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viernes. 12.08.2022
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La música que avanzó el siglo XXI

Se cumplen 25 años del lanzamiento del álbum Ok Computer, de Radiohead o dicho de otra manera: hace 25 años que Radiohead abrió la puerta del futuro.

LE PUSIERON el nombre de Thomas Edward Yorke, durante un tiempo lo llamaron Salamandra y acabaría siendo mundialmente conocido como Thom Yorke, líder indiscutible de la icónica banda Radiohead. Wellinborough, una pequeña localidad perteneciente al condado de Northamptonshire, en Inglaterra, lo vio nacer, y él no pudo corresponder a su ciudad de la misma manera, al venir al mundo con un ojo cerrado y paralizado, circunstancia por la cual solo pudo contemplar el paisaje a medias y no, digamos, en todo su esplendor. El problema le valió también un apodo, el de Salamandra, y unas cuantas operaciones, que acabaron por mejorar la situación, aunque no del todo.


A los siete años su familia se trasladó a Oxford y fue en la escuela para chicos, Abingdon School, situada en un barrio victoriano, lugar escogido por la aristocracia para la educación de su descendencia por su enorme prestigio, donde se topó por primera vez con unos compañeros que iban a ser también protagonistas de su futuro musical. Fue su madre la que le regaló su primer instrumento, una guitarra española, y con ella y sus manitas ávidas de música, comenzó a tocar incipientes acordes: "Recuerdo decirle a mi profesor de guitarra, a los ocho años, que iba a ser una estrella de rock: el comentario le hacía reír muchísimo". A los diez años formó su primera banda, pero en casa intentaban inculcarle también otros intereses. Su padre era vendedor de productos químicos y había sido campeón de boxeo universitario, por lo que quiso enseñar a su niño a boxear. Que no se le daba bien lo demostraría en varias ocasiones en que salía a relucir el tema Salamandra y Thom tenía se veía obligado a pelear para recuperar su orgullo. Las complicaciones de su ojo le traerían, a menudo, problemas de autoestima: "Cuando tenía 18 años trabajaba en un bar y esa loca vino y dijo: Tienes unos preciosos ojos, pero están completamente equivocados. A veces, cuando estoy paranoico solo pienso en lo que ella dijo". Después de acabar sus estudios, ingresó en la universidad de Exeter para cursar Bellas Artes e Inglés. Fue entonces cuando comenzó a apasionarse por el arte digital que, a principios de la década de los 90 del siglo pasado, apuntaba a algo más que a una moda pasajera, aunque entonces no todo el mundo se había dado cuenta. Una de las ventajas del arte digital es que puede perdurar, en alguna nube, en algún repositorio, en algún sueño virtual. Un trabajo del joven Thom Yorke, con aquellas primeras computadoras Apple y demostrando su interés por las nuevas formas y formatos de creación artística, puede verse hoy en i-dat.org/thom-yorke/ (guiño para fans y coleccionistas de objetos del ser admirado).

 
Pero. Por encima de todo estaba la música. Mientras estudiaba en Exeter fue DJ y tocaba en distintas bandas. Sus amigos y conocidos le recuerdan como el tipo que, o bien estaba escuchando música o bien tocando la guitarra. Siempre. Entonces llegaron los demás. Primero fue Colin Greenwood, con quien formó un grupo al que llamaron TNT. Más tarde, el resto, Ed O’Brien, Philip Selway y Jonny Greenwood. Y de ser TNT pasaron a llamarse On a Friday (razón: ensayaban los viernes). Con esa banda grabaron sus primeros temas, entre ellos, la primera composición de Yorke, The Drill EP. Y es ahí donde empieza y es así como empieza. De esta manera tan casual, tan deseada y tan trabajada. Tan sorprendente como imprevista. La fama. 

Son underground y, de repente, se sienten queridos, aclamados


Fueron fichados por Emi y en este punto cambian el nombre del grupo, a sugerencia de la discográfica.  En el año 1986 había aparecido en el mercado el álbum True Stories, de Talking Heads. En él hay una canción titulada Radio Head. Y On a Friday se convierte, dos años más tarde, en Radiohead. Con ese nombre entran en los circuitos británicos de música en directo. En 1993 editan su primer disco Pablo Honey. Tocan indie, indie rock. Su tema Creep arrasa en las listas de los más escuchados. Son underground y, de repente, se sienten queridos, aclamados.


