María Fernández, del Club de Lectura de Lugo: "é unha excusa para falar do que nos preocupa e facer terapia de grupo"

Reunión del Club de Lectura de Lugo. CEDIDA
En bibliotecas,librerías, colegios, asociaciones y hasta en casas particulares... quedar para compartir y debatir libros está más de moda que nunca. Y es que cada vez son más las persoas que optan por apuntarse a un círculo de lectores como forma de socializar y descubrir historias que, de otro modo, no habrían podido conocer

Sofía Fernández y Xulia Lomba no se conocen de nada. La primera, natural de Pontevedra, estudió Economía; la segunda, oriunda de Santiago de Compostela, se formó en Periodismo. Aunque proceden de mundos distintos, hay un hilo que las une: ambas rondan la treintena y comparten una profunda pasión por los libros. Por ello, decidieron crear sendos clubes de lectura para disfrutar de su afición en compañía de mujeres con los mismos intereses.

El grupo literario de la pontevedresa surgió en verano de 2024, durante un viaje a Menorca con otras cuatro amigas. Una noche, tumbadas en el sofá del apartamento que habían alquilado, comenzaron a hablar de novelas y descubrieron que compartían el gusto por la comedia romántica, el misterio y la fantasía. "Siempre había querido formar parte de un club de lectura, pero los que encontraba leían libros que no me interesaban", explica, "al final resultó que todas queríamos estar en uno, así que decidimos crearlo nosotras". Desde entonces, se reúnen una vez al mes para charlar y exponer lo que les ha evocado la lectura. Sofía cuenta que es la "excusa perfecta" para verse más a menudo, pero también una forma de "compartir tus pensamientos y animarte a leer más".

En el caso de Xulia, todo comenzó a principios de 2025. Hacía pocos meses que se había mudado a A Coruña para cursar un máster y, entre clase y clase, conectó rápidamente con una de sus compañeras, Bernardita. De esa afinidad vio la luz Vino a leer, un club centrado "na muller como escritora" con obras de distintas partes del mundo. Según relata la santiaguesa, la iniciativa busca algo más que comentar libros: pretende fomentar la socialización, crear un espacio donde compartir dudas propias del paso a la adultez y reflexionar sobre "a experiencia de ser muller en diferentes etapas da vida". Aunque en la actualidad el club está en pausa, ya que Xulia se ha trasladado a Madrid, el proyecto no se da por cerrado. Su intención es organizar un nuevo encuentro que permita seguir "coñecendo xente nova e intercambiar ideas".

Sofía Fernández leyendo uno de sus libros favoritos. CEDIDA

Una experiencia enriquecedora que sirve como terapia de grupo

Leer en compañía no es solo una afición compartida entre amigas o en ámbitos privados; también existen círculos literarios en librerías, bibliotecas públicas o asociaciones. A medio camino de convertirse en una sociedad se encuentra el Club de Lectura de Lugo, que nació hace ya siete años y reúne ya a más de 80 personas. La artífice es María Fernández. Tras varios años viviendo en Barcelona y Londres, esta lucense regresó a su ciudad natal y empezó a echar en falta "a actividade cultural da que disfrutara no estranxeiro". Decidida a compartir la literatura con otras personas, y al no poder asistir a otros clubes por su horario laboral, creó su propio círculo lector.

A día de hoy se reúnen una vez al mes para hablar de ficción contemporánea, sin renunciar a la poesía o al ensayo. "A maior parte de nós andamos entre os 30 e pico anos, pero tamén hai xente xubilada e rapazada", asegura su creadora, "o club permite aproximarse a propostas que por criterio propio non chegarías, é sempre moi enriquecedor compartir pensamentos con mulleres de idades diferentes". En este sentido, María subraya que el impacto va más allá de los libros. Para ella, la lectura se convierte "nunha excusa para falar de temas que nos preocupan e facer terapia de grupo". En febrero por ejemplo, comentaron Nosotros en la noche, una obra centrada en la vejez, la soledad, las inquietudes personales y el vínculo entre dos personas en una comunidad muy pequeña.

