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miércoles. 29.03.2023
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Electrones, fotones y bares de striptease

De Richard Phillips Feynman se dijo en cierta ocasión que era un segundo Paul Dirac, sólo que esta vez era humano. Puede que ninguna otra descripción del físico estadounidense haya sido jamás tan precisa

COMO HUMANO que era, Feynman contaba en su haber con una peligrosa afici√≥n al alcohol. Un h√°bito que s√≥lo abandon√≥ ‚ÄĒy lo hizo de golpe‚ÄĒ cuando comprendi√≥ que estaba cerca de desarrollar una adicci√≥n y da√Īar gravemente su cerebro. "Disfruto tanto pensando, que no quiero destruir esta m√°quina que hace que la vida sea tan apasionante‚ÄĚ, escribi√≥ a este respecto en sus memorias, tituladas ¬ŅEst√° usted de broma, Sr. Feynman? (1985). Asimismo, era un hombre al que le gustaba frecuentar locales de alterne y bares de striptease, a los que acud√≠a a menudo para ‚Äúhacer un poco de f√≠sica en los mantelitos de papel de la mesa‚ÄĚ mientras alguna mujer se desnudaba frente a √©l. Tambi√©n le gustaba tocar los bong√≥s, instrumento que aporreaba con pasi√≥n incluso en su despacho de la universidad, con el correspondiente desconcierto de sus compa√Īeros de departamento. Fue a su vez miembro de la Comisi√≥n Rogers, encargada de investigar el accidente del Challenger. Y adem√°s era un showman. Y un eterno bromista. Pero como los peque√Īos detalles son importantes en una biograf√≠a, conviene a√Īadir que Feynman recibi√≥ el Premio Nobel de F√≠sica en 1965 por sus trabajos en el campo de la electrodin√°mica cu√°ntica.

Cuando el f√≠sico ingl√©s Freeman Dyson conoci√≥ al joven Feynman en 1947, escribi√≥ una carta a sus padres relatando que hab√≠a conocido a un tipo ‚Äúmitad genio, mitad buf√≥n‚ÄĚ. Y en ambas cosas acertaba. Siendo apenas un ni√Īo, Feynman no tard√≥ en darse cuenta de que era mucho m√°s inteligente que su padre, quien le hab√≠a ense√Īado a pensar, a dudar, a plantear hip√≥tesis y formularse preguntas cada vez m√°s interesantes. A los quince a√Īos, Richard aprendi√≥ por su cuenta c√°lculo diferencial, √°lgebra avanzada, geometr√≠a anal√≠tica y trigonometr√≠a. A los 21 ya hab√≠a obtenido una licenciatura en el Instituto Tecnol√≥gico de Massachusetts. Al a√Īo siguiente ingres√≥ en la escuela de postgrado de la Universidad de Princeton, obteniendo una puntuaci√≥n perfecta en matem√°ticas y f√≠sica, algo que nunca hab√≠a ocurrido con anterioridad. Entre quienes no quisieron perderse su primer seminario en la universidad se encontraban Einstein, Pauli y Von Neumann. Dos a√Īos m√°s tarde, cuando todav√≠a no hab√≠a cumplido los 24, se doctor√≥ en Princeton con una tesis sobre la aplicaci√≥n del principio de m√≠nima acci√≥n a la mec√°nica cu√°ntica.

Feynman era un hedonista. Un bon vivant. Un tipo cuya m√°xima aspiraci√≥n era pas√°rselo bien. Con la particularidad de que una de las cosas que m√°s le gustaba hacer, que m√°s placer le proporcionaba, era tratar de resolver los m√°s complejos rompecabezas cient√≠ficos. Y adem√°s le pagaban por ello. Su tablero de juego era la naturaleza ‚ÄĒ√©l mismo usaba continuamente esta palabra para referirse a todo cuanto existe‚ÄĒ. De repente algo no encaja, una pieza parece no querer formar parte del tablero y es entonces cuando comienza lo divertido. ‚ÄúEn f√≠sica fundamental, lo que no sale como esperabas es lo m√°s interesante. Es lo que produce revoluciones‚ÄĚ, escribir√≠a el f√≠sico estadounidense.