El ruido en torno a cualquier creación, la polémica, la censura, siempre ha sido un buen síntoma. Se critican sus canciones, en algunas emisoras se prohíben, se convierten en un abrir y cerrar de ojos en una banda de culto. A los dos años, lanzan el segundo álbum titulado The bends, cuyos sencillos son difundidos por las cadenas televisivas, como la MTV. Fueron los teloneros de R.E.M., se van de gira con Alanis Morissette, su fama aumenta.


Tras los conciertos del segundo álbum, tensos y estresados, se toman un descanso mientras piensan la preparación del tercero. Comienzan a grabar en el estudio Canned Aplause, una zona rural de Oxfordxhire, con el propósito de aislarse para una mayor concentración, pero la idea no funcionó. Se trasladan al St. Catherine’s Court, una casa isabelina situada al sur de Inglaterra, propiedad de Jane Seymour, que se usaba como estudio, en la que encontraron el sonido que buscaban. Yorke diría, a propósito de la ubicación: "Las canciones ya las teníamos, pero  el lugar hizo que las tocáramos de una forma rara. Era una casa encantada". Esa rareza, esa atmósfera envolvente, esas motas de polvo distópico, provocador, amenazante, flotando en el aire de una era musical a punto de estallar, forman el sustrato del que sería catalogado como el mejor álbum de todos los tiempos: OK Computer.


Lo primero que pensó la discográfica es que iba a perder dinero. Porque aquello ni era vendible ni casi audible, con sencillos extraños, nada comerciales o inexistentes.  Y no solo era el sonido. También lo que rodeaba al sonido. La carátula, los mensajes, qué era aquello ¿una carretera, gente difuminada, una pesadilla? La alienación, el consumismo, el malestar tecnológico, el desconcierto emocional. Stanley Donwood, a quien Yorke había conocido en sus tiempos de Exeter, era diseñador gráfico y se reencontró con la banda en su disco anterior. Junto a Thom Yorke realizaría la carátula de OK Computer y la de sus siguientes trabajos. Hay un libro, There will be no quiet (No habrá tranquilidad), en el que Donwood cuenta, a través de bocetos y cuadernos personales, el proceso de creación de los diseños para Radiohead. (Guiño para fans y coleccionistas de la banda admirada). A pesar de todo, Parlophone, el sello de Emi, decidió apoyarlos e inició una campaña de marketing que consistió en pegar carteles con la letra de Fitter happier, una de las canciones del álbum, en el metro de Londres. La cosa funcionó.

Se acabó el britpop y empezó OK Computer. Salió el 21 de mayo de 1997 en Japón, en junio en Reino Unido y después en el resto del mundo. Y arrasó

 
Yorke, compositor de todas las letras, comentó: "La paranoia que sentí en ese momento estaba mucho más relacionada con la forma en que las personas se relacionaban entre sí, pero estaba usando la terminología de la tecnología para expresarlo. Todo lo que estaba componiendo era en realidad una forma de tratar de reconectarme con otros seres humanos cuando estás en tránsito constantemente. Eso es sobre lo que tenía que escribir porque eso es lo que estaba pasando, lo que en sí mismo infundió una especie de soledad y desconexión".


Se acabó el Britpop y empezó OK Computer. Salió el 21 de mayo de 1997 en Japón, en junio en Reino Unido y después en el resto del mundo. Y arrasó. La gira internacional comenzó en España, en Barcelona, sala Zeleste. No parecía que fuera a pasar nada. Pero pasó. Estos son los datos: Grammy al mejor álbum de música alternativa en 1998, número uno en las listas británicas, quíntuple platino en el Reino Unido, doble platino en los Estados Unidos, platino en Australia. Casi ocho millones de copias vendidas en todo el mundo. La crítica musical coincide en señalarlo como un hito, una ruptura y un comienzo. Como la puerta que dio paso al ecosistema del siglo XXI.

 
Thom Yorke sufrió estrés agudo después de Ok Computer. "Estaba totalmente agotado. Pasé más de un año con un bloqueo creativo que me hacía sentir tan mal que deseaba morir". Sin embargo, siguió haciendo música. No solo con Radiohead, sino también en solitario. Hoy es una referencia musical y un reconocido activista político. Y aquel álbum, un trozo de historia a la que siempre se puede volver.

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