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La fórmula del concurso de acreedores para sobrevivir a las grandes crisis pandémicas

Publi La fórmula del concurso de acreedores para sobrevivir a las grandes crisis pandémicas

Este periodo de crisis económica derivada de la debacle producida por la pandemia del coronavirus enfrenta a un buen número de empresas a la posibilidad del cierre. Para evitar llegar a esta situación límite, existe la figura legal del concurso de acreedores.

Gestionar una empresa no es sencillo, más aún cuando se viven situaciones tan extremas como las producidas por el covid-19 que ha producido una desaceleración global en la economía. Al esfuerzo diario, hay que sumar las condiciones tan particulares y críticas que produce una pandemia de este tipo.

No serán pocas las que terminen por echar el cierre a sus producciones por haber sido heridas mortalmente. Pero, algunas otras, podrán recomenzar si se atienen a la fórmula del concurso de acreedores. Igor Ochoa como reconocido experto en reestructuraciones y reflotamiento de empresas de crisis de la consultora Dipcom Corporate, es el mejor aval que se puede tener para salir de este tipo de situaciones con garantías de éxito.

Quién puede acogerse a una ley concursal

Cualquier empresa puede acogerse a un proceso concursal siempre y cuando cumpla con unas condiciones mínimas. En este sistema se permite a las empresas hacer frente al exceso de deudas cuando su situación es de insolvencia, por lo que hay que demostrar que, efectivamente, no se pueden afrontar los pagos a los adeudados.

Dos formas + 1 de afrontar el concurso de acreedores

Existen dos fórmulas válidas para llevar a cabo un concurso de acreedores. Estas categorías se diferencian entre sí en función de quién sea el que pida e inicie el proceso.

De este modo, se denomina concurso de acreedores necesario a aquel proceso que lo inicia alguno de los acreedores que la empresa sostiene. Y concurso voluntario, cuando la iniciativa y soluciones las toma y busca la empresa deudora, demostrando voluntad de pago. Aunque, todavía, se podría citar una tercera fórmula, el concurso de acreedores express, destinado a buscar soluciones cuando la decisión de cierre de la empresa ya está tomada.

Pasos que sigue un proceso de concurso de acreedores

La serie de fases por la que debe pasar para que un concurso de acreedores llegue a buen término va a necesitar la intervención de una serie de agentes imprescindibles; Un juez de lo Mercantil, El Ministerio Fiscal, la Administración Concursal, la Junta de acreedores y, cómo no, la persona o representantes de la entidad deudora.

El primer paso será llevar a cabo un análisis de la situación económica real en la que se encuentra la empresa que se ve imposibilitada a realizar los pagos debidos. Una vez recopilada toda la información y los datos necesarios se pasará al siguiente nivel.

En este segundo paso se comienzan las conversaciones para llegar a un acuerdo o convenio con los acreedores, que beneficie a ambas partes del litigio o, si es imposible, se proceda a la liquidación total de la sociedad.

Si ha sido el proceso voluntario el que se está llevando a cabo, será el juez junto a los acreedores los que den por válida la propuesta o la rechacen definitivamente. Si se da por válida la propuesta, se deberá facilitar el cumplimiento de lo pactado para terminar con el proceso lo antes posible.

Un ejemplo actual y popular de un concurso de acreedores

El concurso de acreedores funciona, para muestra la compañía que creó al popular personaje de animación para niños Pocoyó (Rayet y Zinkia) que consiguió salir con éxito de un concurso de acreedores.

Fue en 2012, cuando la inmobiliaria Rayet entró en Concurso de Acreedores, pues las negociaciones con uno de sus adeudados no consiguieron llegar a buen puerto. La deuda que arrastraban era nada menos que de 600 millones de euros.

Tuvieron que pasar tres años para que el Juzgado de lo Mercantil Número 3 de Madrid abriese la base de Convenio, convocando una Junta de Acreedores. Este convenio de acreedores contó con el 74,2 % del pasivo de la compañía, lo que dejaba en el aire la sentencia que correspondía al Juzgado.

El plan de viabilidad

En el plan de viabilidad que había presentado Rayet se contemplaba la reestructuración y el reflotamiento de la compañía. Para ello, reducía el porcentaje de participación que sostenía con la inmobiliaria Quabit del 31,4 %. Esto produjo que dejara de cargar con un paquete de nada menos que 19,9 millones de acciones, logró contar con la liquidez necesaria para afrontar los pagos que le exigían en el concurso de acreedores.

Superación del concurso de acreedores

Por otro lado, la productora Zinkia (autora de la popular serie Pocoyó), logró salir definitivamente del procedimiento acordando en el auto el cese de la administración concursal con carácter inmediato y automático desde la fecha de la sentencia, para dar por terminados los efectos legales sobre la intervención de las facultades de administración y disposición patrimonial justo desde ese día.

La productora de Pocoyó, para finalizar definitivamente con el proceso, presentó en febrero de 2014 la solicitud de concurso voluntario de acreedores, pues no llegó a alcanzar el acuerdo deseado con todos sus acreedores y, por tanto, no logró refinanciar su deuda.

Una vez con el procedimiento en marcha presentó una propuesta de convenio sostenido en el plan de viabilidad, logró superar la falta de acuerdos previa al procedimiento concursal. Consiguiendo al fin el objetivo de todo el concurso, la reordenación de la deuda y su superación definitiva.
 

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