La UE y Mercosur están a un paso de sellar su acuerdo comercial: ¿qué oportunidades y amenazas traerá?

Abrirá mercados a diversos sectores, pero preocupa que las exportaciones desde Latinoamérica de carne de vacuno, productos avícolas o miel supongan una competencia desleal y tumben precios
 
Una protesta en Girona contra el acuerdo entre la UE y Mercosur. DAVID BORRAT (EFE)
Una protesta en Girona contra el acuerdo entre la UE y Mercosur. DAVID BORRAT (EFE)

La Comisión Europea ya tiene luz verde para rubricar el miércoles el acuerdo de libre comercio con Mercosur, un bloque integrado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay que constituye la sexta mayor economía del mundo. Los Estados miembros de la UE respaldaron este viernes mayoritariamente firmar un pacto que se negoció durante más de 25 años y que conectará a más de 700 millones de consumidores de Europa y América del sur. Eliminará más del 90% de los aranceles bilaterales y reducirá barreras no arancelarias para aumentar los flujos comerciales y de inversión.

Con grandes oportunidades y también algunas amenazas, la alianza generó división en el seno del bloque comunitario. Hubo un grupo de países, entre ellos España, que respaldaron desde el inicio esa apertura comercial por la oportunidad que representa para diversos sectores el hecho de allanar el camino a la exportación de bienes, productos y servicios hacia un mercado con una población de 270 millones de personas.

Otros estados, liderados por Francia, se opusieron al temer las repercusiones sobre el sector agroganadero. El principal foco de preocupación era que inundase el mercado europeo de alimentos producidos bajo unas normas sanitarias y medioambientales mucho más laxas y acabase tumbando los precios. 

Las salvaguardas

El bloqueo que el bando crítico llegó a imponer a la firma del acuerdo comercial, y el clamor de los agricultores que salieron a la calle en varios puntos de Europa para reclamar protección, llevaron a que se introdujeran una serie de salvaguardas que consiguieron mover la postura de algunos países como Italia  y permitieron a Bruselas obtener finalmente el aval de una mayoría suficiente.

Las últimas medidas de protección incluidas permiten intervenir en caso de que las importaciones desde Mercosur de productos agrarios considerados sensibles –como la carne de vacuno, el pollo o los huevos– aumenten más de un 5% sobre la media de los tres últimos años o que sus precios sean inferiores en un 5% o más a los de los alimentos de la UE comparables. También se contemplan controles en esos países latinoamericanos sobre el uso de determinadas sustancias en la producción o el bienestar animal. 

Reacciones en Galicia

Con ese telón de fondo, desde Galicia el secretario general de Unións Agrarias, Roberto García, considera que habrá herramientas para actuar frente a la amenaza de la competencia desleal que teme el sector agrario. Así, aboga por aprovechar la apertura de flujos comerciales con Mercosur, en un escenario en el que otros mercados, como el estadounidense o el chino, se han visto afectados por la imposición de aranceles.

García señala que el acuerdo beneficiará a sectores como el del vino o el del aceite de oliva al abrir más huecos de mercado, mientras el riesgo de competencia desleal e impacto en los precios planea fundamentalmente sobre el sector avícola, la miel o el vacuno de carne, que tiene mucho peso en Galicia y que precisamente ahora vive un momento histórico en precios. En todo caso, confía en que con las salvaguardas no habrá "danos grandes", si bien aboga por estar atentos a la carne que llegue de Argentina o de Brasil, principal productor mundial de vacuno.

El presidente de Asaga, Francisco Bello, se muestra más desconfiado pese a las salvaguardas y los controles prometidos. "Sabemos que pode ser un coladeiro e tirar os prezos dos produtos europeos", advierte. Incide en que el sector agroganadero no se opone a la libre competencia, pero defiende "igualdade de condicións" a la hora de producir, una situación que señala que ahora no se da.

Apunta, por ejemplo, a las diferencias en las exigencias medioambientales y de sanidad animal. Explica que países de Mercosur utilizan fitosanitarios prohibidos desde hace décadas en Europa y apunta al uso de hormonas para el engorde de animales. "Sempre pagamos os agricultores", concluye.

La industria celebra

La Federación española de industrias de alimentación y bebidas (Fiab) ve en el acuerdo una "oportunidad" de exportación en un momento "de tensión geopolítica global" en el que las empresas buscan nuevos mercados.

Reitera, eso sí, la importancia de cláusulas espejo que garanticen los mismos estándares de calidad y seguridad y normas sanitarias y medioambientales.

¿Qué exporta y compra la UE en Mercosur?

El respaldo de los Estados miembros de la UE al acuerdo con Mercosur –aunque no unánime– permite avanzar en la creación de la que será la zona de libre comercio más grande del mundo, pero no supone el final del camino para este histórico pacto, que aún podría enfrentar frenazos ante la Justicia europea y en su proceso de tarificación en la Eurocámara durante 2026. 

En lo que respecta a las relaciones comerciales entre ambas regiones, la UE exporta a Mercosur sobre todo vehículos, productos químicos y farmacéuticos y maquinaria y electrodomésticos. Lo que más importa del bloque conformado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay 0que tiene como socios a países como Chile, Colombia, Ecuador o Perú– son productos agrícolas, minerales y papel y pasta de papel. 

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