El empate anti Altri de Bloque y PSdeG

El secretario general del PSdeG, José Ramón Gómez Besteiro, y la portavoz nacional del BNG, Ana Pontón. LAVANDEIRA JR. (EFE)
El secretario general del PSdeG, José Ramón Gómez Besteiro, y la portavoz nacional del BNG, Ana Pontón. LAVANDEIRA JR. (EFE)
Los de Pontón lideraron la oposición en la calle mientras Besteiro trata de capitalizar las trabas del Gobierno al proyecto de Palas

Rueda sostiene que empataron. Nacionalistas y socialistas se disputan –abierta y un tanto impúdicamente– la medalla al mérito político de haber conseguido paralizar el proyecto de Altri en Palas de Rei, que defendieron sin fisuras el Gobierno gallego y el PPdeG. 

Parece que unos y otros han olvidado que hace justo cuatro años el Parlamento aprobaba por unanimidad una iniciativa para que la Xunta –presidida aún por Feijóo– diese prioridad a la implantación de lo que iba a ser una fábrica de fibras textiles promovida por una empresa de capital luso y gallego y cuya instalación estaba prevista en un principio en A Mariña y en todo caso en la provincia de Lugo. La idea de la planta, pionera en España, despertó una ilusión sin reservas, porque iba a generar cientos de puestos de trabajo y a dinamizar económicamente el territorio donde se implantase. Por entonces, nadie hablaba de que una parte del proyecto era una gran pastera, ni de que iba a requerir de una gran cantidad de madera de eucalipto y de un enorme caudal de agua, a captar del río Ulla.

Aunque casi desde el arranque del proyecto, los ecologistas ya cuestionaban el impacto ambiental y denunciaban la "eucaliptación", es en marzo de 2024, al abrirse el periodo de exposición pública, cuando emerge con fuerza la oposición ciudadana a lo que pasó a ser una "macrocelulosa", cuyo impacto negativo se haría sentir desde la comarca de A Ulloa y su entorno hasta la ría de Arousa. Es el Bloque quien abandera en la calle el movimiento anti Altri e impone un relato –lo de la "bomba ambiental" en el corazón de Galicia– que ni la Xunta ni la empresa fueron capaces de contrarrestar. 

Con una estrategia perfectamente diseñada en varios frentes, Ana Pontón y los suyos se habían adelantado a los socialistas, que en un principio titubearon. Gómez Besteiro permaneció de perfil, sin acabar de mojarse, hasta que estalló con gran intensidad la contestación social al grito de "Altri non". Hubo tres grandes manifestaciones: en Palas, en Santiago y en A Pobra do Caramiñal. La lideresa del Bloque estuvo en todas y el secretario general del PSdeG, solo en la última.

Sin embargo, Besteiro apunta en el haber de su partido y en el suyo propio las dos decisiones del Gobierno de Pedro Sánchez que a la postre y en la práctica inviabilizaron el complejo industrial proyectado por Altri. No contaría con los fondos europeos a los que aspiraba, ni con la conexión a la red eléctrica imprescindible para llevar a cabo su actividad. 

Al dar la mismísima conselleira de Economía un oficioso carpetazo al controvertido proyecto es cuando arranca la disputa partidista Bloque-PSdeG sobre quién hizo más por torpedearlo. Pero pasan por alto que fue la plataforma cívica Ulloa Viva –con Marta Gontá como cara más visible– la que prendió la mecha de la desconfianza al desvelar lo que de verdad había detrás de la que se había vendido como una estratégica, ecológica, avanzada y sostenible fábrica de telas verdes: una gigantesca celulosa. Desde Ulloa Viva reinvindican su protagonismo apartidista –"el pueblo se ha salvado a sí mismo"– en la guerra anti-Altri advirtiendo que, ojo, aún no está del todo ganada. Que archivar no es descartar.

