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El sumiller Bruno Lovelle se cuela en la final nacional del concurso Nariz de Oro

Bruno Lovelle cata con el olfato un vino en Monforte (Foto: TOÑO PARGA)
Bruno Lovelle cata con el olfato un vino en Monforte (Foto: TOÑO PARGA)

El sumiller chantadino Bruno Lovelle será el único lucense que participe en la final del campeonato nacional Nariz de Oro que se disputará los días 14 y 15 de junio en Madrid, el más pretigioso del país en el mundo de la sumillería. Lovelle fue elegido junto a otros once sumilleres de la zona noroeste -que incluye las comunidades autónomas de Galicia, Castilla León y Asturias- en una semifinal que se disputó esta semana en Santiago de Compostela, en el Hostal de los Reyes Católicos. Superaron la prueba once expertos, seis de ellos gallegos y solo el chantadino de la provincia de Lugo.

En esa semifinal, Lovelle tuvo que pasar una prueba teórica sobre sumillería y una prueba práctica destinada a detectar las mejores narices de entre todos los candidatos. En un primer momento a cada aspirante se le presentaron cuatro copas de vino para que pudiera ver el color y otros aspectos de los caldos. Después les mostraron uno de esos cuatro vinos en una copa negra, la seña de identidad del certamen, y solo a través del olfato y teniendo en cuenta el recuerdo visual de la prueba anterior tenían que identificar la zona de producción, la añada, la presencia de madera, los meses de crianza y todo lo que pudiesen aportar del vino en cuestión. La copa negra escondía una muestra de las viñas de Azpilicueta de Mendavia (Navarra), de la denominación de origen La Rioja, en concreto un tempranillo de 2011 con ocho meses de barrica en roble americano. La nariz de Lovelle atinó de lleno.

El próximo junio el chantadino estará entre los 72 finalistas que superaron pruebas iguales a la de Santiago en Bilbao, Sevilla, Mardrid, Barcelona y Valencia. De los 72 se elegirán los mejores en base a varias pruebas y de ese reducido grupo saldrá la Nariz de Oro. El reto de Bruno Lovelle en el certamen es superar la marca del año pasado, cuando también pasó a la fase nacional, e imponerse como Nariz de Oro nacional.

SIGNIFICADO

En la actualidad Bruno Lovelle es el sumiller del restaurante que lleva su familia en Chantada, el Jema, y del Palacio de Sober. Cuando el año pasado quedó entre los mejores de la zona norte ya se le abrieron algunas puertas como las de «o consello regulador da denominación Ribeira Sacra, algunhas catas doutras denominacións e a oportunidade de impartir e asistir a varias iniciativas formativas». Este año espera lo mismo y cree que estar de nuevo en la final será un nuevo espaldarazo a su carrera. Además, si se hace con el título será un logro cumplido como sumiller. Mientras tanto sigue experimentando día a día, oliendo muchos vinos y entrenando a su nariz para ser la mejor de España.

Explica este sumiller que por su trabajo ya entrena su olfato a diario, pero de aquí al concurso no puede bajar la guardia y, aunque no hará un entrenamiento específico, sí que tiene intención de intensificar un poco sus catas. «Sempre se pode experimentar con aromas, intentar distinguir matices nas cousas que cheiras anque sen chegar a obsesionarse co tema porque pode causar o efecto contrario», explica. La serenidad también es una baza para la última fase del certamen.

400 profesionales en el certamen

La Nariz de Oro es la competición de sumilleres más prestigiosa de España. Más de 400 profesionales en activo concurren cada año para convertirse en la nueva Nariz de Oro.

Anterior edición

El sevillano José Joaquín Cortés fue Nariz de Oro en 2012. En la última prueba se batió con seis rivales y tuvo que identificar un blanco Marimar Estate Don Miguel Vineyard Chardonnay 2008, un tinto Navaherreros Garnacha de Bernabeleva 2009, un Oporto Quinta do Crasto 2006 Late Bottled Vintage, un Orujo Pazo de Señorans y un Whisky The Glenlivet 12 años.

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