"El mundo necesita eólica y quien lo retrase será el perdedor de la transición energética"
Hijo de emigrantes, se crió con sus abuelos en una casa de labranza. Recuerda su infancia feliz, aunque con pocos medios, y muchas ganas de salir adelante. Estudió Ingeniería Industrial en Vigo, inició su andadura profesional en Industrias Ferri en Gondomar, donde muy joven pusieron en sus manos aquella pequeña empresa que recuerda como una gran escuela. Pronto dio el salto a las renovables. Empezó a trabajar en Gamesa, en la planta que tenía en As Somozas y después en Estados Unidos y en Madrid. De ahí pasó a Acciona y, después de que Nordex la comprara, se convirtió en CEO del gigante eólico germano. Vive en Hamburgo, pero cada año vuelve a Galicia al menos en verano y Navidad. La "morriña", dice.
¿Se imaginaba cuando empezó en renovables que serían el futuro?
Era el año 1997. Entonces las llamábamos energías alternativas. Se preveía que pudieran tener una pequeña contribución, pero nadie se imaginaba que pudiesen llegar a ser el corazón del sistema para mitad de este siglo, cuando la UE quiere que el 50% de la electricidad que se genere proceda del viento.
¿Avanza lento su desarrollo?
Muy lento. Se deberían instalar el doble de megavatios al año para alcanzar los objetivos. Se ha avanzado mucho, Alemania es un caso de éxito, pero hay otras partes de Europa que van muy lentas.
¿Cuáles cree que son los motivos?
Hay sociedades que lo han abordado muy bien, con consenso social y político, entendiendo que es la única solución ante dos aspectos. El primero es la lucha contra el cambio climático, que puede convertirse en una emergencia para la salud pública. El segundo es la debilidad que genera la dependencia energética, como hemos visto con el gas ruso, lo que puede afectar a la seguridad nacional. Ambas cuestiones prevalecen sobre la conservación de las especies. Lo que dice la norma, y sirve de herramienta para el poder judicial, es que ante un recurso para paralizar un proyecto se debe ponderar el impacto para la salud pública y la seguridad nacional. Esto se ha entendido muy bien en Alemania, donde se ha pasado de autorizar 2.000 megavatios al año a 10.000. En este país la población vive muy dispersa en el territorio, lo que hace que la incidencia de las turbinas sea inevitable. La probabilidad de ver una turbina desde tu casa en Alemania es seguramente diez veces mayor que en Galicia, pero la sociedad lo ha aceptado. Sin embargo, no todos los países van a ese ritmo de implementación, no todos tienen ese consenso social y político y no todas las administraciones judiciales lo entienden de igual manera.
El bloqueo judicial del eólico en Galicia es inédito en Europa. No hay alternativa a su desarrollo y, además, es bueno
En Galicia, el desarrollo eólico sigue paralizado por el bloqueo judicial. ¿Es un caso inédito?
Completamente inédito. No conozco nada igual en Europa. Y no juzgo ni quiero entrar en polémica, solo analizo lo que pasa. Las directivas y leyes comunitarias son las mismas para toda Europa, y las empresas que hacen los estudios de impacto ambiental más o menos también, pero en el 99% de los lugares hay un resultado y en el 1% restante otro totalmente diferente. Es difícil de entender. Significaría asumir que en ese sitio la administración no hace bien su trabajo, algo que no considero. O que los jueces tienen una interpretación diferente de la legislación europea.
Usted nació en una aldea, ¿puede entender a las personas que viven en el rural y no quieren parques eólicos cerca de sus casas?
Desde la asociación eólica hemos hecho una encuesta de aceptación en Europa preguntando si se está de acuerdo con que se instale más energía eólica. Un 70% de los participantes se pronunciaron a favor y, en el caso de las personas afectadas, la aceptación subió al 76%. La población de las zonas rurales tiene, a nivel europeo, más aceptación a tener turbinas en su territorio que la de las ciudades. La aldea en la que yo nací está en la ladera del Monte Faro, donde hay un parque eólico desde hace más de 20 años, coexistiendo con el territorio. No veo la afectación a hábitats, a aves, a la calidad de vida de los vecinos. Al contrario, en Galicia mejoró mucho la calidad del suministro eléctrico en el rural gracias a las infraestructuras de evacuación, se mejoraron las pistas, en zonas donde hay parques se contribuyó a la lucha contra los incendios y a minorar el éxodo rural con la creación de empleo.
La población de zonas rurales tiene, a nivel europeo, más aceptación a convivir con turbinas que la que vive en las ciudades
¿Cómo se podría avanzar en el despliegue de la eólica en armonía con las comunidades locales y los colectivos ambientalistas?
Creo que es un tema de educación social, de comunicar muy bien el porqué, para que la gente no se oponga por puro miedo al cambio. No solo es la única alternativa, sino que es buena. No contaminarás el planeta, tendrás precios de la energía más bajos, atraerás industria. Es lo que está haciendo China para ser la economía más competitiva y más descarbonizada lo antes posible. El mundo tiene que funcionar con renovables. El que lo niegue o lo retrase será el perdedor de esta transición ecológica.
¿Cree que la Justicia europea avalará la tramitación ambiental de los parques que cuestiona el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia?
No estoy mucho en los detalles de la batalla jurídica y el argumentario. Lo que sí constato es que la Administración autonómica es igual de profesional que cualquier otra. Me costaría creer que, siendo la legislación la misma para toda la Unión Europea, el TJUE no tenga la misma visión.
La Xunta quiere imponer repotenciaciones en parques con aerogeneradores antiguos y obligar a vender parte de la energía eólica a empresas gallegas a precios competitivos. La patronal que usted preside está en contra.
Defendemos la libertad de empresa y de mercado. Abogamos por que se incentiven esas medidas, pero nunca deben ser obligatorias.