"Combaten a soidade" y "desenvolven o pensamento crítico"

Estos tres casos reflejan una tendencia creciente: cada vez hay más personas que disfrutan sumergiéndose en la literatura. Tal y como muestra el Barómetro de hábitos de lectura y compra de libros en España 2025 —elaborado por la Federación de Gremios de Editores—, un 66,2% de la población mayor de 14 años dedica parte de su tiempo libre a leer, lo que supone un aumento del 10,88 % respecto al 2017. En Galicia el alza es más notoria. La proporción de lectores ha aumentado al 65,9%, un 12,45% más que hace ocho años, y la compra de obras que no son de texto se ha incrementado un 22,52% en ese mismo período.

Otra reunión del Club de Lectura de Lugo. CEDIDA

El auge guarda relación, entre otros muchos factores, con la socialización de los libros. Así lo respalda un estudio de The Reading Agency, una organización benéfica del Reino Unido que promueve los beneficios de leer en todas las edades. Según sus datos, quienes forman parte de una comunidad lectora son un 50 % más propensos a disfrutar de los libros de manera habitual, un 323 % más proclives a adquirir obras al menos una vez al mes y un 323 % más dados a acudir semanalmente a la biblioteca.

De igual forma, frente a la lectura individual, la pertenencia a un club multiplica los beneficios que aportan los libros —que ya de por sí mejoran la concentración, la memoria o la plasticidad cerebral, reducen el estrés y ayudan a dormir mejor—. Según explica la presidenta de la sección de Intervención Social del Colexio Oficial de Psicoloxía de Galicia, Guadalupe Oroña, estos espacios también generan notables ventajas a nivel social. "Sábese que combaten a soidade non desexada a calquera idade, crean redes informais de apoio e fomentan a interacción con outras persoas", señala.

En este sentido, la experta detalla que en los círculos lectores se generan vínculos que promueven el sentido de pertenencia. Asimismo, también ayudan a "desenvolver o pensamento crítico e a tolerancia" y facilitan que las personas aprendan "a expresar a súa opinión e a escoitar perspectivas diferentes". En el plano emocional, además, permiten explorar los propios sentimientos, funcionan como una forma de "validación emocional" y, en definitiva, pueden ser "unha excelente ferramenta terapéutica".

Niños en una biblioteca. PIXABAY

Los libros también son para los jóvenes

En el mundo de la lectura también hay espacio para la infancia y la adolescencia y, de hecho, cada vez son más las iniciativas orientadas a fomentar el hábito entre los más jóvenes. Un ejemplo cercano son las bibliotecas de los centros escolares. En Galicia, 500 colegios e institutos desarrollan clubes de lectura este curso, un 10 % más que el año anterior. A esta red se suman propuestas impulsadas desde bibliotecas públicas. Es el caso de la Antonio Odriozola de Pontevedra, que este año ha puesto en marcha dos círculos lectores dirigidos a la juventud. Uno para los niños de 8 a 11 años y otro para jóvenes de 12 a 16. 

Según relata su coordinadora, Elba Amancay, las lecturas que se proponen buscan que los jóvenes "se puedan identificar con ciertas historias" y que, al mismo tiempo, conecten con "realidades diferentes a las suyas". Frente a los clásicos medievales que estudian en el instituto, el club apuesta por todo tipo de novelas contemporáneas que abordan problemáticas actuales. Es el caso de El odio que das, que trata cuestiones como el racismo en EE.UU. y el movimiento Black Lives Matter, o A lagoa das nenas mudas,  que aborda las dificultades de la emigración y el rechazo.

Asimismo, Elba destaca que la lectura fomenta la empatía y la comprensión de los jóvenes. "Cuando leen estos libros, aprenden a tener una visión más global y desarrollan sensibilidad hacia el mundo", asegura. Además, también contribuyen a su desarrollo personal dándoles "fuerza mental, seguridad en sí mismos y mejorando su expresión oral".