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Una apuesta por la tierra

Hace poco más de un mes, tres jóvenes decidieron cambiar el rumbo de su vida y hacer una fuerte apuesta por la tierra. Alquilaron una casa de aldea rehabilitada en Baralla y se pusieron manos a la obra para abrir un restaurante especializado en productos autóctonos y de elaboración propia, la Casa de Curro.

La expresión ‘ponerse manos a la obra' fue literal, pues Aitor Castro, Antón Campello e Iván Gayoso, especialistas en cocina y restauración, no tuvieron reparos en vestir los buzos y hacer de albañiles, pintar, desbrozar, arar, sembrar en la huerta e incluso destrozar sus manos para hacer una zanja de 40 metros con pico y pala para el cableado eléctrico. Después, con los mismos dedos ya curtidos, elaboraron con cartón las cartas que presentan a sus clientes.

Todo este trabajo fue hecho en un mes y con el único apoyo de familiares y vecinos de San Miguel de Neira de Rei, que acogieron con agrado la iniciativa de los chicos y no dudaron en prestarles maquinaria de labranza y en arrimar el hombro. «Somos tres socios de 23 a 27 años. Cuando entramos en el banco nos echaron con una patada para fuera. Todo lo hicimos con recursos propios, con nuestras manos», explica Aitor Castro.

Esta misma filosofía de elaboración personal y enraizada en la tierra es la que marca la oferta gastronómica de la Casa de Curro. Los platos de la carta llevan todos el sello del país. Carne, truchas y pan de Baralla, embutidos de Navia de Suarna o queso de O Cebreiro son algunos de los productos que utilizan.

Los tres jóvenes ya plantaron su huerta. De momento sólo tienen nabos, pensando en los cocidos del invierno, y quieren llegar a algún acuerdo con los vecinos para que les vendan patatas y otros productos en la primavera. «Todo lo que podamos tener de aquí no lo compraremos fuera», comentan. «Hay una tendencia de vuelta al rural, a lo de antes, y nosotros buscamos adaptar eso a la comida», explica Antón Campello.

Pero la predominancia de los productos de la tierra no impide que estos jóvenes oferten una carta original y ahí está el secreto de su especialización. «Nos valemos de los productos de siempre, pero les damos una vuelta en la elaboración», explica Iván Gayoso.

Pan y empanadas salidos de su horno de leña, pescados y carnes de alta calidad reinventados y postres que sorprenden hasta al comensal más experimentado. Son platos tradicionales aderezados con juventud y muchas ganas de sacar adelante un negocio.

Los precios son asequibles, «adaptados a los tiempos que corren porque lo que queremos es trabajar, no hacernos ricos en un año», comentan los tres impulsores de este negocio cooperativo, que además de socios son los jefes y los únicos trabajadores de la empresa. «Cocinamos, servimos, limpiamos, hacemos de todo», resumen.

El único apoyo externo que solicitaron fue el de la decoradora Teresa Pérez, que les ayudó a dar al establecimiento un aire agradable en el que se combina tradición y buen gusto.

Casa de Curro ofrecerá, además de la carta habitual, un menú semanal y jornadas específicas con productos de temporada a lo largo del año. Sirve tanto comidas como cenas y solo cierra los lunes. Tiene capacidad para 60 comensales y posibilidad de habilitar carpas para eventos de más asistentes.

Embotellarán sidra de las manzanas de su huerta

El entorno de la Casa de Curro ofrece muchas posibilidades tanto a nivel de ocio como de producción. Sin salir de la puerta de la casa, los ojos se van para una huerta de manzanos cargados de fruto que sus propietarios han previsto destinar a la elaboración de sidra.

Las manzanas del valle del Neira son muy valoradas por las sidrerías y la mayoría tienen como destino los lagares asturianos. La idea de estos chicos emprendedores es utilizar sus propias manzanas para elaborar sidra que embotellarán con la marca Casa de Curro y servirán en su establecimiento. «No hay nada mejor que saber de donde vienen las cosas y aprovechar al máximo los recursos propios», comenta Aitor Castro.

Vino

Algo semejante harán con el vino. En este caso, no se elaborará con uvas propias, pero sí seleccionadas en bodegas de su confianza.

Están en trámites con productores de la Ribeira Sacra para embotellar vino elaborado con uva mencía con el sello de Casa de Curro, de suerte que «la oferta de la casa no será cualquier vino anónimo, sino uno seleccionado por nosotros, en este caso en Lugo, y siempre dentro de los límites de Galicia», explica Antón Campello.

Han decidido que el tinto Casa de Curro será un mencía de la Ribeira Sacra y están estudiando las posibilidades para seleccionar un blanco, que puede ser también lucense o tal vez del Ribeiro.

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