La esperanza de vida en Galicia marca un récord al llegar por primera vez a los 84 años
Los niños nacidos en Galicia en 2024 tendrán por delante, de media, 84 años de vida que les permitirán experimentar incluso el próximo cambio de siglo. Al menos, si se cumplen las previsiones del Instituto Nacional de Estadística, que jamás habían sido tan altas. Sobre todo si el bebé es mujer, dado que para ellas el cálculo roza ya los 87 años, frente a los poco más de 81 para los varones.
La comunidad gallega es una de las siete autonomías españolas que superan los 84 años de esperanza de vida, en una lista encabezada por País Vasco, Castilla y León y, rompiendo en solitario la barrera de los 85, Madrid. En realidad, el dato gallego, que ronda exactamente los 84,09 años de esperanza de vida, supera el promedio estatal en ocho décimas.
Nunca había sido tan alto como en este 2024. Si se compara con los 79,2 años de vida que se calculaban para los nacidos en el 2000, es prácticamente un lustro más. Y si el vistazo se amplía hasta 1991, primer año en la serie histórica del Ine, la diferencia se incrementa hasta los once años.
Además, dentro de Galicia, reincide la habitual discrepancia entre la parte atlántica y la interior: mientras que en las provincias de A Coruña y Pontevedra el índice sí supera esos 84 años, en las de Ourense y Lugo se queda a las puertas por cuestión de centésimas.
Así las cosas, Galicia ha pasado de tener una esperanza de vida de unos 41 años y unas tasas brutas de natalidad en torno a 30 nacidos por cada mil habitantes en 1900, a esa longevidad de 84 años y, en cambio, a menos de 5 neonatos por millar de vecinos, una barrera, en este caso descendente, que también se tumba por primera vez.
Más mayores y menos bebés
Lo cierto es que, en la demografía actual, el alza de la esperanza de vida y la consiguiente superposición de generaciones, posibilitada por la progresiva disminución de la mortalidad en edades adultas, suplen en parte el papel que hace un siglo desempeñaba la alta natalidad.
El año pasado, solo Asturias y Galicia estuvieron por debajo de esos cinco bebés en la tasa bruta de natalidad. En la comunidad gallega, de la mano de los 13.350 nacimientos que se anotaron a lo largo de 2024, es la cifra más baja desde que hay registros.
Respecto a los 19.418 que llegaron al mundo en el 2000, son un 31% menos. Con todo, Galicia acumula hasta septiembre de este año un total de 10.116 nacimientos, lo que supone 111 más que en el mismo periodo de 2024, una subida del 1,1%. De hecho, crecen en todas las provincias salvo Pontevedra.
Eso sí, las defunciones siguen un camino paralelo: han aumentado un 1,7% hasta noviembre, hasta superar las 28.033, lo que hace vaticinar para este 2025 otro buen mordisco poblacional en lo que atañe al saldo vegetativo.
La situación tanto de Asturias como de Galicia se explica en buena medida en que ambas son igualmente las dos comunidades con el índice de envejecimiento más alto del país. En la primera hay 257 personas en edad de jubilación por cada 100 menores de 16 años. En la segunda, 224.
Son las únicas, junto a Castilla y León –que pisa los pies al dato gallego–, en la que los más mayores duplican en número a los más jóvenes.

