Sergio Maestro, número 9 de España en el examen BIR: "Aprendí a descansar aunque llegué a estudiar 13 horas al día"

Natural de Poio y graduado en Biotecnología por la USC, baraja quedarse en Santiago o ir a Andalucía. Por su parte, la ourensana Paula Crespo acabó en el sexto puesto a nivel nacional en el PIR

Sergio Maestro de la Fuente, en su casa en Poio. AGN
Sergio Maestro de la Fuente, en su casa en Poio. AGN

El 24 de enero no fue un día cualquiera para Paula Crespo (Ourense, 2001) y Sergio Maestro de la Fuente (Poio, 2002): fue el punto exacto donde años de disciplina se transformaron en una plaza de formación sanitaria especializada. Detrás de ese logro no hay fórmulas mágicas, sino una receta mucho más exigente: horas interminables de estudio, planificación milimétrica y una constancia sostenida en el tiempo.

"Salí del examen llorando, convencida de que no tenía ninguna posibilidad". Así fue el giro inesperado de Paula Crespo, que ha logrado el sexto puesto a nivel nacional en el examen de Psicólogo Interno Residente (PIR).

La ourensana empezó a preparar la prueba en marzo o abril, cuando todavía estaba terminando el Máster en Psicología General Sanitaria. El verano fue menos intenso porque tenía claro que también necesitaba "seguir socializando y mantener los vínculos con los amigos".

A partir de septiembre, sin embargo, todo cambió. El estudio se volvió "muy intenso", prácticamente exclusivo. Sacrificó tiempo en familia, incluso en Navidad, y se entregó por completo a la preparación. Estaba profundamente comprometida con la meta y reconoce que tuvo la suerte de poder dedicarse en exclusiva gracias al apoyo familiar. Esa motivación constante fue "su ancla" durante los meses más duros.

El día del examen, sin embargo, todo se tambaleó. Salió convencida de que había hecho "un examen nefasto" y de que era "imposible" conseguir plaza. Pasó el fin de semana llorando, sintiéndose fatal, absolutamente segura de que no lo había logrado. Por eso, cuando vio el resultado, la sorpresa fue total. Sus sensaciones habían sido completamente opuestas a la realidad.

Lejos de generar dudas, el proceso reforzó su vocación. Paula tuvo claro desde muy joven que quería ser psicóloga y, al conocer el PIR, supo que era su camino. El máster la ayudó a "sentar la cabeza", pero fueron sus prácticas en el Sergas, en Santiago, las que consolidaron su decisión. Allí se vio trabajando en la sanidad pública y pensó: "Yo lo que quiero es estar aquí". Ni siquiera en los momentos más duros dudó.

De cara al futuro, se muestra abierta, aunque el ámbito infanto-juvenil es el que más le atrae por su experiencia previa. Confía en que la residencia le permita explorar distintas áreas antes de decidir dónde puede aportar más. Sí tiene claro que quiere quedarse en Galicia, probablemente en Vigo o A Coruña. También se muestra tajante con el sistema: las plazas PIR le parecen "absolutamente ridículas" ante la demanda de la sociedad en salud mental y critica que no se hayan aumentado. Cree que sustituir especialistas por generalistas no es la solución y reclama reforzar la vía PIR.

La ourensana Paula Crespo. AGN
La ourensana Paula Crespo. AGN

A la primera

"No me lo esperaba en absoluto". Sergio Maestro salió del examen con dudas y cierta sensación amarga. Meses después, había logrado el noveno puesto de toda España en el BIR.

Se preparó desde finales de agosto hasta enero con la academia GoBIR. Era la primera vez que se presentaba y reconoce que conseguir plaza a la primera no es lo habitual, dado el escaso número de plazas (83 a nivel nacional).

La prueba consistió en 200 preguntas tipo test que debía resolver en cuatro horas y media, un formato que exige tanto conocimiento como estrategia. Por eso centró su preparación en dos pilares: dominar el temario y perfeccionar la técnica de examen. "Al final es un examen de preguntas, hay que practicar mucho", explica. Aun así, le pareció más difícil que el de años anteriores y, como admite, tiende a ser exigente consigo mismo tras cada prueba.

Graduado en Biotecnología y con un máster en Genética y Genómica en Santiago, asumió jornadas intensas: en los primeros meses combinaba cinco horas de clase por la tarde con repasos matinales, unas nueve horas al día. En la recta final llegó a estudiar 12 o 13 horas diarias. Con todo, aprendió que el descanso también forma parte del rendimiento: defiende la importancia de organizarse bien y reservar algún respiro para sostener el ritmo.

De cara a la residencia, se inclina por Análisis Clínicos o Bioquímica Clínica -que previsiblemente se unificarán- y baraja quedarse en Santiago o ir a Andalucía. Antes de decidir, acudirá a las jornadas de puertas abiertas. Por ahora ocupa el puesto 9 en las listas provisionales; las definitivas podrían variar uno o dos puestos, y la incorporación a los hospitales sería a finales de mayo o junio, aunque se inclina más a junio.