La afiliación de las empleadas del hogar sigue en caída: cotizan 5.700 menos que hace diez años en Galicia

En 2025 estuvieron dadas de alta una media de 21.700 trabajadoras domésticas en Galicia, la cifra más baja desde inicios de los años 90
Trabajadora de la limpieza.Pixabay
Trabajadora de la limpieza.Pixabay

La cifra de trabajadores del servicio doméstico dados de alta en la Seguridad Social en Galicia —de los que cerca del 98% son mujeres— prosigue con su tendencia de caída y ya acumula prácticamente una década descendiendo año tras año. Una pérdida de afiliados al llamado Régimen Especial de Empleados del Hogar que coincide con una etapa en la que este colectivo ha ido cosechando mejoras laborales como el derecho a cobrar el paro —que era una de sus reivindicaciones históricas—, la evaluación obligatoria de sus riesgos laborales o las subidas del salario mínimo interprofesional (SMI), que debieran repercutir especialmente en el gremio.

Pero estas conquistas y avances parecen estar siendo, en la práctica, un arma de doble filo pues, lejos de aumentar el número de cotizantes en este régimen, el contingente suma otro año de caída. En 2025, el número medio de afiliados se situó en 21.785, la cifra más baja desde 2012, cuando estos trabajadores pasaron a integrarse en el régimen general de la Seguridad Social a través de ese sistema especial.

Con respecto al promedio de 2024, son cerca de un 5% menos, y se alejan cada vez más los más de 27.500 cotizantes de 2016, máximo en la serie de datos que ofrece el Instituto Galego de Estatística (Ige), que arranca a inicios de la década de los 90. Así, en los últimos diez años las empleadas del hogar dadas de alta se redujeron en unas 5.700 en Galicia.

Aumento de costes y economía sumergida

Más allá del impacto de la pandemia, que hizo descender con más intensidad la cifra de cotizantes en este régimen en los dos primeros años tras su eclosión, desde la Unión Sindical Obrera (Uso) apuntan a la posibilidad de que la subida de costes que conllevó para los hogares empleadores las mejoras en condiciones y derechos que fueron adquiriendo estas trabajadoras haya podido llevar a algunas familias a prescindir de este servicio, sobre todo en casos en los que no resulta tan vital como si su labor es el cuidado de niños o de personas mayores o enfermas.

El salario mínimo, por ejemplo, acumula en los últimos siete años una revalorización del 60% y el Gobierno se dispone a subirlo otro 3,1% este año. El sueldo medio no subió con la misma intensidad, lo que ha repercutido en la capacidad económica de muchas familias en un contexto marcado también por el encarecimiento del coste de la vida. Cabe recordar además que desde octubre de 2022 es obligatoria la cotización por desempleo para las trabajadoras del hogar, que tienen derecho a cobrar el paro si suman al menos 360 días cotizados. Eso sí, está bonificada en un 80% con dinero público.

A la hora de analizar las causas del descenso de la afiliación, los sindicatos vienen advirtiendo también de un aumento de la economía sumergida en esta rama de actividad, ante el que piden más control por parte de la Inspección de Trabajo. Es decir: ha ido a más el número de mujeres empleadas en el servicio doméstico sin estar dadas de alta, cobrando en 'b' y viendo como otros derechos que tienen se vulneran. En esa situación pueden encontrarse muchas mujeres que llegan desde países sudamericanos sin papeles.

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