La nueva era del frío: cómo la normativa europea está cambiando la climatización desde dentro
En una nave industrial a las afueras de Santiago, un técnico revisa una instalación de climatización que, hace apenas cinco años, habría sido completamente convencional. Hoy ya no lo es. Donde antes había gases fluorados de uso estándar, ahora aparecen etiquetas de advertencia, sensores de fugas y referencias a refrigerantes naturales. No es una decisión empresarial aislada: es el resultado de un cambio normativo que está redibujando todo el sector.
Y es que desde la entrada en vigor del reglamento europeo F-Gas 573/2024, la industria de la climatización, refrigeración y producción de agua caliente sanitaria vive una transformación silenciosa pero profunda.
De esta transición que no solo afecta a fabricantes y técnicos, sino también a consumidores, edificios y costes energéticos, dio cuenta este miércoles el Clúster de Enerxías Renovables de Galicia (Cluergal), en la jornada inaugural de la feria Enerxétika, que se celebra hasta este viernes en el recinto ferial de Silleda.
Por medio de la ponente Silvia Fernández, 'project manager' de Eurofred y subdelegada en Santiago del Colegio de Ingenieros Industriales de Galicia, el clúster abordó la realidad de un sector que está obligado a reinventarse. Porque lo que está en juego no es solo una actualización normativa, sino un cambio estructural. El sector HVAC (calefacción, ventilación y aire acondicionado) entra en una "etapa en la que la sostenibilidad deja de ser un valor añadido para convertirse en una obligación".
Para los profesionales, el reto es adaptarse a un entorno más exigente y técnico. Para los usuarios, asumir que los sistemas serán más eficientes, pero también más complejos y, en muchos casos, más caros al inicio.
El ascenso de los refrigerantes naturales
El uso de algunos gases, directamente, se irá limitando y prohibiendo. Especialmente desde 2025, los equipos de refrigeración o bomba de calor que utilizan refrigerantes con un potencial de calentamiento global muy elevado han dejado de poder fabricarse y progresivamente, a más largo plazo, dejarán de poder mantenerse. Y el calendario sigue avanzando: en los próximos años, las restricciones se ampliarán a más sistemas.
El resultado es una presión creciente sobre empresas y propietarios para renovar instalaciones antes de que se queden obsoletas y optar por soluciones más sostenibles a largo plazo.
En paralelo, alternativas como el propano (R-290), el CO₂(R-744) o el amoníaco (R-717), ampliamente utilizado en el sector del frío industrial, ganan terreno. La renovación de instalaciones ya no solo es una cuestión de eficiencia energética sino también una cuestión ambiental directa, ya que el impacto de estos refrigerantes en el calentamiento global es mucho menor.
Mientras tanto, en aquella nave industrial de la periferia compostelana, el técnico termina su revisión. Comprueba sensores, anota datos en una tableta y se asegura de que todo cumple la nueva normativa. Su trabajo es el mismo que antes, pero ya no es el mismo sector.
