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La fractura perfecta de En Marea

A Iglesias le están dando donde más le duele a un politólogo, en las encuestas, de manera que mandó parar con Cataluña, lo que causó la segunda división a la mitad del grupo de EM

SIETE DIPUTADOS contra siete. La fractura perfecta. Por segunda ocasión en poco más de un año el grupo parlamentario de En Marea (EM) quedó partido en dos mitades exactas ante una decisión relevante. Y, aunque la naturaleza de la controversia y la composición de los bandos fuesen distintas, las dos veces la división la resolvió la posición del mismo diputado, Davide Rodríguez, alcalde de Manzaneda. En la de 2016 fue porque al repetirse la votación para elegir a la viceportavoz segunda cambió de opción. Dejó de apoyar a Eva Solla, de Esquerda Unida, y al abstenerse permitió el nombramiento  de Carmen Santos, de Podemos. El pasado lunes el desempate no fue necesario porque formalmente el empate no se llegó a producir, ya que este diputado ourensano, nacionalista, del sector crítico de Anova, no pudo asistir a la reunión, lo que fue decisivo. 

Sin Davide de Manzaneda sólo seis diputados querían apoyar la proposición no de ley del BNG en contra de la aplicación del artículo 155, en demanda de la liberación de los políticos presos y en reivindicación del derecho de la autodeterminación. Eran el propio portavoz de En Marea, Luís Villares, el líder de Anova, Antón Sánchez, la diputada de Cerna, Paula Verao, la independiente próxima al nacionalismo Ánxeles Cuña, y dos críticas de Podemos, Luca Chao y Paula Quinteiro. Esta última es de los Anticapitalistas, el grupo abiertamente enfrentado con Iglesias por la crisis catalana. 

Y es que si la fractura perfecta de 2016 se explicaba por las cambiantes, complejas y hasta desquiciantes correlaciones de fuerzas internas de En Marea, la de 2017 se debió a las directrices que da Pablo Iglesias desde Madrid, con Echenique y Yolanda Díaz como correas de transmisión, a fin de que Unidos Podemos marque distancias con el independentismo, aunque para ello sea preciso saltar por encima del programa electoral, que incluía el "derecho a decidir". 

El comandante Iglesias mandó y le obedecieron cinco diputados de Podemos, la de IU y Manuel Lago


Unidos Podemos está llegando a su límite de resistencia como la única formación española que defiende el derecho de autodeterminación, si bien para reconstruir la unidad de España. A Iglesias le están dando donde más le duele a un politólogo, en las encuestas. Los sondeos anuncian que los naranjas rentabilizan el furor españolista y que los morados retroceden. Sin embargo, hace dos años el CIS le daba entre 63 y 66 escaños a C's. Ahora se habla de 70. De momento sabemos que Rivera sacó 72, pero sumando los 40 de 2015 y los 32 de 2016. 

En cualquier caso, el comandante Iglesias mandó y el lunes le obedecieron cinco diputados de Podemos (Santos, Merlo, Barahona, Cal y Casal), la de IU (Solla) y Manuel Lago. Así, el miércoles, cuando se trató en el pleno la propuesta del BNG sobre Cataluña, En Marea se abstuvo pero cuatro de sus diputados no participaron en la votación, los nacionalistas Sánchez, Verao y Davide de Manzaneda y la independiente Cuña. De este modo la división del grupo volvió a exteriorizarse en el hemiciclo, como ya pasó en octubre, cuando se desmarcaron de otra iniciativa del BNG otros cuatro diputados, los más fieles a Unidos Podemos. En aquella ocasión la posición que se había impuesto en la reunión interna de En Marea era la de votar a favor, quizá porque Iglesias aún no había tocado a rebato desde Madrid. 

Trece meses después del inicio de la legislatura En Marea mantiene sus 14 diputados y eso es un logro, porque a estas alturas ya había estallado la crisis que llevó a su antecesora AGE a perder uno de sus 9 escaños. Pero no deja de ser un volcán. En los dos bandos de la votación del lunes hay grandes divisiones, la de los partidarios de Santos y de Díaz y la de los seguidores y detractores de Villares. Su riesgo no es el de sufrir fugas al grupo mixto, sino una estampida.