Y ese fue, entre otros, el motivo por el que acept√≥ formar parte del Proyecto Manhattan en Los √Ālamos. Por el reto que supon√≠a llevar a la pr√°ctica la fisi√≥n nuclear de is√≥topos de uranio y plutonio. √Čl lo justificar√≠a poco despu√©s alegando que Estados Unidos ten√≠a la obligaci√≥n de adelantarse a Hitler, pero cuando la bomba de uranio Little Boy cay√≥ desde el Enola Gay sobre Hiroshima el 6 de agosto de 1945 aniquilando a decenas de miles de personas inocentes, Feynman y su equipo lo celebraron como un gran logro cient√≠fico. ‚ÄúYo estaba envuelto en esa juerga, bebiendo y tocando borracho un tambor en el cap√≥ de un Jeep mientras recorr√≠amos Los √Ālamos al mismo tiempo que hab√≠a gente muriendo en Hiroshima‚ÄĚ, lamentar√≠a d√©cadas despu√©s en una entrevista para la BBC.

Feynman acompa√Ī√≥ su arrepentimiento con una particular reflexi√≥n sobre la pertinencia de sus actos: ‚ÄúMi error moral fue olvidar la raz√≥n por la que hab√≠a aceptado entrar en el proyecto"

Poco despu√©s sobrevino la depresi√≥n. En realidad, cuando la primera bomba at√≥mica explot√≥ en Hiroshima y tres d√≠as despu√©s lanzaron sobre Nagasaki el dispositivo Fat Man ‚ÄĒesta segunda bomba era de plutonio‚ÄĒ, Hitler ya hab√≠a sido derrotado varios meses antes. Feynman acompa√Ī√≥ su arrepentimiento con una particular reflexi√≥n sobre la pertinencia de sus actos: ‚ÄúMi error moral fue olvidar la raz√≥n por la que hab√≠a aceptado entrar en el proyecto. Desde ese momento aprend√≠ a reconsiderar perpetuamente las razones por las que hac√≠a algo. Porque puede que las circunstancias iniciales que te llevaron a hacerlo hayan cambiado‚ÄĚ. Desmotivado, alejado de la aplicaci√≥n pr√°ctica de sus conocimientos, Feynman decidi√≥ emplear su tiempo en impartir clases de f√≠sica. Robert Oppenheimer hab√≠a escrito a Raymond Birge para que procurase atar a Feynman a la Universidad de Berkeley, subrayando que era ‚Äúel joven f√≠sico m√°s brillante de aqu√≠‚ÄĚ, refiri√©ndose al Proyecto Manhattan, y que era admirado por todos: ‚ÄúBethe ha dicho que preferir√≠a perder a otros dos hombres antes que a Feynman. Y Wigner dijo: ¬ęEs un segundo Dirac, s√≥lo que esta vez es humano¬Ľ‚ÄĚ. Feynman, sin embargo, prefiri√≥ aceptar la oferta de la Universidad de Cornell y dedicarse a la ense√Īanza.

Cierto d√≠a, mientras estaba en una cafeter√≠a, vio a un hombre que pasaba el rato jugando a lanzar una bandeja al aire. En ocasiones los grandes hallazgos cient√≠ficos son el resultado de varios a√Īos de observaci√≥n, an√°lisis y reflexi√≥n, pero a veces las musas son generosas y el milagro, la conexi√≥n de ideas, se produce en un brev√≠simo instante. ‚ÄúMientras la bandeja volaba dando vueltas, me fij√© en que hab√≠a en ella un medall√≥n de Cornell ‚ÄĒexplica Feynman en sus memorias‚ÄĒ. La bandeja giraba y se bamboleaba, y saltaba a la vista que el medall√≥n giraba m√°s r√°pidamente de lo que se bamboleaba‚ÄĚ. Al cabo de un rato, Feynman estaba en su casa trabajando en ecuaciones de rotaci√≥n. ‚ÄúDespu√©s pens√© en c√≥mo empezar√≠an a moverse las √≥rbitas electr√≥nicas en condiciones relativistas. Y despu√©s, en la electrodin√°mica cu√°ntica. Y antes de que me diera cuenta, estaba ¬ęjugando¬Ľ con el mismo problema de siempre, que tanto me apasionaba, el que hab√≠a dejado abandonado al irme a Los √Ālamos‚ÄĚ.

