Tráfico refuerza los controles tras más de 18.100 positivos por drogas y alcohol de 2025
La DGT apunta a un cambio de perfil de los infractores. La detección de consumo de estupefacientes entre los conductores creció un 4,9% en 2025 en Galicia, representando ya más de un tercio del total de infracciones por la ingesta de sustancias
Galicia avanza en materia de seguridad vial, pero lo hace con un equilibrio frágil entre avances consolidados y nuevas amenazas. Los datos de la Dirección General de Tráfico (DGT) reflejan una ligera reducción de la ingesta de alcohol al volante en el conjunto de la comunidad en 2025, pero también un repunte preocupante del consumo de drogas, una combinación que mantiene activadas todas las alertas.
En cifras globales, Galicia cerró 2024 con 12.232 positivos por alcohol y 6.333 por drogas. En 2025, las alcoholemias descendieron hasta los 11.502 casos (-5,9%), mientras que los relacionados con drogas aumentaron hasta 6.642, un 4,9% más.
Es en este contexto autonómico, una provincia destaca de forma clara por ir a contracorriente: Lugo.
Lugo, a la cabeza de Galicia en concienciación vial
En el último año, la provincia de Lugo ha logrado reducir los positivos por alcohol y/o drogas en un 17,2%, pasando de 2.865 casos en 2024 a 2.373 en 2025. Un descenso especialmente notable en el consumo de alcohol que sitúa a Lugo a la cabeza de Galicia en resultados de concienciación y control.
El jefe provincial de Tráfico de Lugo, Alberto Rodríguez, reconoce el valor de estas cifras, pero introduce un matiz clave para entender el panorama general: "Hay una sombra que preocupa en el resto de la comunidad: el consumo de drogas al volante ha subido un 4,9% en 2025, representando ya más de un tercio del total de infracciones”. A su juicio, esta tendencia es la que ha obligado a Tráfico a “reforzar la vigilancia más allá de los fines de semana”.
Rodríguez advierte de que la mejora detectada en algunas provincias no puede interpretarse como un cambio estructural irreversible. En su opinión, los descensos puntuales solo tienen valor si se sostienen en el tiempo, ya que las cifras pueden revertirse con rapidez en cuanto se relaja la presión de los controles y la concienciación.
El jefe provincial de Tráfico es contundente al explicar la finalidad de este refuerzo de controles. “El objetivo es claro: sacar de la carretera a quienes se ponen al volante bajo los efectos de sustancias, una de las causas que más tragedias sigue provocando en las familias”, subraya.
En esta línea, insiste en que la estrategia de control no será previsible. “Los controles de alcohol y drogas no seguirán un patrón fijo. Se realizarán de forma aleatoria, sin previo aviso y en cualquier franja horaria, ya sea un martes por la mañana o un sábado noche”, advierte. Una medida que forma parte de la estrategia de vigilancia continua de la DGT en colaboración con la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil.
Rodríguez explica que esta imprevisibilidad responde también a un cambio en el perfil del infractor, cada vez menos vinculado exclusivamente al ocio nocturno, con positivos detectados en desplazamientos cotidianos y en horarios laborales.
Además, recuerda un aspecto clave que con frecuencia se banaliza: “El alcohol y las drogas anulan nuestros reflejos y multiplican las posibilidades de no llegar a nuestro destino”.
Datos por provincias: realidades muy distintas
El análisis por provincias confirma que Galicia presenta comportamientos muy dispares al volante.
En A Coruña, la evolución es negativa. En 2024 se registraron 2.281 positivos por drogas y 4.293 por alcohol, cifras que en 2025 aumentaron hasta los 2.607 y 4.481 casos respectivamente, convirtiéndola en la provincia con mayor incremento en consumo de estupefacientes.
Lugo, por el contrario, es la única provincia gallega que reduce de forma clara ambas variables. En 2024 contabilizó 1.050 positivos por drogas y 1.815 por alcohol, mientras que en 2025 bajó a 861 y 1.512 casos.
En Ourense, la tendencia es ascendente, con un incremento significativo de positivos por drogas, que pasaron de 665 a 839, y también por alcohol, de 1.257 a 1.466.
Pontevedra presenta una evolución desigual: mantiene prácticamente estables las drogas -2.337 en 2024 frente a 2.335 en 2025-, pero logra una reducción relevante en alcohol, que baja de 4.867 a 4.043 positivos.
Este mapa provincial refuerza una conclusión clara: el alcohol empieza a retroceder lentamente, pero las drogas ganan terreno y obligan a redoblar los esfuerzos de prevención.
Hacia la tolerancia cero
El refuerzo de los controles en Lugo y en el conjunto de Galicia se enmarca en la nueva política de “tolerancia cero” impulsada por el Ministerio del Interior, con el objetivo de endurecer las tasas máximas de alcohol permitidas. La meta es ambiciosa, pero imprescindible: salvar vidas.
España cerró 2025 con 1.119 fallecidos en carretera, la segunda cifra más baja desde 1960. Un dato que invita a la esperanza, aunque sin margen para la complacencia. “Cada vida perdida sigue siendo un fracaso colectivo”, recuerda Alberto Rodríguez.
Los informes de accidentes son claros: aunque no siempre sean la causa única, el alcohol y las drogas están presentes en muchas de las salidas de vía y colisiones más graves, combinándose de forma letal con el exceso de velocidad o las distracciones con el teléfono móvil.
Por eso, el mensaje final del jefe provincial de Tráfico de Lugo es inequívoco: “La única tasa realmente segura es la 0,0. Apelamos a la responsabilidad de cada conductor para que nadie tenga que lamentar consecuencias que son, a todas luces, evitables”.
Una advertencia directa que resume el reto de fondo: seguir reduciendo cifras antes de que vuelvan a convertirse en tragedias irreversibles.