En Galicia llueve, pero no en todos los sitios igual: estos son los concellos donde más y menos cae agua

Varias personas caminan con paraguas en Pontevedra. GONZALO GARCÍA

Según el coordinador de MeteoGalicia, Juan Taboada, la comunidad es "un auténtico cruce de caminos meteorológicos"

Galicia no es un mapa azul uniforme bajo la lluvia. Es un mosaico climático donde en apenas 20 kilómetros puede cambiar el cielo, la temperatura y la intensidad de la precipitación.

"Es muy difícil llevar la lluvia al detalle de cada concello", explica el coordinador de MeteoGalicia, Juan Taboada. Galicia cuenta con 160 estaciones meteorológicas, pero la orografía y la orientación hacen que una estación no siempre represente con precisión lo que ocurre en todo un municipio. "Dentro de un mismo concello puede haber zonas donde llueva mucho y otras donde llueva bastante menos", aclara.

  1. El suroeste que empapa medio país
  2. Donde llueve menos (aunque no lo parezca)
  3. El caso de Oímbra
  4. El Triángulo seco ourensano
  5. ¿Está cambiando el clima gallego?
  6. El mito del paraguas eterno

El suroeste que empapa medio país

Hay, sin embargo, una constante climatológica clara: la mayor parte de la lluvia cae entre octubre y marzo por el paso de borrascas atlánticas con vientos de suroeste.

Taboada lo resume sin rodeos: "Las zonas más afectadas son Pontevedra y el sur y oeste de A Coruña". La explicación es física: el aire húmedo entra por las rías, descarga en la costa y, al ascender hacia las medianías –entre 900 y 1.000 metros– se enfría y precipita aún más.

Ahí aparecen nombres propios que se repiten en los registros: Fornelos de Montes o Forcarei, en la divisoria entre Pontevedra y Ourense; Santa Comba y Negreira, en el oeste coruñés; o la Baixa Limia, donde el viento se encajona por el valle del Miño y vuelve a descargar con intensidad.

Los datos lo corroboran. En enero de 2026, por ejemplo, en Fornelos de Montes se registraron 645 litros por metro cuadrado en un solo mes registrando precipitaciones los 31 días del mes, según MeteoGalicia.

En Muralla, en el concello de Lousame (A Coruña) se registraron 768 litros por metro cuadrado en enero de 2026 siendo el concello que registró la cantidad máxima de precipitación.

Donde llueve menos (aunque no lo parezca)

Pero existe otra Galicia menos asociada al paraguas. Las zonas situadas a sotavento de esos vientos húmedos reciben bastante menos precipitación. El aire descarga primero en la montaña, desciende después ligeramente más seco y pierde capacidad para seguir dejando agua.

En la provincia de Lugo, el sur –con municipios como Monforte de Lemos y Quiroga– es de las áreas menos lluviosas, mientras que la precipitación vuelve a aumentar en las zonas altas de Ancares, O Courel y O Xistral.

La costa lucense, por su parte, rompe esquemas. A Mariña no es la más lluviosa, pero sí una de las más atlánticas en estado puro: poca amplitud térmica y lluvias más repartidas. En invierno puede quedar al margen de los grandes acumulados del suroeste, pero en verano, cuando el viento gira a norte o nordeste y se carga de humedad del Cantábrico, aparecen nubes de retención muy localizadas. En pocos kilómetros, el tiempo cambia radicalmente.

"Galicia es un auténtico cruce de caminos meteorológicos", señala Taboada. Borrascas atlánticas, anticiclón de las Azores, entradas continentales o incluso africanas explican esa variedad. Por eso, defiende, "se puede hablar con toda propiedad de microclimas".

El caso de Oímbra

Oímbra representa uno de los casos más significativos de esta singularidad climática. Su enclave, encajado entre viñedos y lomas y resguardado por el valle del Támega, genera unas condiciones muy particulares que dan lugar a un microclima al que muchos especialistas califican de "casi mediterráneo".

Los datos lo evidencian: el acumulado anual de lluvia no suele superar los 700 milímetros, una cifra muy inferior a la que se registra en puntos del litoral de A Coruña o de la provincia de Pontevedra, donde pueden alcanzarse e incluso superarse los 2.000 milímetros al año.

El Triángulo seco ourensano

Oímbra no es un caso aislado dentro de la Galicia menos lluviosa. A su alrededor, municipios como Verín y Monterrei figuran también entre los que registran menores acumulados anuales de precipitación. Lo mismo ocurre en otros puntos del interior ourensano, como A Gudiña o la comarca de O Ribeiro, donde las cifras quedan muy por debajo de las que se alcanzan habitualmente en el litoral de A Coruña o Pontevedra.

Este patrón dibuja lo que se conoce como el "Triángulo seco ourensano", un espacio climático que abarca el valle de Monterrei, el valle del Limia y O Ribeiro. En esta franja interior las precipitaciones son inferiores a las de buena parte del resto de Galicia a lo largo del año.

A este mapa de menor pluviosidad se suman también comarcas como Valdeorras y la Ribeira Sacra, que, según los datos registrados, figuran entre las zonas donde menos llueve en el conjunto de la comunidad.

¿Está cambiando el clima gallego?

La respuesta exige matices. Según explica el coordinador de MeteoGalicia, las temperaturas medias sí están aumentando, en línea con el contexto global. Pero en precipitación acumulada anual "no hay ninguna tendencia significativa". Es decir: no llueve necesariamente más que antes.

Lo que sí cambia es la forma de llover. "El acumulado anual no está variando de manera clara, pero aumenta la variabilidad", afirma. En la práctica, eso significa episodios más concentrados e intensos alternados con periodos muy secos.

El ejemplo reciente es contundente: un verano con más de 100 días sin lluvias significativas, seguido de semanas con borrascas encadenadas y acumulados excepcionales. “No es que llueva más –insiste–, es que llueve de forma más torrencial”.

El mito del paraguas eterno

Si tuviera que desmontar una idea preconcebida, Taboada lo tiene claro: la asociación automática entre Galicia y lluvia permanente. "No es del todo correcta", sostiene. La influencia atlántica es evidente, pero también lo son los periodos prolongados de estabilidad y tiempo seco.

Galicia no es un territorio donde siempre llueve. Es un territorio donde el relieve, el mar y el viento dialogan constantemente. Donde el cielo no entiende de fronteras administrativas. Y donde, como concluye el coordinador de MeteoGalicia, lo importante no es solo cuánto llueve, sino cómo y dónde cae cada gota.