que se extraen del informe que este jueves publicó el Instituto Galego de Estatística (Ige), que indica que el índice de precios de consumo (IPC) cerró diciembre en el 2,6% en tasa interanual, por debajo de la referencia estatal, que sitúa la inflación media en el 2,9%.

a radiografía pone de manifiesto que el encarecimiento más intenso fue el que sufrió la vivienda, un capítulo en el que entran tanto el alquiler, como la hipoteca y consumos como el agua, la luz o el gas. El repunte que experimentó esta rúbrica fue del 4,9%, pese a ser pronunciado, se quedó por debajo de la media estatal, del 5,7%, y a distancia del encarecimiento del 8,6% al que se vieron expuestos los valencianos.

Comer fuera o pasar la noche en un hotel también exigió a los gallegos rascarse más la cartera. En concreto, los precios subieron un promedio del 4,2% el año pasado.

Y si el alcohol y el tabaco experimentaron un alza del 3,8%, llenar el carro de la compra resultó ser un 3,2% más costoso. En este caso, Galicia se situó en el grupo de comunidades en las que la alimentación tuvo un peor comportamiento. De media, ir al súper se encareció un 3% para el conjunto de los españoles, entre los cuales los vascos fueron el pasado año los peor parados (+3,9%), en tanto que en el polo opuesto se situaron los murcianos (+2,2%).

Un análisis más detallado revela que, de los productos con los que llenamos la nevera, pocos se han abaratado. Entre ellos figuran el aceite y las grasas, cuyo coste descendió un 26,5% en gran medida gracias a la bajada del aceite de oliva.

De consumo poco recomendado por los sanitarios, el azúcar bajó un 8,4%, mientras las patatas descendieron un 3,8% y los cereales, poco más de un 1%.

En cambio, tres son los alimentos cuyos precios encajaron aumentos de más de dos dígitos. A la cabeza, los huevos, que en un año se dispararon un 33,2%, impulsados por el repunte de la demanda de Estados Unidos y de diversos países de Europa donde hubo que sacrificar gallinas por la incidencia de la gripe aviar, una situación que en la recta final de 2025 también afectó a España.

Consumir carne de vacuno también se encareció, un 26% para los gallegos, pese a ser una comunidad con una gran base de productores. La explicación hay que buscarla, también en este caso, en la demanda extranjera, a lo que hay que sumar la escasez de crías con aptitud para el cebo.

El café y el cacao son la tercera rúbrica más inflacionista, con un incremento del 15% en el último año. En este caso, pesan desde las malas cosechas hasta el aumento de la demanda y la especulación.

¿Cuánto subieron las retribuciones?

Si la inflación, del 2,6%, se pone en relación con la fluctuación de las retribuciones se observa que la subida media de los salarios pactados en convenios en 2025, que fue del 3,45%, fue superior a la evolución de los precios.

Con todo, las estadísticas indican que fueron 242.152 los trabajadores los que se vieron beneficiados por la actualización de 208 acuerdos marco con efectos sobre 26.836 firmas. También es cierto que el aumento retributivo medio más generoso se dio en los convenios sectoriales (3,51%), pues en los de ámbito empresarial la mejora se quedó en un 2,81%.  

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