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¿Cuánto se nota el agua en el vino?

Participantes de la cata en la Politécnica (Foto: J. VÁZQUEZ)
Participantes de la cata en la Politécnica (Foto: J. VÁZQUEZ)

Hasta el año 1996, en España estaba prohibido regar las viñas, y esta práctica no siempre tuvo buena fama porque se piensa que rebaja la concentración de azúcar y el grado de alcohol de los caldos, indica Javier Cancela, uno de los investigadores del grupo de Fertirrigación y Necesidades Hídricas de la Escuela Politécnica de Lugo que realiza un estudio sobre el efecto de distintas prácticas vinculadas al riego y al uso de cubiertas vegetales en los vinos de las cinco denominaciones de origen gallegas. La investigación, que dura tres años, comenzó en el 2012, y este jueves 2 de mayo se iniciaron en la Escuela Politécnica las primeras catas para determinar si los consumidores perciben diferencias relacionadas con estas variaciones.

Cancela asegura que, bien utilizado, el riego eleva la producción y mantiene la calidad del vino. «Permite que de año en año se pueda tener uva de iguales características», y no tiene por qué rebajar el grado de alcohol si se respetan los plazos de vendimia, que normalmente será más tardía en el caso del riego, indica. Este investigador comparte la coordinación de una parte del estudio con Benjamín Rey. El trabajo sobre la influencia de las cubiertas vegetales corresponde al personal de la Estación de Viticultura y Enología de Galicia (Evega).

En la cata que se hizo ayer participaron alrededor de treinta personas, entre estudiantes y profesores, que probaron siete godellos y dos treixaduras; la semana próxima se hará otra con otras nueve referencias. También habrá una cata profesional en Leiro. Los vinos se cosecharon en cuatro bodegas comerciales y una parcela de experimentación. Se elaboraron pequeñas cantidades, alrededor de 50 litros, utilizando distintos parámetros controlados, para poder comparar resultados.

Cancela matiza que el riego que se hace en Galicia «no es el mismo que se hace en otras partes de España, como en La Rioja, aquí se usa mucha menos agua, entre 60 y 90 litros por metro cuadrado».

El estudio también investiga las posibilidades de la fertirrigación, la aplicación de abonos solubles en el agua, ajustados a la fase de desarrollo de la planta. En el segundo año del estudio se valorará los efectos de esta técnica en el producto. El equipo trabaja con dos sistemas: uno soterrado a unos 40 centímetros, que tiene una menor evaporación, y otro superficial.

Según Cancela, «la tendencia generalizada es que cada vez se precisa más agua» por el cambio de las condiciones climáticas.

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