Roberto Verino: "Siempre he tenido muchos fans y la marca es muy querida, deja huella sin pisar a nadie"

Aquel joven que a inicios de los 80 desafió a quienes trataron de disuadirle de cambiar la cuna de la moda, París, por su Verín natal para poner en marcha una de las marcas más destacadas de la historia del pret-à-porter español, sigue a sus 80 años irradiando ilusión por el oficio
Manuel Roberto Mariño Fernández, conocido como Roberto Verino. EFE
Manuel Roberto Mariño Fernández, conocido como Roberto Verino. EFE

Dice ser perfeccionista, perseverante, auténtico y un poco cabezota, cualidades que le han ayudado a llegar lejos en una industria nada sencilla. Sus diseños desfilaron por pasarelas internacionales y recibió prestigiosos reconocimientos, pero lo que hace a Roberto Verino (Verín, 1945) sentirse más afortunado es "poder ayudar a la gente a ser feliz". Este lunes presenta su nueva colección para la temporada primavera/verano, Luz Serena, en el marco de la Semana de la Moda de Madrid, con una propuesta fiel a su estilo. 

En un escenario en el que las tendencias cambian a la velocidad de la luz y la 'fast fashion' nos invade, ¿cómo ha logrado Roberto Verino preservar la cultura de la atemporalidad y la apuesta por crear fondos de armario emocionales?
Yo siempre he defendido un principio que tiene mucho que ver con la sostenibilidad. Ahora a todo el mundo se le llena la boca diciendo que hay que ser sostenibles cuando lo que están haciendo es precisamente lo contrario. La 'fast fashion' lo único que hace es destruir miles de kilos de materias primas sin darle el ciclo vital que les correspondería. El 'usar y tirar' ha sido una tendencia que ha ayudado a mucha gente a entender lo atractivo que puede ser estar guapos, que es lo que yo busco, que la gente tenga una autoestima alta, pero no a través de que sea más barato comprar una prenda nueva que llevarla a la tintorería. En consecuencia, siempre he tratado de trabajar materias primas naturales y he buscado esa atemporalidad para que se compre lo que realmente se necesita. Si estamos a lo que dicta la última tendencia, que nunca es la última, la gente acaba siendo infeliz, porque es imposible ser capaz de seguir ese ritmo que imponen las multinacionales y quienes se dedican a convencer a las personas para que gasten. Yo pretendo hacer lo contrario, trabajo para una inmensa minoría, a la que propongo que invierta en un buen armario emocional.

¿Qué hay detrás de una camiseta de 5 euros o un pantalón de 10? 
Hay economía sumergida, gente que no cobra, mucha tiranía en todo el proceso. Si queremos respetar la dignidad humana no podemos vestirnos por 20 euros.

"Debemos evitar la vorágine del 'usar y tirar' si queremos respetar las dignidades. No podemos vestirnos por 20 euros"

La ropa, aunque va por fuera, no es un elemento superficial.
Hay mucho detrás, no solo en los componentes cualitativos de las materias primas, sino en todo el oficio y trabajo que conlleva. Detrás de una americana de sastrería de nuestro portfolio de trajes hay chaquetas que tienen 80 operaciones diferentes, con 80 intervenciones de mano de obra cualificada. Eso no puede costar lo que valen las prendas 'low cost'. Además, permite que la ropa siga estando bien con los años y pueda tener una segunda vida. Que pase de una generación a otra es el mejor regalo que me pueden hacer como persona y como profesional.

¿Qué nos depara su nueva colección, Luz Serena?

Cada temporada busco ofrecer prendas que se puedan utilizar de forma muy distinta en función de las necesidades, para sentirse a gusto y guapas en eventos pero también para poder usarlas en el día a día, porque esa es otra característica del armario emocional. Eso evidencia la funcionalidad de mi trabajo. Ahora mismo, como además estamos en una situación en la que hay que mirar muy bien cómo invertimos nuestro dinero, propongo colores naturales que mezclan muy bien entre sí, como es el blanco, el negro, y los tostados, que combinan con los azules pastel o con los rosas y los rojos. Son colores que en el tiempo no aburren ni cansan. Vamos hacia la temporada primavera/verano, donde la climatología también nos influye muchísimo, y tenemos que buscar esa forma de vestirnos que yo denomino cebolla, porque es poner capa sobre capa. Esa búsqueda de la confortabilidad y de resolver las necesidades de una manera sencilla y cómoda caracteriza el estilo Verino. Una propuesta sencilla, funcional, atemporal, de calidad, que invierte y no malgasta, que pone en valor a las personas, que las hace sentirse guapas y, sobre todo, hace que su autoestima esté alta. Con todo ello me siento una persona afortunada.