El barón de la chimenea acaba en su sitio tras su ridículo con Villoslada

Valentín González Formoso. AEP
El barón de la chimenea, el alcalde de As Pontes, González Formoso, no quiso dar el paso para liderar el PSdeG, lanzó la candidatura disparatada de Villoslada y acaba presentándose a secretario provincial al temer que las huestes de Caballero II (r) le quiten el feudo. Si gana, Formoso estará en su sitio, siguiendo el esquema clásico del PP, de presidente de la Diputación y jefe del partido.

El nada explicable cupo vasco y las vitaminas Zaplana
Para dar un titular Feijóo le ha pedido al Gobierno central que haga lo que más perjudicaría hoy a los populares en Galicia y en todos los otros territorios, menos en el vasco y en el navarro. El de Os Peares reclama que se informe sobre cómo se calcula el cupo vasco, el fruto del sistema del concierto, que cifra la contribución de Euskadi para sufragar los servicios comunes del Estado, una cantidad que acaba de ser rebajada sustancialmente como pago del apoyo del PNV a los presupuestos del Gobierno de Rajoy. El presidente del Gobierno le contesta muy bien a quien parece ser Feijóo en una viñeta de Peridis. Responde que la forma de calcular el cupo consiste en que el PNV tiene la llave y la hucha, mientras él sostiene una piedra enorme, como las que levantaba  Iñaki Perurena. También se podría utilizar la frase que se le suele atribuir al canciller alemán Otto von Bismarck, de que hay dos cosas que los ciudadanos no deben saber cómo se hacen, las salchichas y las leyes. La tercera sería el cupo vasco, pues su importe refleja una cantidad arbitraria que, gracias a los sucesivos momentos en el que el siempre sobrerrepresentado PNV ha tenido la llave en el Congreso de los Diputados, permite que la que es la más rica en renta per cápita de las tres nacionalidades que implícitamente reconoce la Constitución no pague la solidaridad con las zonas pobres.

El cupo resulta injusto, pero la esencia filosófica del concierto, la de un acuerdo bilateral entre el Estado y una nacionalidad como la vasca, al margen del cachondeo de las anchoas de Revilla en medio del café para todos de las autonomías inventadas, no sólo sería muy beneficiosa para Galicia si lo aplicase también a su medida, sino que de extenderse a Cataluña habría permitido evitar el actual desafío independentista. No están desencaminados los que sostienen que Cataluña no puede tener el sistema del concierto porque, debido a su tamaño mucho mayor que el de Euskadi, todo el sistema de financiación entraría en colapso. Sin embargo, no procede que se le niegue aduciendo una igualdad entre todos los españoles que no existe, porque la quiebra el modelo de financiación vasco. 

En cualquier caso a Feijóo seguro que no le disgustó nada aparecer en la viñeta de Peridis, pues para él no hay nada en política comparable a proyectar su imagen en Madrid. Se le notó esta semana en el pleno, en el que pareció haberse recuperado del desgaste de las más de 12 horas en las que Galicia estuvo a merced del fuego forestal descontrolado, aunque no tenga enfrente una oposición capaz de hacer el uso político de los incendios que practicó él en 2006. 

El efecto reconstituyente bien podría llamarse vitaminas Zaplana, en referencia a la frase de este exministro que aparece en una de las grabaciones de la operación Lezo, en la que, citando a Aznar, da por casi inexorable la condición de Feijóo como virtual sucesor de Rajoy, si es que se retira algún día. 

Esa afirmación se publicó y no hubo nadie que la considerase disparatada. El Feijóo de esta semana volvió a ser aquel al que Loyola de Palacio le dijo, según relató el propio interesado: "Alberto lo haces muy bien, pero pareces un poco chulo". Así, se pasó mucho de frenada al pedirle al BNG que aclare si está con los maltratadores de las mujeres.

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