Carmen González, psicóloga: "El mal tiempo no provoca depresión, pero sí afecta al estado de ánimo"

La vicesecretaria del Colexio Oficial de Psicoloxía de Galicia explica cómo las largas épocas de lluvia y viento pueden influir en el estado anímico de las personas
Mª del Carmen González Hermo. CEDIDA
Mª del Carmen González Hermo. CEDIDA

Tras un mes de enero pasado por agua y sin previsión de los rayos del sol se vuelvan a dejar notar, sentirse más irascible o con menos ganas de salir de casa no es algo sorprendente. María del Carmen González (Ribeira, 1976), psicóloga sanitaria y vicesecretaria del Colexio Oficial de Psicoloxía de Galicia, asegura que el mal tiempo puede afectar la alimentación, la vida social y el bienestar general. Sin embargo, también defiende que se puede aprovechar esta época para mejorar la calidad de las relaciones familiares.

¿Influye realmente el mal tiempo en el bienestar emocional?
Sí. No es que provoque lesiones emocionales ni depresión, como a veces se dice, pero sí afecta al estado de ánimo. Este se regula por elementos como la actividad, la participación en la comunidad o sociedad y el contacto con el aire libre. Cuando el mal tiempo se prolonga, estos factores que nos cuidan o nos levantan el ánimo desaparecen y eso, lógicamente, se nota.

¿Qué efectos psicológicos produce en las personas?
Tenemos menos ganas de hacer cosas, algo normal porque no queremos mojarnos, y se nos reduce el ocio. También sufrimos cambios de humor, andamos como malhumorados o con desgana. A algunas personas, además,  el mal tiempo les afecta a los ritmos circadianos y les altera el sueño o los horarios de las comidas.

" Es importante que la vida en el hogar no se convierta en algo aburrido, sino en un espacio donde crear tribu familiar y reforzar las relaciones emocionales e intrafamiliares"

En invierno tenemos menos horas de luz. ¿Es más habitual sentirnos diferentes que en verano?
Claro. Somos mamíferos y, a lo largo del año, nuestro ritmo de actividad y funcionamiento varía. Al igual que otros animales, nos vemos afectados por la falta de luz. En esta época hay algunos que hibernan, pero nosotros no lo hacemos porque nuestra vida en sociedad nos exige actividad durante todo el año. Aún así, es normal que en otoño e invierno nuestro nivel de activación disminuya un poco.  En realidad en esta época no podemos seguir del todo el ritmo de la naturaleza. Hace años, cuando no había tantas tecnologías ni horarios de trabajo tan estrictos, las personas nos regulábamos por el ritmo del sol. Cuando este se ponía, era el momento de volver a casa y de empezar a hacer vida en el hogar. Ahora, en cambio, eso ya no pasa.

Los gallegos estamos más acostumbrados al mal tiempo, ¿nos sentimos más o menos decaídos que el resto del país?
En Galicia estamos acostumbrados a la lluvia. Eso no nos frena para realizar las actividades de la vida cotidiana, pero sí nos limita cuando se prolonga, sobre todo en planes más sociales y de ocio. En otras partes de España quizá no les afecte tanto ya que siguen participando en la comunidad y saliendo. Nosotros, entre tener que aparcar muy lejos o muy cerca de donde vayamos, sí que tenemos ciertas limitaciones.

"Cuidar la salud física es fundamental, porque todo va unido: si no podemos salir y además estamos enfermos, nuestro estado de ánimo se verá más afectado"

¿Hay perfiles más vulnerables a los efectos del mal tiempo?
Probablemente. Al igual que cuando hay humedad algunas afecciones físicas duelen más, el mal tiempo provoca algo similar a nivel emocional. No es que provoque enfermedades del ánimo, pero si que, cuando las tenemos, estamos más vulnerables al efecto del clima. Sobre todo porque limita las acciones compensatorias que solemos usar para cuidarnos de esas alteraciones.

¿Qué prácticas pueden ayudar a cuidar la salud mental en esta época?
Hay que intentar mantener horarios saludables, comer y acostarnos a la misma hora, y aprovechar la falta de luz para bajar el ritmo antes y así favorecer el descanso. También es importante que la vida en el hogar no se convierta en algo aburrido, sino en un espacio donde crear tribu familiar y reforzar las relaciones emocionales e intrafamiliares. Además, en medida de lo posible, hay que mantener una actividad física y seguir conectando con la naturaleza. A lo mejor no podemos dar largos paseos por el bosque o la playa cuando llueve mucho, pero sí podemos aprovechar los momentos en que deja de caer agua para salir de casa. Cuidar la salud física es fundamental, porque todo va unido: si no podemos salir y además estamos enfermos, nuestro estado de ánimo se verá más afectado. Tampoco podemos pensar "pues ya no hago nada". Es importante mantener la vida social adaptándola a las circunstancias.