Falsos mitos sobre la declaración de la renta

Tener una retención muy alta en la nómina no implica que Hacienda devuelva más dinero. Ser menor de edad o no alcanzar el salario mínimo no evita tener que rendir cuentas al fisco. Los bizum en el marco de una actividad económica se deben declarar igual que si se pagase en mano, a través de TPV o con transferencia
Oficina de la Agencia Tributaria. EUROPA PRESS
photo_camera Oficina de la Agencia Tributaria. EUROPA PRESS

Este miércoles arranca la campaña de la renta 2023 con la apertura del plazo para presentar la declaración por internet y, más allá de las novedades y trucos para sacarle partido, también puede resultar útil desterrar falsos mitos que existen alrededor del IRPF. Uno de ellos es creer que lo que pone el borrador es correcto y que basta con aceptarlo para cubrir el trámite con el fisco. Es posible que haya datos incorrectos o incompletos, algo que puede acarrear consecuencias para el contribuyente y no para la Administración.

Tampoco es cierto que acceder al borrador implique tener que presentar la declaración. De hecho, si no se está obligado a rendir cuentas ante la Agencia Tributaria, lo habitual es sacar el borrador para comprobar si el resultado es a devolver y compensa hacerla o si, por el contrario, mejor no presentarla porque sale a pagar. Aquí hemos desmontado ya otro mito: el de que siempre es mejor no hacer la declaración si no se está obligado, porque puede ocurrir que Hacienda nos tenga que dar dinero.

Algo que tampoco es cierto es que si no se llega al salario mínimo interprofesional (SMI) ya no haya que cumplir con el fisco. Si no se supera ese indicador (que en 2023 era de 1.080 euros brutos en 14 pagas) pero se obtuvieron rentas por un alquiler y, en conjunto, superan los 1.000 euros, es obligatorio presentar la declaración.

También es falso que estar en paro exima que la declaración. Hay contribuyentes que, durante el pasado ejercicio fiscal, estuvieron en esa situación pero tuvieron más de un pagador. "Esto conlleva que los límites para estar obligados a presentar la declaración se rebajen, por lo que hay que revisarlo", señalan desde Legálitas. Y es que, en la campaña que arranca, tienen que rendir cuentas los contribuyentes con rentas del trabajo superiores a 22.000 euros de un pagador o 15.000 de más de uno.

¿Si se presenta un año la declaración debe presentarse siempre? Falso, como también lo es que los menores estén libres en todos los casos, pues tienen los mismos límites que los mayores. Lo que sucede es que es menos habitual que tengan rendimientos del trabajo o que vendan inmuebles que les aboquen a hacer la renta.

Tampoco es cierto que tener hijos económicamente dependientes asegure que salga a devolver. Puede que haya que pagar porque las retenciones que te han practicado en el trabajo estén mal o porque los descendientes no cumplan los requisitos para incluirlos.

También es incorrecto dar por hecho que con dos o más pagadores Hacienda se llevará dinero. Si las retenciones se han practicado correctamente no tiene porqué salir ni a pagar ni a devolver, es cuestión de que durante el año se controlen las retenciones y se aplique el porcentaje correcto.

Otro mito es que con una retención muy alta en la nómina se devolverá más. Dependerá de las retribuciones anuales y de las circunstancias personales.

Tampoco es cierto que los que ganan mucho dinero tengan que pagar más en la declaración, siempre que las retenciones se hayan practicado correctamente. Sí es verdad que el IRPF es un impuesto progresivo, de manera que quién más gana, más paga.

Los bizum están en auge y, si se efectúan en el ámbito de una actividad económica, se deben declarar igual que si se pagase en mano, a través del TPV o mediante una transferencia bancaria.

Aquellos que piensen que cuanto antes presenten la declaración, antes cobran se equivocan. El plazo para la devolución es de seis meses desde que acabe el plazo para presentar la declaración o desde la fecha de presentación si se hizo fuera de plazo.

El contribuyente también puede preguntarse si todo lo que se usa para trabajar puede desgravar, como ropa, vehículo o comidas. La ley de IRPF establece que serán deducibles los gastos necesarios para el desarrollo de la actividad y eso tiene muchos matices.