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El padre que mató al hijo a palazos en Oza-Cesuras se enfrenta a prisión permanente

Javier Miras, tras ser detenido por la Policía Nacional. CABALAR (EFE)
Javier Miras, tras ser detenido por la Policía Nacional. CABALAR (EFE)

El fiscal dice que asesinó al niño, de 11 años, para hacer daño a la madre ► El juicio arranca el lunes

La Fiscalía ha solicitado la prisión permanente revisable (PPR) para Marcos Javier Miras Montánez, un hombre acusado de matar a su hijo de 11 años golpeándolo con una pala en la cabeza el 7 de mayo de 2017 en una pista forestal del municipio coruñés de Oza-Cesuras. En el escrito de acusación, el ministerio público considera que cometió el crimen "con la única finalidad de causar daño psíquico a su mujer, por no haber aceptado reanudar la relación con él" tras el divorcio. De este modo, sostiene que "ideó un plan y lo ejecutó fríamente, sin importarle la vida de su hijo y asegurándose de que no fuese socorrido". Solo David Oubel ha sido condenado a la PPR, en su caso por degollar a sus dos hijas en Moraña.

Junto a esto, el fiscal solicita que se imponga a Miras Montánez la prohibición de aproximarse a menos de 500 metros de su exmujer y a no comunicarse con ella durante cinco años más que la duración efectiva de la pena. Deberá abonarle, asimismo, una indemnización de 167.500 euros. Los cargos por los que será juzgado ascienden a los delitos de asesinato y de lesiones psíquicas, con la agravante de parentesco. El proceso tendrá lugar entre el lunes y el viernes en el tribunal de Violencia sobre la Mujer de A Coruña.

LOS HECHOS. El menor fue encontrado muerto a última hora del 7 de mayo en una zona de eucaliptos en el lugar de A Barra, en la parroquia de Rodeiro, y presentaba un fuerte golpe en la cabeza. El asesinato se cometió a pocos metros de distancia, por lo que el hombre habría arrastrado el cuerpo a este punto algo más apartado. Fue el propio Miras Montánez quien, tras derrumbarse en el interrogatorio, condujo a los agentes al lugar, próximo a una vivienda que posee en la zona, fruto de una herencia familiar.

Según plantea ahora la Fiscalía, el acusado asestó varios golpes al niño en la cabeza con una pala metálica específicamente buscada para cometer el crimen, con tal intensidad que le produjeron heridas y fracturas en el cráneo, provocando hemorragias y contusiones encefálicas que causaron su muerte inmediata. Los golpes se los propinó "de forma inesperada y sorpresiva" para el menor, que "nunca pudo sospechar la intención de su padre". "Lo inesperado, sorpresivo y el lugar donde se produjo el ataque impidieron cualquier posibilidad de reacción del menor o el auxilio de terceras personas, circunstancia buscada por el acusado para asegurar el resultado que pretendía: la muerte de su hijo y causar daño a su excónyuge", detalla el ministerio público.

Como consecuencia, la mujer sufre un trastorno de estrés postraumático crónico y se encuentra a tratamiento desde el 16 de noviembre de 2017, y en baja laboral desde el 9 de mayo de ese año.

ANTECEDENTES. El historial del asesino confeso muestra antecedentes que apuntaban a la posibilidad de que llevara a cabo acciones violentas contra su expareja, ya que la madre del niño había presentado dos denuncias contra él. La primera, en 2008, finalizó con una sentencia condenatoria por un delito de coacciones, mientras que la segunda se interpuso en 2013 por amenazas a través de las redes sociales, pero fue sobreseída al no ser posible acreditar el autor de los hechos. A ello hay que sumar los comentarios ofensivos que le envió al tío materno del niño por internet días antes del crimen.

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