Los cribados destapan 445 casos de sordera entre bebés
Si en la edad adulta la sordera es una discapacidad limitante, en la infancia su detección cobra especial importancia dado que compromete el desarrollo intelectual y social de los pequeños en unos años cruciales para aprender a hablar. Como señala la Dirección Xeral de Saúde Pública, hay varios factores que pueden provocar pérdida auditiva en los bebés, entre los cuales figuran la prematuridad, el bajo peso al nacer, los traumatismos, el uso de fármacos que pueden dañar el oído interno (ortotóxicos), o que el neonato sufra una falta de oxígeno.
La mayor parte de los déficits auditivos permanentes son congénitos y hasta un 80% de los casos se deben a alteraciones genéticas, en tanto que el resto deriva de lesiones por infecciones o por la exposición a algún medicamento dañino.
Visto que la demora en la identificación y el manejo de la sordera severa o profunda en niños merma sus opciones de adaptarse a la vida en una comunidad ya sea con personas oyentes o con sordos, la Consellería de Sanidade incide en que el déficit auditivo ha de ser identificado "tan pronto como sexa posible" para aprovechar la plasticidad del desarrollo de los sistemas sensoriales del bebé en el proceso de rehabilitación.
Después de que en 2003 el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud recomendase implantar programas de cribado para la detección precoz de la hipoacusia neonatal, hoy todas las comunidades los aplican. Galicia dio el paso en 2002, cuando se implantó en los complejos hospitalarios de A Coruña, Vigo y Santiago, para luego irse extendiendo de forma gradual a toda la red pública —integrada por 14 hospitales— y a las siete maternidades privadas.
Más de 385.000 bebés fueron revisados
Entre mayo de 2022 y el 31 de diciembre de 2024 participaron 385.472 niños, el 90% en los centros públicos donde la ratio de participación en estas pruebas fue prácticamente del 100% (99,98%) en el último año del que hay datos, lo que refrenda la concienciación de las familias. ¿Cuál fue el resultado? En total, 2.833 pequeños fueron derivados a unidades de diagnóstico con el fin de descartar o confirmar un cuadro de sordera para iniciar el tratamiento, lo que representa una ratio de derivaciones del 0,72%.
En 2024, de los 133 pequeños que fueron enviados al especialista, las sospechas se confirmaron para 24, en tanto que dos bebés fueron puestos en seguimiento. De la veintena de cuadros de sordera, siete se confirmaron en el Chuac; seis, en el Chuvi; cuatro en el Chus y tres en el Lucus Augusti. Por cada mil niños cribados, la tasa de positivos fue de 1,79. Desde 2002, estos test permitieron detectar problemas auditivos en 445 bebés en las siete unidades de diagnóstico operativas.
El último informe de Sanidade indica que el 55% de los bebés diagnosticados de hipoacusia neurosensorial bilateral iniciaron el tratamiento dentro de los primeros seis meses de vida. falsos negativos.
Más de un centenar de pequeños que pasaron los test desarrollaron luego alguna deficiencia auditiva
Pero Sanidade constata que entre 2012 y 2024 se detectaron 109 pequeños que pasaron las pruebas despistaje entre 2006 y 2022 sin ninguna incidencia, pese a lo cual luego desarrollaron algún tipo de problema auditivo. La explicación hay que buscarla tanto en los falsos negativos como en enfermedades del oído de aparición tardía o progresivas. La edad media de confirmación del diagnóstico en estos supuestos fue de 5,6 años.
Pese a que logren un resultado normal en el cribado, la consellería constata que existen una serie de indicadores de alto riesgo que exigen que los pequeños sean sometidos a un seguimiento especial en los primeros dos años de vida. Entran en este marco, los neonatos que pesen menos de 1,5 kilos, los que recibiesen ventilación mecánica más de cinco días, aquellos recién nacidos que tengan antecedentes familiares o cuando la madre sufriese una infección intrauterina que pudiese afectar al feto.
Entre los lactantes, algunos cuadros de otitis recurrente, un traumatismo craneal con pérdida de conciencia o fractura o una meningitis bacteriana son indicadores de alto riesgo.

