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El 'Cocido Telúrico' de las Azores

Preparación del 'Cocido das Furnas' (Foto: J. Posada)
Preparación del 'Cocido das Furnas' (Foto: J. Posada)

El segundo Sábado de Junio se celebra el “Cocido das Furnas” en la Isla de San Miguel, Azores, y allí fuimos en descubierta, atreviéndonos con uno de los platos más extraños de la Gastronomía mundial.

Producto.- Consiste en cocer conjuntamente un poco de cerdo, algo de vaca, unas alas o zancos de gallina, unos trozos de “enchidos” de las Azores, que vienen siendo unas morcillas negras, así como un poco de salchichón también de por allí, ambos muy buenos; y como hidratos de carbono la batata, el inhame, que es un tubérculo muy interesante y característico, endémico en la isla. Algo de repollo, patata, col gallega y zanahoria completan el universo en la pota.

Pero lo más peculiar y característico es el Proceso: Aprovechando que es una isla eminentemente volcánica, se hace un profundo agujero de 1 metro aproximadamente en una zona volcánica, en donde salen fumarolas, en concreto, las “furnas”; y se mete allí la olla con todos sus componentes durante 5 ó 6 horas. Pacientemente se espera a que se vaya haciendo, mientras los comensales van haciendo apetito y degustando una variedad y cantidad enorme de acepipes o aperitivos, acompañados de cervezas, vinos y lo que caiga.

Al cabo de ese tiempo, en ese telúrico fogón de la tierra terráquea se va produciendo el fenómeno de la ósmosis, sinergia, intercambio  y combinación de aromas y sabores, y sale un magnífico plato con algo de retoque sulfúreo para darle más encanto. Servido en cantidades para matar el hambre a un elefante de media edad, se come paciente y demoradamente, en forma y estilo entre plácido y recreado, regado de abundante conversación y  vino del pico o de los biscoitos también de las Islas.

Exótico sabor
Tiene este cocido un apreciado exótico sabor, muy del gusto local  y se están atreviendo también a realizar de esta forma peculiar, un bacalao (obligado, estamos en Portugal), una feijoada estilo brasileiro y también, como no, algún pulpo que le sale un poco cocido de más, nada que ver con el pulpo a la gallega o el pulpo griego asado en las brasas.

Se recomienda este plato, no sólo por recuperar la tradición, sino por exotismo y, naturalmente, de postre puede caer un pudim (flan), que también se atreven a realizar en estos fogones, aunque procesado menos tiempo, naturalmente, y un maravilloso “queijo” de las islas que puede ser de San Jorge, o San Miguel, o de Capelinhos, una maravillosas calidades y variedades, ya que tienen muchísimas vacas con mirada lánguida y triste, aposentadas en su esplendoroso verdor.

Lo mejor que tienen las Islas de Azores es la gente, amable y hospitalaria, y se recomienda pretextar dolencias crónicas estomacales, úlceras o algo así, para poder rechazar, intentar reducir las ingentes cantidades de alimentos con los que tratan de regalarte o asesinarte, no está clara su intención.

Asombran unos paisajes increíbles, de lo más exótico, interesantes del mundo, y están  llenas de flores, principalmente de hortensias, lirios, azucenas, pinsapos, araucarias, y una variedad de especies, que recuerdan a un parque botánico flotante, en el medio del Atlántico. Las plantas rodean todas las carreteras y caminos, consiguiendo un colorido magnífico y peculiar, que configuran un lugar  extraordinario al cual vale la pena volver.

Hay baños calientes, ferruginosos, sulfúreos, sulfhidricos o normales, y toda una gama maravillosa de pescados, desde pargos y meros a las ballenas, que se pueden ver desde barcos especiales y admirar como chapotean con la cola mojando a los clientes curiosos, demasiado atrevidos. Antes matabamos a los animales, y ahora los espiamos en un "voyeurismo" impúdico contra su intimidad familar.

Recomendable
Las Azores es uno de los sitios menos turísticamente conocido y, sin embargo, de los más bonitos que he visto en mi vida, merecedor no sólo de una estadía de una semana, muy recomendable a los recién casados, y gentes que intentan encontrarse. Para los veteranos es el sitio ideal para instalarse y aburrirse, o sea, cargar la batería espiritual, reconciliarse consigo mismo, asombrarse frecuentemente y comer y beber alegremente en buena compañía. Quizá estoy describiendo un paraíso, y sea conveniente no pasar demasiado rápido la buena nueva y la palabra de que existe este recanto, ya que se puede llenar de usuarios agitados y estropearnos uno de los pocos lugares interesantes y sosegados que existen en la faz de la Tierra.

Es solamente un viaje de 2 horas desde Oporto en avión, y desde luego que vale bien el “detour”, aunque también queda de viaje para EE.UU. y es una escala recomendable para los que vayan a agotarse en el stress de  la tensionada vida americana. De ida o vuelta, es cargar las pilas, mirar hacia adentro, reconciliarse consigo mismo y, desde luego, definitivo para el que está cansado de ferias, fiestas, parrandas, romerías y cansado  del mundanal ruido. Que la paz sea con vosotros...nas Açores de Portugal.

 
José Posada
AGAXET
Ourense, Galiza
[email protected]

 

El 'Cocido Telúrico' de las Azores
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