De aquella serendipia nacieron los famosos Diagramas de Feynman ‚ÄĒque explican de forma gr√°fica el comportamiento de las part√≠culas subat√≥micas en los procesos de colisi√≥n‚ÄĒ y sus principales aportaciones a la teor√≠a cu√°ntica del campo electromagn√©tico ‚ÄĒtambi√©n llamada electrodin√°mica cu√°ntica, que estudia la interacci√≥n entre los fotones y los fermiones cargados el√©ctricamente, como por ejemplo el electr√≥n o el mu√≥n y sus correspondientes antipart√≠culas‚ÄĒ. Como relata el propio Feynman, de la oscilaci√≥n de aquella bandeja en 1947 surgieron las ideas por las que le concedieron el Nobel de F√≠sica casi dos d√©cadas despu√©s.

Cuando su gran amiga Alix Mautner le pidi√≥ que le explicase la teor√≠a por la que le hab√≠an concedido el Nobel y el f√≠sico se dio cuenta de que era incapaz

Sin embargo, sus logros cient√≠ficos no se circunscriben al campo de la electrodin√°mica cu√°ntica. Contribuy√≥ al an√°lisis de las relaciones entre part√≠culas fundamentales a trav√©s de la formulaci√≥n mediante integral de caminos, estudi√≥ la f√≠sica de los superfluidos, fue pionero en el campo de la computaci√≥n cu√°ntica y propuso el denominado modelo de part√≥n, basado en una part√≠cula hipot√©tica en la que, en teor√≠a, se subdivid√≠an los hadrones ‚ÄĒhoy sabemos, no obstante, que est√°n formados por quarks unidos entre s√≠ mediante la interacci√≥n nuclear fuerte de la que es portador un determinado tipo de bos√≥n llamado glu√≥n‚ÄĒ.

De ah√≠ que Feynman, un hombre con un intelecto tan descomunal, se sintiese profundamente frustrado cuando en 1978 su gran amiga Alix Mautner le pidi√≥ que le explicase la teor√≠a por la que le hab√≠an concedido el Nobel y el f√≠sico se dio cuenta de que era incapaz: ‚ÄúNo pude. No sab√≠a c√≥mo explicar la electrodin√°mica cu√°ntica. Me hab√≠an dado el Nobel por algo que no era capaz de explicar a alguien como Alix. Y si no puedes hacer algo as√≠, significa que en realidad no lo entiendes‚ÄĚ. A partir de ese momento, Feynman decidi√≥ volcarse en la divulgaci√≥n cient√≠fica. Y el resultado fueron las c√©lebres conferencias sobre f√≠sica que imparti√≥ por todo el mundo, a las que llam√≥ Conferencias Alix Mautner.

Falleci√≥ diez a√Īos despu√©s debido a dos extra√Īos tipos de c√°ncer. E incluso en su lecho de muerte encontr√≥ una oportunidad para tomarse la vida a broma: ‚ÄúNo me gustar√≠a morir dos veces. Es muy aburrido‚ÄĚ. Poco despu√©s, Freeman Dyson corregir√≠a la frase con la que cuarenta a√Īos antes se lo hab√≠a descrito a sus padres: ‚ÄúUna vez escrib√≠ que Feynman era mitad genio, mitad buf√≥n. No le conoc√≠a bien. Hoy escribir√≠a que Feynman era todo genio y todo buf√≥n‚ÄĚ.

La física de las palabras

En La f√≠sica de las palabras (Cr√≠tica, 2016), Carl y Michelle Feynman recopilan las mejores reflexiones que su padre plasm√≥ en diferentes entrevistas, cartas, art√≠culos y libros sobre una gran variedad de temas. Entre sus p√°ginas descubrimos un pensamiento que acerca sorprendentemente el mundo de la f√≠sica y el de la literatura: ‚ÄúUna de las herramientas m√°s importantes de la f√≠sica te√≥rica es la papelera‚ÄĚ. Todos de acuerdo
P√°ginas: 408 Precio: 21,90

 

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