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Burela desvela la vida de los boniteros en un barco-museo único en España

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El puerto de Burela fue escenario en 1998 de la jubilación del barco "Reina del Carmen" tras 30 años de "costeiras" en el Atlántico y su apertura como museo bonitero único en España.

Historias de la "costeira" en vivo y en primera persona

El joven Julio César Pernas Eijo, natural de Burela, tiene 33 años y experiencia de once a bordo de barcos dedicados a la pesca artesana del bonito, del pez espada y de la merluza "ó pincho".

Pernas recibe cada día desde hace tres años, a las personas interesadas en conocer de primera mano la vidad diaria de los pescadores y durante 2009 explicó a más de 3.500 personas el uso de los aparejos y los diferentes momentos de ese trabajo que se desarrolla muy lejos de la costa pero nos permite llevar cada día a la mesa todo tipo de pescado.

El ahora guía del barco-museo explica que un día de junio se salía de casa para hacer una marea de 25 días seguidos en el caso del bonito pero los pescadores de Burela también iban en invierno al pez espada y durante todo el año a la merluza.

Los aparejos de todas las pescas posibles están dentro del "Reina del Carmen", algunos recuperados del propio barco que comenzó su andadura en 1968, y otros donados por armadores y pescadores, según explicó Pernas a GG.

Los visitantes recorren todo el barco y descubren cómo moverse en una cabina llena de aparatos para conocer la distancia a la costa, para recibir información meteorológica, para hablar con los lejanos, las sondas de fondos marinos que devuelven ecos y permiten detectar grandes bancos de peces y, entre otros muchos, también la brújula.

"Todos los aparatos que véis aquí fueron sustituídos por otros más modernos en cualquier barco que navegue ahora, excepto la brújula que se sigue llevando por si falla todo lo demás ya que es la única que no necesita ningún tipo de fuente de energía para funcionar, pues es magnética", explicó a un grupo de visitantes el también guía Julio Fernández Quiroga, de 24 años y con experiencia de ocho en la pesca del bonito y del pez espada.

Las visitas del verano, según Pernas, proceden sobre todo de Madrid, Barcelona y Sevilla y se llevan imágenes como la de cómo se viste un traje de salvamento, cómo se prepara para ser izado por un helicóptero y cómo se colocan las varas y los cebos en la pesca con el sistema de "cacea" o "curricán" -el utilizado en Galicia y Asturias para el bonito-.

A los más pequeños les gusta oír las historias marinas ante la espada ósea de la cabeza de unpez-espada o la mandíbula de un tiburón de 160 kilogramos que les muestran los "Julios" del barco-museo, probar las camas de 1,68 metros y aprenden que el tiburón llega a nuestras mesas con nombres como "marrajo", "pinta roja", "cazón" y "melgacho" y que para pescar merluza al pincho son necesarias tripulaciones de 16 hombres, más de 120 aparejos y 25 días lejos de casa en aguas de Francia.

"Esas largas permanencias son las que desaniman a los jóvenes a enrolarse como pescadores y prefieren buscar otros trabajos, como yo mismo que tras once años de pescas saqué el carné de conducir camiones y me quedé en tierra", agregó Julio Pernas.

Las tripulaciones pesqueras de Burela están formadas, sobre todo, por pescadores de Cabo Verde y de Indonesia y por trabajadores gallegos de 50 años o más que siguen para completar su vida laboral.

Datos de la pesca de bonito en Burela

La "costeira" de 2010 iniciada en junio, justo después de la celebración de la Virgen del Carmen, está siendo buena, según fuentes del sector, pues cada barco bonitero que llega a puerto tras 20 ó 25 días de pesca, descarga entre 20 y 30 toneladas de pescado que terminará en los mercados y conserveras gallegas y en los abastos de toda España gestionados por una veintena de agencias instaladas en la Mariña de Lugo.

La pesca del bonito es artesanal en el caso de toda la costa Cantábrica aunque con dos sistemas que distinguen a Galicia y Asturias del resto y que fueron estudiados hasta el año 2006 por Victoria Ortiz Zárate, Cristina Rodríguez Cabello y Santiago Barreiro,para el Instituto Español de Oceanografía.

En Burela y otros dos puertos gallegos, el bonito se obtiene sobre todo a "cacea" o "curricán", sistema que consiste en desplegar sobre el mar dos varas de más de 15 metros con cinco cebos colgados que se mueven con el barco para atraer al pescado.

El sistema utilizado en Cantabria y País Vasco es el de "cebo vivo" y consiste en pescar los bonitos que pican en anzuelos colocados con cebo en el mar, lanzados alrededor del barco.

Según el mismo estudio, la "costeira" obliga a los barcos a moverse por diferentes zonas siguiendo la migración de los bonitos, así en junio las capturas se localizan sobre todo en el océano Atlántico, al norte de las islas Azores mientras que en julio y agosto las capturas se localizan en el interior del golfo de Vizcaya y mar Cantábrico.

El movimiento migratorio, según el estudio, es el mismo cada año aunque sí varía el número de capturas según la temperatura superficial del agua y la concentración de alimento en cada zona.

Más bonito y fiesta propia

Además de un museo propio, el bonito del Norte tiene en Burela su propia celebración que desde hace 26 años es el primer sábado de agosto.




 

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