"El estilo Verino ofrece una propuesta funcional, atemporal, de calidad, que pone en valor a las personas y hace que su autoestima esté alta"

La innovación es otra de las señas de identidad de Roberto Verino. Tiene la ayuda de su nieto, Iago Jover Mariño, que de niño quería ser astronauta y ahora puede brillar en el universo de la moda como director de innovación de la marca.
Sí, es un orgullo y refuerza todo lo que tiene que ver con la continuidad de la firma, porque por mucho que yo quiera vivir 140 años, que quisiera vivirlos, no sé si llegaré [ríe]. Si tienes gente que aporta esa nueva energía, una nueva forma de ver las cosas y enfrentarse a todo lo que significan las nuevas tecnologías, esa complementación es una de las bazas para seguir creyendo que el esfuerzo que hemos venido haciendo va a tener continuidad. No viviré 140 años, pero mi nombre seguirá estando ahí. Hay un dicho muy cierto, nadie se muere hasta que lo olvidan. Yo querré creer que seguiré vivo

¿Se ha sentido querido y valorado durante su carrera profesional? 
Desde siempre he tenido muchos fans, la marca es muy querida y deja huella sin pisar a nadie. Y de las críticas hay que aprender, no somos perfectos. Lo importante es saber aprovecharlas, porque uno aprende más en los momentos difíciles que en los fáciles. Cuando todo da bien, el más tonto hace aviones. Lo complicado es hacerlo cuando todo va a contracorriente. Creo que después de 44 años la gente que me conoce sabe que soy auténtico, que mi relato es cierto y busco hacer felices a las personas.

"No podré vivir 140 años aunque quisiera, pero la marca tendrá continuidad y mi nombre seguirá estando ahí"

Alguna vez se arrepintió de dejar París, donde cursó Bellas Artes y comenzó su andadura en la moda, para emprender en su Verín natal contra el consejo de los expertos?
Me arrepentí muchísimas veces [ríe], porque fue salir del cielo y meterse en el purgatorio. Pero cuando las cosas se hacen porque uno quiere hacerlas, para ayudar a la gente de su entorno y demostrarle que sí se puede, todo compensa. Me decían que estaba loco por trabajar en un entorno rural sin ningún conocimiento del textil y de la industria, pero otra de mis características es que soy un poco cabezota. Trabajar con la familia, darles la oportunidad de que se incorporen a un proyecto complejo pero atractivo, disfrutar de mis padres y ellos de mí, de mis hermanos, y lograr que mucha gente, gracias a este trabajo, no se haya tenido que ir de su pueblo a trabajar a otro país es suficiente razón.

Todos dejaremos este mundo un día. ¿Usted quiere hacerlo con las botas puestas, como se suele decir? 
Por supuesto, nadie me va a quitar de disfrutar de este oficio. Gracias a él tengo las ganas, la energía y el entusiasmo para seguir creando belleza para todo el mundo. 

¿Los cimientos sólidos de Roberto Verino y el legado que dejará garantizarán la continuidad de la firma al menos por otras cuatro décadas?
Estoy deseando y poniendo todos los medios para que esto se construya con seguridad y que la marca siga viviendo mucho más allá de lo que yo pueda vivir yo.

"En Bodegas Gargalo tenemos un vino respetado y valorado, el proyecto tendrá continuidad"

En estos momentos, ¿disfruta más con la moda o con el vino a través de su proyecto Bodegas Gargalo? 
Son dos mundos que se complementan. Lo que hacemos es seducir los sentidos. Con el vino, como con la moda, he querido buscar la calidad, la autenticidad, el terruño, los elementos diferenciadores que hicieran que tuviera personalidad. Y, hoy por hoy, tenemos un producto súper atractivo, respetado y demandado por gente entendida. El hecho de que aquellos que son prescriptores lo estén poniendo en valor es un orgullo.

¿Qué planes a futuro tienen?
Bodegas Gargalo tendrá continuidad absoluta. Hay que tener en cuenta que la tierra se hereda. Seguirá siendo una marca valorada, querida y respetada. No es imprescindible que yo esté vivo para que se siga disfrutando.

La entrada de Terras Gauda en el capital no cristalizó finalmente. ¿Están abiertos a otros socios?
Yo no puedo estar en todo. El equipo que tengo en Gargalo, gente joven y apasionada del mundo del vino, ya son socios de la bodega. Y cualquier aportación que sea para ampliar horizontes comerciales, para ampliar la presencia en otros países y para darnos una dimensión que, lamentablemente, yo no me la puedo permitir, será siempre bien recibida, pero sobre todo respetando los valores y el origen de lo que uno busca. 

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