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Todo depende del 21-D, aquí también

Las elecciones catalanas no solo marcarán a corto plazo la salud de los partidos en Galicia, sino también el futuro del autogobierno y las opciones de Feijóo de materializar su sueño madrileño

SEGÚN LAS encuestas que manejan los partidos si hoy hubiese elecciones al Congreso de los Diputados Ciudadanos estaría en condiciones de recuperar el escaño que sacó en 2015 por A Coruña, además de contar también con posibilidades de conquistar el que casi tuvo al alcance de la mano en Pontevedra. De acuerdo con estas estimaciones, de credibilidad relativa, los de Rivera revertirían su bajada de medio punto en Galicia de las generales de 2016 y superarían, aunque solo levemente, su resultado de 2015, del 9,1%.

Este repunte demoscópico de C’s, siempre muy por debajo del que se le atribuye en el conjunto de España e insuficiente para entrar en el Parlamento gallego, sería de momento la principal consecuencia que tendría aquí el procés, aunque quizá también esté interviniendo en otras evoluciones, como la de la resistencia del PP o la de la falta de traducción en las encuestas del protagonismo del BNG, así como en el bajón de Podemos que contagia a En Marea o en el frenazo del auge del sanchismo.

Se trataría de ecos lejanos de algo que sucede en el otro extremo de la mitad norte de la Península, en un ecosistema político tan alejado del nuestro que el PP tiene, según los resultados del 2015, un porcentaje de voto muy similar al que sacó el BNG en Galicia en 2016. Sin embargo, los efectos van a ser enormes, filtrados a través de lo que suceda el 21-D, una cita muy enigmática, tanto por su excepcionalidad como por el historial de fallos de sondeos en Cataluña. Por ejemplo, si fuese cierto que los indepes son minoría en Cataluña frente a la mayoría silenciosa unionista y C’s, PSC y PP suman 68 de los 135 escaños del Parlament, España entraría en una fase aún más recentralizadora que las ya vividas, con una posible reforma constitucional. Aunque se reforzaría el partido que presidiese la Generalitat, PSC o C’s, Mariano sería un campeón, sin atisbo alguno de sucesión y con Soraya consolidada como número 2, para dolor de Feijóo.

Es un escenario tan de ciencia ficción que ni las encuestas más precocinadas lo dibujan. También es improbable, aunque aritméticamente bastante menos, el de una mayoría absoluta indepe en escaños y votos, con los partidarios del referéndum cerca de tener dos tercios en el Parlament. Ahí Soraya quedaría K.O. y Mariano, también, aunque él es especialista en sobrevivir sobre la lona. La presión en pro de un referéndum sería brutal y como mínimo, si no quiere seguir agravando el problema, el Gobierno debería ofrecer una reforma territorial que reconozca a Cataluña el estatus de nación.

Esa es una opción que en el BNG creen que le generaría un gran problema a Feijóo si Galicia se quedase fuera de la primera división autonómica. Podría plantearse también en otro escenario más plausible según los sondeos, el de la repetición de la correlación de fuerzas de 2015, con una nueva mayoría absoluta de escaños indepe. La caverna mediática madrileña crucificaría a Rajoy por convocar elecciones y no poner a "gente normal" en TV3, mientras él trataría de capear el temporal diciendo que al menos pasó la tormenta de la vía unilateral. Paradójicamente, para las aspiraciones de Feijóo este panorama no sería malo, sobre todo con un descalabro de Albiol.

Una versión más manejable para Mariano sería el fin de la mayoría absoluta de los indepes, aunque un pacto de éstos con los comunes para exigir el referéndum comprometería su tesis de que todo está casi resuelto. Rajoy podría bailar si los unionistas superan en escaños a los indepes lo que generaría un pressing colosal sobre Podemos para que los comunes se abstengan, y una tempestad en la que En Marea puede hundirse. Y es que Cataluña está aquí mismo.

El fiscal del Prestige ejerce como tal, pero en el Parlamento
Tras su triste papel en el juicio del Prestige, en el que, según la tradición del ministerio público español, ejerció de defensor del Gobierno para exonerar al director general de la Marina Mercante, el fiscal de Medio Ambiente, Álvaro García, efectuó el viernes en unas jornadas del PSdeG unas muy interesantes reflexiones sobre la falta de un protocolo jurídico para afrontar otro Prestige.



Salvo milagro, Caballero II (r) va cuesta abajo y sin frenos
Como la cuestión catalana lo acapara todo, con un bombardeo informativo incesante que en Galicia es casi unidireccional, en la política gallega predomina la sensación de compás de espera, sin espacio para grandes movimientos, salvo en el PSdeG, que está a lo suyo. Lo suyo es, desde la noche de los tiempos, la guerra caníbal, canalizada ahora a través de los congresos provinciales, lo que, aunque pudiera parecer que contribuye a ordenar el tradicional combate tribal, en realidad tiende a hacerlo irresoluble.

Las inéditas votaciones de los militantes de cada provincia para escoger al líder del partido en su circunscripción se inician hoy en Pontevedra y en Lugo con perspectivas nada halagüeñas para el secretario general del Partido dos Socialistas de Galicia, Caballero II (el rebelde), el sobrino de su tío, el alcalde de Vigo. Tras las humillantes derrotas sufridas en las primarias españolas, en las que apoyó a Susana Díaz frente a Pedro Sánchez, y gallegas, en las que no pudo hacer nada para frenar a su pariente, Caballero I parece tener las de ganar hoy en las pontevedresas, a través de su lugarteniente David Regades, favorito frente a Eduardo Reguera, el candidato de Caballero II (r). Éste parte a priori de una posición todavía más adversa en Lugo, donde la aspirante avalada por su equipo, Patricia Otero, aparece como la tercera en discordia frente al candidato del sector oficial provincial, Álvaro Santos, y el del crítico, José María Arias.

El segundo de los Caballero necesitaría hoy un milagro todavía más grande que el que lo llevó en octubre a la secretaría general del PSdeG, que en realidad no fue un hecho sobrenatural, sino una combinación entre la devaluada condición de las estructuras gallegas de los del puño y la rosa desde que se crearon las organizaciones provinciales y los errores cometidos por quien estaba en la mejor posición para poder ser el secretario general del PSOE galaico, el barón coruñés Valentín González Formoso. Éste no solo no se atrevió a dar el paso, sino que hizo una apuesta catastrófica, avalada también por los restos del besteirismo, por el desconocido y gris diputado Villoslada.

A Formoso no le ha quedado otro remedio que el de presentarse a secretario provincial coruñés, al hacerse inviable la continuidad del modelo de control del partido a través de persona interpuesta que utilizó en el pasado a través del ya exalcalde de Culleredo Julio Sacristán. Por más tragicómico que resulte el movimiento de Formoso su consecuencia a escala gallega es que la coruñesa figura ya como otra provincia en la que Caballero II (r) lo tiene muy difícil, en este caso con su candidata, la compostelana Mercedes Rosón. Así que, salvo que fallen los pronósticos en A Coruña, Lugo y Pontevedra, solo le quedaría aspirar a que le toque la lotería en el avispero de Ourense.

Hasta ahora Caballero II (r) ha acertado en los diagnósticos y fallado en las soluciones. Comprendió que el mayor problema del PSdeG actual reside en la estructura provincial, pero no se atrevió a intentar abolirla en el congreso gallego, sino que apostó por el híbrido de mantenerla y recuperar las comarcas, lo que por ahora no le sirve de nada. Después detectó la importancia de los congresos provinciales, pero, por lo menos a priori, no presentó candidatos fuertes.

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