Las personas agnósticas, ateas e indiferentes hacia la religión superan a las creyentes en Galicia

Dos de cada tres gallegos no han participado en una ceremonia religiosa en el último año frente a un 6% que dicen acudir cada semana
Romería das Cruces de Arante en A Ponte, Ribadeo. AEP
Romería das Cruces de Arante en A Ponte, Ribadeo. AEP

En noviembre, Rosalía publicó su nuevo álbum, Lux, una obra desbordante de indagaciones espirituales y referencias e iconografía religiosa. La influencia cultural de esta nieta de vigueses, y los puntos conectados con otras piezas artísticas recientes, alumbraron entonces un debate público acerca del supuesto regreso de la creencia y lo trascendente a la primera plana de la sociedad contemporánea.

Semanas después, la Fundación Pluralismo y Convivencia, adscrita al Ministerio de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, publicaba su primer Barómetro sobre Religión y Creencias en España, un estudio que pretende ser bianual y que, en el caso de Galicia, muestra una división, casi a partes iguales, en lo que a sentimiento religioso se refiere.

Los resultados de las encuestas de la entidad estatal recogían que cerca de la mitad de los habitantes de Galicia se definen como personas pertenecientes a una confesión religiosa, en su gran mayoría católica (45%) más unos pocos (2%) que se reparten entre otros credos. En el caso de estas últimas, el porcentaje queda lejos del 8% que marca la media en España.

Así pues, la suma de ambos explicita que esa división en dos no es exacta: en conjunto, les superan por un punto los que se declaran agnósticos, indiferentes ante el fenómeno religioso o, directamente, ateos. Quienes descartan la existencia de divinidad alguna representan, además, el 19% de las respuestas cosechadas, prácticamente una de cada cinco. Solo Euskadi ve una tasa mayor: 20%.

La religión en Galicia

Esta impresión general cuadra con que, pese a que más del 90% de los entrevistados estaban bautizados, habían hecho la comunión y cursaron la materia de religión en el colegio, tan solo el 6% afirmaba participar en ceremonias religiosas al menos una vez a la semana, frente al 23% que no fue a ninguna en el último año o al 44% por completo ajeno a ritos y cultos.

Pero la situación tiene más matices. Un 26% de las personas que sí se reconocen como pertenecientes a una religión, al mismo tiempo no se consideran espirituales o interesadas en lo sagrado. Y, en cambio, un 15% de los que se sitúan fuera de las religiones oficiales, sí se retratan a sí mismos como gente espiritual.

Las "energías" le ganan al "alma"

Tratando de seguir el ecléctico signo de los tiempos, el Barómetro sobre Religión y Creencias en España va más allá de la vertiente tradicional de la religión y también pregunta por otras formas de espiritualidad, más personales, cotidianas y menos institucionalizadas que, según el estudio, "revelan la existencia de una búsqueda activa de sentido" más allá de lo que ofrecen los templos y las instituciones clásicas. 

De ello extrae que, en Galicia, son más los que dicen creer "mucho o bastante" en "las energías" (36%) que en la existencia del alma (35%). Un 27% tiene fe en la vida después de la muerte, aunque no son tantos los que presienten que se van a reencarnar (17%). Son la misma cantidad de devotos que tienen los ángeles y la astrología. Son menos, un 13%, los que se fían de los milagros o de los videntes (11%).

Fuera de las aulas y los espacios públicos

En cualquier caso, en la comunidad gallega parece primar el respeto: las distintas vertientes de la discriminación por cuestiones religiosas no pasan nunca del 5% de afectados.

Pero, más allá de eso, el 57% de los gallegos quieren a la religión fuera de la enseñanza pública, uno de cada tres aboga por prohibir los símbolos religiosos fijos en lugares públicos u oficiales, el 67% defienden que las entidades religiosas no tengan beneficios fiscales y el 60% opinan que deben autofinanciarse sin la colaboración del Estado.

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