Alerta en el sector por la grave falta de coherencia en la regulación sobre las bebidas energéticas

Galicia eleva a 18 años la edad mínima y Asturias la fija en 16, con una polémica prohibición que impedirá comprar energéticas a adultos si van acompañados de menores
Bebidas energéticas a la venta en un supermercado. PIXABAY
Bebidas energéticas a la venta en un supermercado. PIXABAY

Comprar una bebida energética puede convertirse en un ejercicio de geografía legal en el norte de España. Las recientes iniciativas legislativas en Galicia y Asturias han encendido las alarmas del sector de la distribución alimentaria, que denuncia una "ruptura grave" de la unidad de mercado y una regulación sin precedentes que, advierten, generará confusión, costes y conflictos en los supermercados.

La Asociación Española de Distribuidores, Autoservicios y Supermercados (Asedas) y La Distribución Anged critican que dos comunidades autónomas limítrofes vayan a aplicar normas distintas sobre la edad mínima para adquirir bebidas energéticas. Galicia aprobó el pasado 7 de enero la Ley de Protección de Personas Menores y Prevención de las Conductas Adictivas, que fija en 18 años la edad mínima de consumo. En cambio, el Parlamento asturiano está a punto de sacar adelante su propio proyecto de ley, que sitúa ese límite en los 16 años.

El resultado, subrayan, es "inexplicable": un joven de 17 años podrá comprar una bebida energética en un municipio asturiano y, apenas diez minutos después, tenerlo prohibido al cruzar a Galicia. Para la distribución, si estas restricciones estuvieran sólidamente respaldadas por criterios científicos y de salud pública, no tendría sentido que difiriesen según el territorio.

A esta fragmentación normativa se suma, advierten, un aumento de las cargas burocráticas y una mayor complejidad operativa para las empresas. En Asturias, por ejemplo, los trabajadores de los comercios deberán controlar dos edades distintas en caja: 16 años para bebidas energéticas y 18 para alcohol, con el consiguiente riesgo de errores y conflictos con los clientes. Un esfuerzo adicional que, recuerdan, recae exclusivamente en el personal de venta.

Pero la medida que más inquietud genera es otra: la prohibición de vender bebidas energéticas a adultos si van acompañados de un menor. De aprobarse la norma asturiana, un padre o una madre podrá comprar alcohol sin límite, pero no una bebida energética si va con sus hijos. Para el sector, se trata de una intromisión en la esfera personal "sin precedentes" en España y difícilmente aplicable en la práctica. Temen escenas de tensión en las líneas de caja y una norma imposible de explicar al consumidor medio.

Las asociaciones reclaman al Gobierno del Principado y a los grupos parlamentarios asturianos que reconsideren el texto y corrijan una regulación que consideran desproporcionada. Recuerdan que la distribución alimentaria colabora desde hace años en la protección de la salud y de los menores y que ya ha demostrado su compromiso en momentos especialmente exigentes para la sociedad.

En Galicia, además, la normativa irá un paso más allá a partir del próximo 7 de marzo, cuando se prohibirá no solo la venta, sino también el consumo, transporte, tenencia o posesión de bebidas energéticas por menores de edad, salvo en casos justificados por motivos laborales, como el reparto. Un nuevo escenario regulatorio que, para el sector, abre más interrogantes que certezas y consolida un mapa de normas distintas para un mismo producto.

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