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Méndez rompe su silencio: "Mi gestión en Caixa Galicia fue profesional, leal y legal"

José Luis Méndez. AGN
José Luis Méndez. AGN

En su respuesta por escrito al Congreso, el exdirector general esquiva toda responsabilidad por las preferentes y defiende su pensión millonaria porque al retirarse en 2010 la caja no había recibido aún dinero público

Sin un solo atisbo de autocrítica, el exdirector general de Caixa Galicia, José Luis Méndez, defiende a capa y espada su desempeño al frente de una entidad que dirigió durante 29 años, hasta que a finales de 2010 se consumó la fusión con Caixanova, una maltrecha alianza que acabaría costando al Estado 9.159 millones de euros. "Mi gestión fue profesional, correcta, leal y legal", asevera el banquero coruñés, de 72 años, en un escrito de 59 páginas con el que ha respondido a las preguntas formuladas por PP, PSOE, el grupo confederal de En Marea y Cs en el marco de la comisión que investiga en el Congreso la crisis y la reestructuración del mapa financiero. Se trata de la primera vez que el economista rompe su silencio desde que acudió al Parlamento gallego en junio de 2013.

Méndez, que evitó comparecer presencialmente en la Cámara alegando problemas de salud, sostiene haber actuado "con la mayor honestidad y en interés" de la caja. Registrado en las Cortes con fecha del 19 de marzo, el documento —al que tuvo acceso AGN— refleja a un exejecutivo firme en su convicción de haber obrado de forma conveniente en aspectos controvertidos como la potente expansión de la red de oficinas de la caja por España, la concesión de créditos al sector inmobiliario y a familiares para la compra de inmuebles o la colocación de participaciones preferentes y productos controvertidos como las cláusulas suelo.

También llama la atención la vaguedad de sus respuestas al tener que entrar en temas espinosos, como cuando los populares le preguntan por si se barajó una operación corporativa alternativa a la integración con Caixanova. "Es posible, pero no lo recuerdo con exactitud", contesta, pese a admitir que sobre la mesa estuvo una fusión fría con Caja Madrid, bajo la batuta del fallecido Miguel Blesa y de Rodrigo Rato. Con todo, el economista rechaza que el matrimonio con la caja con sede en Vigo fuese forzado y elude opinar a respecto de si otra vía hubiese podido resultar "mejor".

Tampoco es capaz de afinar su respuesta al ser inquerido por los avisos que el Banco de España (BE) pudo haber realizado a la dirección de la caja entre los años 2000 y 2008 ante la elevada exposición de la entidad al sector inmobiliario, pues asegura "no recordar con exactitud cuáles pudieron ser las recomendaciones de sus diferentes inspecciones". Afirma no tener constancia de que el regulador le transmitiese preocupación "por la solvencia" de Caixa Galicia, pese a que ya trascendió que en 2009 el organismo que entonces encabezaba Miguel Ángel Fernández Ordóñez avisó en un informe de que la viabilidad de la entidad estaba en entredicho por la calidad del crédito inmobiliario. 

Podía rescatar el plan de pensiones que había consolidado en mis 30 años de vida laboral; además, en la fecha de mi jubilación la caja no había recibido ninguna ayuda

En su alegato, Méndez esquiva con habilidad aclarar si la caja que dirigía estaba en condiciones de seguir en solitario, apuntando a que la crisis financiera internacional forzó 12 integraciones para constituir entidades de mayor tamaño "con capacidad de generar beneficios" y una solvencia "reforzada". 

También explica que se jubiló el 12 de septiembre de 2010, "justo al cumplir los 65 años, sin presión ni coacción alguna", y echa balones fuera al recalcar que no formó parte del equipo que negoció la fusión.

Defensor a ultranza de la "profesionalidad" en la gestión de la caja, Méndez descarta la politización y recalca que se siguieron "los más estrictos criterios de prudencia" a la hora de aprobar inversiones pese a que tanto la financiación concedida a Astroc como la entrada en el capital de la quebrada inmobiliaria han sido objeto de investigación por parte de la Fiscalía.

PREFERENTES. Tampoco hay autocrítica en lo que toca a la colocación de preferentes y subordinadas, productos en los que miles de ahorradores quedaron atrapados. "Hasta mi jubilación no hubo ningún tipo de incidencia digna de mención", espeta al ser preguntado por si le "afectó" ver las protestas de quienes perdieron su dinero.

Hasta mi retiro el 12 de septiembre de 2010, Caixa Galicia era solvente

Su respuesta ante una polémica que tocan todos los grupos políticos es idéntica y, frente a la vaguedad de otras contestaciones, en este caso Méndez sí es preciso al aludir a una circular interna que la dirección remitió en 2009 a las oficinas advirtiendo a los trabajadores de su obligación de explicar a los clientes todas las características "positivas y negativas" de los híbridos y de someterlos a un test de conveniencia. Insiste en que la caja tuvo "un enorme y reiterado celo en que estos productos fuesen comercializados de forma correcta y rigurosa, cumpliendo los requisitos exigidos", de modo que, al igual que hiciera en el Parlamento gallego, deja la pelota encima del tejado de los trabajadores al tiempo que desliza que él también invirtió en estos títulos de deuda. Chocante resulta el hecho de que diga no recordar si la dirección marcó objetivos a la plantilla o si se pagaron incentivos por la venta de híbridos.

PENSIONES. También es tajante al defender los derechos de pensión por valor de 11,2 millones de euros con los que se retiró pese a que los grupos cuestionan que resultase "ético". Sin miramientos, no duda en justificar que "a la fecha" de su retirada —el 12 de septiembre de 2010— "Caixa Galicia no había recibido ninguna ayuda". Y es que, en puridad, el Estado no inyectó los primeros 1.162 millones a la ya fusionada Novacaixagalicia hasta el 30 de diciembre de aquel año.

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