Galicia tiene un capital humano en el exterior de 563.000 personas: "É unha oportunidade para o reto demográfico"
Si la diáspora fuera una provincia, superaría con mucho la población de Lugo o de Ourense. El capital humano que Galicia reserva en el exterior sigue medrando y ya rebasa las 563.000 personas en una tendencia al alza vinculada a las nuevas inscripciones de descendientes de emigrados que ya han nacido en aquellos países adonde sus antecesores se marcharon en busca de futuro.
De sumarlas a las que viven en la comunidad gallega, el total de población de Galicia rozaría los 3,3 millones. Esto es, se puede decir que en torno al 17% de los gallegos viven en el extranjero.
"Esta realidade demográfica constitúe unha oportunidade para Galicia, que conta cun importante aliado fóra das nosas fronteiras para superar o reto demográfico que está a atravesar non só a comunidade, senón toda España", comentó la Consellería de Emprego, Comercio e Emigración al respecto de los datos del Padrón de la Población Española Residente en el Extranjero (Pere), tomados a 1 de enero de 2026 y publicados este jueves por el Instituto Nacional de Estadística.
Precisamente, el departamento autonómico calcula que, desde el inicio de la Estratexia Galicia Retorna de la Xunta en 2018 hasta 2024, regresaron a su tierra de origen 49.995 gallegos. Una cifra que, además, puso su grano de arena para que la comunidad ganara más de 140.000 habitantes gracias al saldo migratorio positivo en este periodo.
El aumento de 15.051 inscritos en el Pere se produjo en un 2025 en el que, el 22 de octubre, concluyeron los tres años de plazo que la Ley de Memoria Democrática abrió para que los descendientes de españoles nacidos en el extranjero pudiesen obtener la nacionalidad de sus ancestros –la no por nada conocida como ley de nietos–, lo que llegó a 'colapsar' con peticiones de tramitación o de búsqueda de información consulados, registros y diócesis.
De hecho, a lo largo del año, fueron unos 10.000 los residentes en el extranjero que obtuvieron documentación sobre su origen familiar a través de las diócesis gallegas, una cifra que es casi el doble que la del curso anterior.
Un 72% más en cinco años
Sea como fuere, el Pere registró el año pasado 27.480 nuevas inscripciones en Galicia, la cifra más alta de una serie histórica que alcanza hasta 2014. Bate el récord de 2024, cuando se habían anotado 26.108 entradas. Hubo 9.411 para la provincia de A Coruña, 5.120 para Lugo, 5.551 para Ourense y 7.398 para Pontevedra.
Teniendo en cuenta la variación que suponen la reemigración y los fallecimientos, entre otros factores, el padrón total de Galicia en el extranjero queda en 563.303 personas, de ellas, 195.524 vinculadas a A Coruña, 81886 a Lugo, 120.898 a Ourense y 164.995 a Pontevedra. Sigue un ascenso vertiginoso, puesto que, solo desde 2021, se ha engrosado más de un 72%.
En detalle, se observa que, en su inmensa mayoría, se trata de personas que han nacido ya en la diáspora, es decir, que son descendientes de los gallegos que emigraron en su momento. Representan más del 93% de los solicitantes, frente a los apenas 1.589 nuevos registrados en el extranjero que han nacido en la provincia de inscripción –en otras palabras, los emigrantes de nuevo cuño–.
Sobresale Argentina, con 8.409 nuevos gallegos para reforzar aún más su condición honorífica de quinta provincia; seguida de Cuba (4.952), Uruguay (2.786), Estados Unidos (1.799), Brasil (1.732), Venezuela (1.310), México (1.089) y, ya en Europa, Suiza (739), Reino Unido (692) y Francia (495).
Por mirarlo desde otro ángulo, los gallegos que viven fuera y habían nacido en la propia Galicia son 124.331, lo que equivale al 22% del total del Pere. Y son 2.006 menos de los que eran en 2024.
Por otro lado, siete de cada diez nuevos inscritos están en edad de trabajar, cerca de 6.000 no han cumplido los 16 años y 2.423 han llegado a la edad de jubilación.
España avanza al doble de ritmo
Para toda España, el número de personas con nacionalidad española que reside en el extranjero alcanza las 3.202.002, tras subir un 5,1% en un año.
El dato crece a casi al doble de ritmo que el gallego (2,74%). Aunque, eso sí, en ese lapso de cinco años, está bastante por debajo, con un 20,6% de incremento si se cuenta desde 2021.