Con el viento constitucional a favor

En San Caetano, tanto en el área presidencial como en la Asesoría Xurídica, abrigan la esperanza de que el Tribunal Constitucional también acabe dando la razón a la Xunta en el conflicto con el Gobierno de España por la repotenciación eólica y la homologación automática del grado de dependencia con el de discapacidad

Que, rompiendo el automatismo, la corte de garantías no haya suspendido cautelarmente esa normativa es para el gobierno de Rueda un claro indicio de que, teniendo el viento constitucional a favor, le asiste la razón. Confían en ganar este pulso legal como sucedió en el caso de la ley del litoral. Aquella sí fue una rotunda victoria, y un reconocimiento al buen trabajo de los juristas de la administración autonómica y del padre de la criatura, el catedrático de Derecho Administrativo de la Universidade de A Coruña Javier Sanz.

En el caso de la sustitución obligatoria de los más viejos aerogeneradores, el argumento del Constitucional para no suspender la vigencia de la norma recurrida es casi de perogrullo. Los perjucios que, en opinión del Gobierno, causa que se siga aplicando no son "ciertos, ni actuales ni efectivos". Así lo consideran por unanimidad los magistrados, aduciendo que paralizar la normativa causaría daños que podrían ser irreparables ante la eventual pérdida de fondos europeos. 

A la patronal eólica, contraria a la imposición de instalar molinos de última generación, le parece que la decisión del Constitucional siembra más inseguridad jurídica, si cabe, en un sector paralizado en Galicia por decisiones –esas sí– cautelares del Tribunal Superior de Xustiza que afectan a más de 70 proyectos y que pueden mandar a tomar viento miles de empleos en la propia actividad eólica y hacer inviables ambiciosos proyectos industriales que, sin garantía de una energía barata, están lo que se dice en el aire.

No se postula pero será candidato

Es cuestión de pocos meses saber quién será el próximo candidato del PSOE a la alcaldía de Santiago. La decisión se tomará antes del verano. Ahora mismo las quinielas apuntan con insistencia al delegado del Gobierno en Galicia, Pedro Blanco

A estas alturas él ya no lo desmiente del mismo modo que insiste en que nunca se ha postulado, aunque da a entender que, hombre muy de partido como es, llegado el momento aceptaría una encomienda que tiene poco o nada de plato de gusto y mucho de cáliz del que alguien tendrá que beber. Las expectativas electorales del socialismo oficialista en Compostela son malas, tras el cisma que partió en dos el grupo municipal salido de las urnas de 2023. 

Blanco es natural de Monfero, pero reside en la capital de Galicia desde hace muchos años. Días atrás reveló de que piensa hacer el Camino de Santiago para reflexionar sobre su futuro y que al llegar al Obradoiro decidirá si tira para la catedral, para el Pazo de Raxoi (sede del Concello) o para el Hostal dos Reis Católicos. Tampoco sería descartable que se vaya a su casa, cuando toque.

En sintonía con Felipe y Guerra 

Aunque últimamente no se prodiga como antes, esta semana Francisco Vázquez se dejó ver en una tertulia televisiva nocturna, en la que anticipó que "el actual proceso de desprestigio de lo que fue la Transición española desembocará en un ataque a la Monarquía". 

El exalcalde de A Coruña, ahora en completa sintonía anti Pedro Sánchez tanto con Felipe González como con Alfonso Guerra, cree que aprovechando el debate sobre la forma del Estado, y en el caso de que se impusiera en referéndum la opción republicana, se abriría el camino a una nueva Constitución, en la que "ya cabrían las aspiraciones soberanistas de los nacionalismos y los independentismos".

La CIG, el sindicalismo negativista

El conselleiro de Sanidade reconoce que no le sorprende que la CIG convoque para el día próximo día 12 una huelga en el sistema sanitario público, entre cuyo personal es la central más representativa. Según Antonio Gómez Caamaño, la "previsibilidad" es una de las señas de identidad del sindicato afín al Bloque. 

"Sabemos que hagamos lo que hagamos los vamos a tener siempre enfrente", reconoció el conselleiro, que los acusó de practicar un "nacionalismo negativista" por el que sistemáticamente "dicen no a todo", en línea con la estrategia del partido que lidera Ana Pontón. Su posición, según Caamaño, "no aporta nada ni a los pacientes ni a los profesionales sanitarios".