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A vueltas con la salud

SIGUE SOBRE la mesa el déficit de la Seguridad Social a consecuencia de la atención sanitaria. Los gobiernos pretenden que sean las autonomías las que lo resuelvan, vía impuestos, trasladándoles la patata caliente.

Se le echa la culpa al envejecimiento de la población y a los gastos de la medicación. No se quiere ir al grano de la cuestión, que es a donde hay que ir.

Hace más de 40 años prestigiosos economistas españoles sostenían que el sistema español era imposible mantenerlo en la forma en que se había estructurado. Los interesen políticos primaban sobre los económicos y, ni antes, ni en reuniones sucesivas se les hizo caso. El problema siguió complicándose porque además, ante los éxitos de nuestros hospitales, a los políticos les encantaba vestirse con plumas ajenas.

Actualmente siguen las complicaciones con el aumento de la inmigración sin orden ni concierto y con la presión sindical pidiendo más trabajadores para la sanidad, cuando estamos surtiendo de médicos a Portugal, y en menor escala a Francia y Gran Bretaña. Por algo será esta huida de nuestros profesionales y debieran investigarse sus causas. A mayores, el incremento de la compleja red de cargos burocráticos multiplicado por 17, al asumir las autonomías la atención sanitaria.

Es evidente que gobernar no es gastar cada vez más aumentando el gasto público, sino ahorrar en donde puede hacerse y no parece de buen gobierno subir alegremente los impuestos para aumentar el gasto que, muchas veces, no es necesario dentro de una organización que debiera ser mas correcta.

Hay que intentar una mejor gestión de los recursos haciendo un análisis riguroso y una información sincera y exhaustiva del sistema, identificando con una transparencia absoluta las causas del déficit sanitario y descubriendo las claras anomalías de su funcionamiento. Es seguro que si se hace esto se va a ver que las causas del déficit sanitario no están precisamente en el envejecimiento de la población, y me atrevo a decir que ni en los gastos de medicamentos.

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