Galicia encadena seis meses con la natalidad al alza y apunta a cerrar 2025 en positivo
Galicia podría cerrar 2025 con un fenómeno anómalo, que no se ve en desde hace casi dos décadas: acabar el año con las cifras de natalidad al alza. A falta de conocer los datos de diciembre, la comunidad gallega suma casi 200 bebés más que a la misma altura del año anterior, hasta alcanzar los 12.452, después de encadenar seis meses, entre junio y noviembre, con un balance mensual superior al de sus equivalentes de 2024.
La noticia que se extrae de las tablas mensuales de nacimientos actualizadas este miércoles por el Instituto Nacional de Estadística es positiva, aunque conviene ponerla en su debido contexto: esos alrededor de 12.500 neonatos representan un ascenso de casi el 1,6% respecto a las cifras de noviembre de 2024 pero, al mismo tiempo, constituyen la segunda cifra más baja de la serie histórica. Por poner un ejemplo, una década atrás, a la altura de noviembre constaban 5.300 nacidos más que ahora.
Sea como fuere, los números verdes llevan mucho tiempo siendo una rareza que llama la atención, toda vez que Galicia no termina un año con tendencia creciente desde 2008, el último de los seis que, además, llevaba entonces de subida. Aquel curso se vieron 23.175 alumbramientos en total. Y por seguir ilustrando el declive de la natalidad gallega, no se alcanzan los 20.000 desde 2012.
Es consecuencia de factores demográficos, como el progresivo envejecimiento de la población, y de una serie de cambios sociales, económicos y de valores que tienen especial incidencia en el sistema reproductivo, como el mayor peso de la mujer en el mercado laboral, la incertidumbre y la precariedad financiera de la juventud, o el paulatino retraso en la emancipación del hogar familiar.
Además, cabe recordar que otros factores, como la disminución de la mortalidad infantil, el aumento de la esperanza de vida –en 2024 se consiguió la cifra récord de 84 años de vida, con casi 87 años además en el caso de las mujeres– y la consiguiente superposición de las distintas generaciones suple la importancia que, en tiempos pasados, tenía la natalidad elevada en la demografía.
Por otro lado, casi la mitad de estos 12.452 bebés –en concreto el 46,9%– los alumbraron madres que ya habían cumplido los 35 años, una edad a partir de la cual se admite de forma general que el embarazo conlleva un mayor riesgo obstétrico y que hay una más alta probabilidad de que el neonato tenga afecciones cromosómicas. Más aún, en 15 casos, la mujer tenía 50 años o más.
Solo Pontevedra cae
Ampliando la mirada geográficamente, el Ine revela que la natalidad aumenta en el conjunto de España, aunque a un ritmo algo inferior al de Galicia, con un 1,08%.
De hecho, la gallega es la quinta comunidad con mejor balance interanual, después de Madrid (+3,37%), Castilla-La Mancha (+2,55%), País Vasco (+2,53%) y Aragón (+1,73%). Solo se constatan descensos en Navarra, Baleares, Extremadura, Cantabria, Ceuta y Melilla.
En cuanto a las provincias, se observa que son A Coruña y Ourense las que tiran del dato gallego, con aumentos del 3,19% y el 4,92%, respectivamente. La tasa ourensana es la segunda mayor de todo el país, solo por detrás del 7,45% de Guadalajara –si bien con el matiz de que, cuando los números de base son bajos, cualquier variación dispara los porcentajes–.
Porque, por su parte, la diferencia en Lugo es anecdótica, con 1.485 nacimientos que apenas son tres más que los que había anotados en noviembre de 2024. La variación interanual ha sido positiva en esos once primeros meses de 2025, pero se ha ido adelgazando a medida que avanzaba el año, porque, en un prolífico arranque, había alcanzado un +10,57% en abril.
Pontevedra pone la nota discordante: sus 4.274 nacimientos son 30 menos que un año atrás.
Unos 20.000 habitantes perdidos por el saldo vegetativo
El Instituto Nacional de Estadística sí tiene publicado ya dato provisional de fallecimientos de todo 2025: fueron 33.613 en Galicia, un 3,3% más que el año anterior.
La cifra está pendiente de afinar pero, en cualquier caso, permite pronosticar que el saldo vegetativo gallego –la diferencia entre nacimientos y defunciones– va a situarse en el entorno de los 20.000 habitantes perdidos por esta vía.
Esta subida se reparte entre todas las provincias, si bien destaca el 4,77% de Pontevedra, donde hubo 10.338 muertes. En Lugo perdieron la vida unas 4.977 personas, un 2,26% más, y los nacimientos probablemente no llegarán a 1.600 al acabar el año.



