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Contacto con la naturaleza, deporte y valores: el Camino con niños suma adeptos

Peregrinos, en el camino. ELISEO TRIGO (Efe)
Peregrinos, en el Camino. ELISEO TRIGO (Efe)
El tramo más adecuado es el que une Sarria con Santiago; el que tiene más servicios y un trazado más amable, dicen los expertos

Promover el contacto directo con la naturaleza, las actividades al aire libre y el deporte, así como transmitir valores y estrechar lazos son algunos de los motivos que llevan cada día a más familias con niños a hacer el Camino de Santiago, una opción que hace años era anecdótica, pero que ahora crece diariamente. 

Buena parte de la culpa de este cambio la tiene la pandemia de covid-19 y el confinamiento. "Antes es cierto que se encontraban más adultos en el Camino de Santiago. No era lo más habitual ver niños, pero con los meses que hemos estado parados sí queremos estar al aire libre y tenemos bastantes peticiones de personas que quieren hacer el Camino en familia", apunta Begoña Abalo, responsable de producto de Tee Travel, a Europa Press, al tiempo que destaca que ya tienen "muchas peticiones y bastantes reservas" de cara a Semana Santa y los primeros meses del verano. 

También Ramón Méndez, responsable de Tu Buen Camino, señala que el peregrino era antes de la pandemia "sobre todo extranjero y sobre todo parejas, no tanto familias". "Ahora, el cambio que estamos notando es que es un público más nacional y, después, familias con niños", sostiene. 

Sobre los motivos que llevan a las familias a optar por este destino, las agencias lo tienen claro: el "contacto directo con la naturaleza" y el fomento del deporte y la vida saludable, unidos a los valores del Camino. 

"Para ellos es un viaje único", destaca Begoña Abalo, que enumera ventajas de este tipo de vacaciones en familia para los más pequeños, como el aire libre, la "sensación de libertad" o el conocer a otros niños, así como el incentivo de recibir la Compostela.

Los adultos, por su parte, aprovechan la seguridad de una ruta que transcurre lejos de "peligros" como el tráfico, también para "enseñar los valores" del Camino, apunta Ramón Méndez, y para estrechar lazos. "Hay muchos casos de gente que ha hecho hace muchos años el Camino, le ha gustado, y hoy, que tienen una familia, contactan para pasarle un poco esas vivencias, lo que ellos vivieron y disfrutaron del Camino", subraya.

Familias pequeñas y niños de 9 a 12 años

Para los expertos en organizar este tipo de rutas, el peregrino familiar tipo pasa por un núcleo pequeño y con menores, preferentemente, entre los 9 y los 12 años. 

"Hay un poco de todo", reconoce Begoña Abalo, "niños con siete y ocho años que ya van a hacer el Camino, y otros que consideran que es una edad todavía muy temprana y prefieren esperar a que tengan 10 o 12 años". En la misma línea, Ramón Méndez considera que la edad ideal es a partir de 9 años, cuando ya aguantan más tiempo caminando y puede hacérseles una preparación previa. "Pero se puede hacer desde cualquier edad", apostilla.

En cuanto al tipo de familias, el responsable de Tu Buen Camino también apunta a un "perfil variado", aunque mayoritariamente de "familias con uno o dos niños", ya que "con las numerosas se les hace un poco más complicado organizar todo".

Finalmente, en lo relativo a la ruta, los agentes no tienen dudas: Camino Francés, especialmente los últimos 100 kilómetros, entre Sarria y Santiago, los más utilizados por los peregrinos, pero también los que cuentan con más recursos y servicios.

"El Camino más fácil en cuanto a desnivel, que hacen niños con seis, siete y ocho años, hasta adultos con 70 y 80, es el Camino Francés, sobre todo esos últimos 100 kilómetros", apunta Begoña Abalo, que destaca que en esta zona los peregrinos tienen lugares en los que parar "cada tres o cuatro kilómetros".

En la misma línea, Ramón Méndez añade que esta ruta está "bien señalizada", es difícil perderse, "hay muchísima gente" y los pueblos "tienen muchísima vida" y actividades para realizar en familia.

El transporte de equipaje, lo más demandado

A la hora de contratar a una agencia para organizar el Camino de Santiago, las familias valoran, sobre todo, la selección de alojamientos y el traslado del equipaje en cada etapa, para "solo preocuparse de los niños y de caminar". Además, apunta Ramón Méndez, prefieren la tranquilidad de tenerlo "todo cerrado antes de comenzar".

En cuanto a los alojamientos, suelen optar por hoteles donde reservar "habitaciones triples, cuádruples, y pensadas para las familias", con baño privado y la comodidad necesaria para descansar. "Son un producto muy demandado", destaca Ramón Méndez, que apunta a que para Semana Santa, por ejemplo, "esta casi todo completo".

Por su parte, desde Tee Travel afirman que algunos servicios son especialmente bien valorados por los padres, como la posibilidad de que el alojamiento tenga piscina para relajarse tras la ruta. 

En el caso de esta agencia, diseñan un paquete para familias con una versión reducida de cada etapa, con el objetivo de hacerlas más asequibles y dejar más tiempo libre al final de la jornada. "Al final, al ir con niños, lo que importa, por el tema del descanso, es que el alojamiento tenga piscina, pero luego también si hay actividades, como montar a caballo, ruta en kayak, un taller de quesos... disfrutar y vivir el camino, pero también conocer un poco más la zona", subraya Begoña Abalo, que recomienda a las familias "que lo disfruten, que lo vivan".

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