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"¡Cuidado con la Berenguela, taxista!"

Varias empresas chinas ya han probado taxis voladores en su país. EP
Varias empresas chinas ya han probado taxis voladores en su país. EP
Ver la catedral de Santiago surcada por taxis aéreos puede dejar de ser ciencia ficción en 2022, cuando Enaire prevé hacer volar estos vehículos en la capital gallega y Barcelona en fase piloto

"¡Cuidado con la torre de la Berenguela, taxista, no vaya tan rápido!". Esta frase carece de sentido en otro contexto que no sea un diálogo de ciencia ficción, pero podría ser realidad en menos de dos años. Es el plazo que maneja Enaire, el gestor estatal de navegación aérea, para poner a volar sus dos primeros taxis aéreos en España, con Santiago de Compostela y Barcelona como ciudades elegidas para esta fase piloto de un proyecto que pretende, a una década vista, llevar la movilidad aérea de proximidad a todo el país.

Eso sí, puede que la frase haya que despojarla del interlocutor, porque todo apunta a que los aerotaxis —similares a un dron pero obviamente de un tamaño mucho mayor— solo podrán ir ocupados por un único pasajero, al menos en los compases iniciales de su desarrollo. Son, de esta forma, vehículos autónomos que se gestionan a través de tecnología 5G: para llamarlos el procedimiento será similar al que ya se utiliza con Uber o Cabify, indicando la ubicación en un smartphone, mientras que una vez a bordo se realizará idéntico procedimiento pero sobre una pantalla equipada en el salpicadero de la aeronave. Los pagos se realizarán también vía digital.

El salto de los aerotaxis de la ficción a la realidad conlleva muchas ventajas, aunque también incógnitas, como qué pasará cuando decenas de ellos surquen a la vez los cielos de las ciudades y surja la necesidad de una regulación específica —como la que ya rige los drones—. De cómo esté de avanzado este aspecto dependerá que los primeros pasajeros en los vuelos de prueba sean personas o ‘dummies’ —maniquíes que se utilizan en los test de impactos de los automóviles—. Serán, de todos modos, aspectos que se irán analizando conforme avance la implantación 
de estos futuristas vehículos.

Los aerotaxis son drones de gran tamaño y sin piloto. Se llamarán vía smartphone y, una vez dentro, se indicará el destino en una pantalla

Y están mucho más cerca de lo que asemeja, si se cumplen los plazos que dio anteayer el director general de Enaire, Ángel Luis Arias, en el congreso The future is waiting for us: the new urban air movility, organizado por el Colegio Oficial de Ingenieros Aeronáuticos de España. La noticia más destacada que dejó el cónclave fue el anuncio de la adjudicación de dos proyectos a Enaire, financiados con los fondos europeos Horizon 2020, que contarán con vuelos de aerotaxis en fase de prueba en Barcelona y Santiago para 2022.

¿POR QUÉ SANTIAGO? La elección de una urbe de apenas 100.000 habitantes como la capital gallega para el proyecto puede sorprender a priori, aunque no tanto si se cae en la cuenta de que hay muchas papeletas de que el Xacobeo 2021, que pondrá Compostela en el centro del mundo, se extienda un año más a causa de la pandemia. La inclinación por Barcelona podría deberse, de igual modo, a la reactivación del turismo que se prevé en la ciudad condal de cara a 2022, cuando podría hacerse realidad ver un aerotaxi esquivando la Berenguela o la Sagrada Familia.

"¡Cuidado con la Berenguela, taxista!"
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