Vamos menos de tiendas: el consumo de moda se resiente con los cambios en los estilos de vida y el gasto
El cambio de hábitos sociales y en los patrones de consumo lastran la venta de ropa en España. El mercado registró el año pasado una nueva contracción, con un descenso del 4,2% en volumen y del 4% en facturación. Así lo releva un análisis sobre el comportamiento de la demanda de moda elaborado por la consultora Worldpanel by Numerator (antes Kantar Wordpanel). Varios son los factores detrás de esta reducción del consumo textil, vinculados principalmente con la transformación de los estilos de vida y la prudencia en el gasto de los hogares.
Los abordó este viernes el Clúster Catalán de la Moda durante la presentación de los datos del estudio, entre ellos tendencias consolidadas en los últimos años como el teletrabajo, el aumento del tiempo que se pasa en el hogar y "una progresiva casualización de la forma de vestir". Esta nueva realidad ha impactado en la necesidad de renovar el armario con la misma frecuencia que en el pasado.
A estos cambios estructurales, el sector suma el hecho de que, a pesar de la buena marcha de la macroeconomía, la capacidad adquisitiva de los hogares se ha resentido. "Muchos consumidores cuentan hoy con menos renta disponible para el consumo tras afrontar el incremento del coste de la vida en ámbitos como la vivienda, la energía o la alimentación", recuerda. Con ese telón de fondo, la frecuencia de compra es ahora menor: el ciudadano va menos de tiendas, pero cuando lo hace "tiende a adquirir más prendas en cada acto de compra".
Más ropa de deporte y casual
Lo que sí se observa, fruto de ese giro en los hábitos sociales, es el crecimiento de la demanda en categorías vinculadas al bienestar personal, tanto físico como mental. "La práctica deportiva, el interés por un estilo de vida saludable y la búsqueda de confort en el día a día impulsa el consumo de prendas deportivas, moda casual y 'athletisure' [una tendencia que fusiona las dos anteriores], así como de productos asociados a la vida en el hogar". A este respecto, Oysho, la marca del grupo Inditex reconvertida al deporte fue la que más aumentó las ventas en el ejercicio 2025 entre las enseñas que integran el gigante de la moda.
El impacto de las transformaciones en los hábitos de consumo no es exclusivo del mercado español. Según los datos del sector, muchos de los cambios se están dando de forma similar en la mayoría de Estados miembros de la Unión Europea, que también registran una moderación del consumo de ropa ante los nuevos patrones sociales y en el gasto.
Impacto de la guerra
Respecto a la guerra en Irán, de momento no se observa impacto en el consumo porque las colecciones de primavera-verano ya están en los puntos de venta. Con todo, si el conflicto se prolonga en el tiempo, el sector apunta a posibles consecuencias en las colecciones de otoño-invierno que actualmente se están produciendo en diversos países asiáticos, ya que podría incrementar el coste del transporte de la mercancía.
El reto de captar y fidelizar
La industria de la moda reconoce que las marcas tienen deberes por delante para atraer al consumidor en un mercado "cada vez más competitivo". Además de destacar lo que las hace diferentes, admite que se necesita mejorar la comunicación con el público en un entorno en el que "la atención y fidelidad del consumidor son cada vez más difíciles de captar".
Gasto por persona: 550 euros al año
A partir de los datos de más de 10.000 consumidores, la consultora Worldpanel by Numerator calculó el gasto medio por persona en moda, que se situó en 551 euros en 2025. En 2019, antes de la pandemia, la cifra se situaba en 602 euros. El sector ve en este dato la muestra de que la pérdida de poder adquisitivo y la falta de confianza en las perspectivas económicas hacen que los españoles dejen de priorizar la compra de ropa.