Sacrifican a un cachorro de ballena aliblanca que varó herido en Oleiros: "Non tiña posibilidade de sobrevivir"
Los veterinarios de la Coordinadora para o Estudo dos Mamíferos Mariños (Cemma) solo pudieron aplicar la eutanasia a la cría de rorcual aliblanco que apareció varada en la playa de Santa Cristina, en Oleiros. Estaba herida, con restos de un cabo en su boca, y presentaba un peso por debajo del que le correspondería, lo que hacía muy improbable que pudiera sobrevivir.
El Concello de Oleiros informó este domingo que, bajo la dirección técnica del personal Cemma, retiró este cachorro de ballena del arenal. Había sido descubierta hacia el mediodía por unas personas que practicaban deportes acuáticos. El animal estaba ya prácticamente en la orilla, solo y con claros síntomas de debilidad. De hecho, los esfuerzos para devolverlo mar adentro fueron en vano.
Al examinar a la cría de ballena, de unos tres metros, los veterinarios descubrieron que arrastraba un trozo de cuerda en la boca. Lograron retirárselo, pero la falta de fuerzas había comprometido ya su estado. "Non tiña a máis mínima posibilidade de sobrevivir", explicaron desde el Cemma en declaraciones a Europa Press.
El rorcual aliblanco es la ballena más pequeña del Atlántico norte. De cuerpo relativamente pequeño y tonos oscuros, puede alcanzar longitudes de hasta unos diez metros y pesar hasta nueve toneladas. Se pueden observar en aguas de Galicia todo el año y se considera que su población se mantiene estable.
Una situación recurrente
La situación es recurrente en el litoral gallego. Por ejemplo, hace poco más de un mes apareció muerto en Carnota un cachorro de rorcual común de seis metros de longitud. Según el Cemma, en vista de la delgadez extrema que presentaba, lo más probable es que se separara de su madre, de la que aún es totalmente dependiente con ese tamaño.
Además, la sucesión de borrascas también hizo daño a los cetáceos que habitan en la comunidad, y, de nuevo, en especial a sus crías, dado que en las últimas semanas aparecieron varados varios neonatos de marsopa y de delfín listado.
Desde que en 2022 se puso en marcha el proyecto de la Red de Varamientos de Galicia (Revargal), y hasta el final del año pasado, el Cemma atendió a más de 2.000 animales en la comunida gallega, si bien en los últimos años la media ha experimentado un fuerte incremento hasta casi triplicar los casos que se anotaban anteriormente: si eran unos 260 desde los años noventa, en 2023 y 2024 rozaron los 700. Con todo, en 2025 se moderaron, con 367, de los cuales 307 eran cetáceos. Y dentro de ellos destaca el delfín común, que históricamente copaba la mitad de los varamientos y, en los últimos cursos, protagoniza tres cuartas partes.
Dos de cada tres varamientos se registran en las Rías Baixas, principalmente entre las rías de Pontevedra y Arousa, y en la costa norte en el área próxima a Ferrol.
Además, la influencia del ser humano es determinante. La captura accidental en la pesca estuvo detrás del 41,4% de los varamientos de animales que aún estaban en suficiente buen estado como para ser valorados. Pero Cemma denuncia que en sus autopsias continúa encontrando objetos artificiales en los tractos digestivos de los ejemplares muertos –como la malla para embolsar patatas que hallaron en una tortuga– y que, además, "por primeira vez en moitos anos", apareció un delfín mular arponeado.
Reclaman un protocolo para las ballenas
Precisamente, en su informe anual, Cemma reclama un protocolo específico para atender los varamientos de ballena, "os máis complicados de xestionar" incluso en el caso de individuos pequeños como el de Oleiros, dado que "a necesidade de medios e de colaboración con administracións ou institucións externas multiplícanse".
Recuerda que, "en moitos casos", se trata de cadáveres que aparecen flotando en áreas de navegación y que deben ser recogidos al suponer "un risco" para las embarcaciones dado su gran tamaño.
