Y por qué ahora, no antes
LA ÚNICA duda que les queda a los "caetanólogos" sobre el relevo de altos cargos en el segundo nivel de la Consellería do Medio Rural, en concreto de los responsables de la política forestal, es por qué se lleva a cabo en el último Consello da Xunta del año, al calor de la Navidad, si es algo que estaba previsto desde hace meses. Los cesados se van "a petición propia", como recalcó el presidente Rueda, al dar cuenta a la prensa de unos cambios que inevitablemente se vincularon con la gestión de la gran ola de incendios del pasado verano. No son destituidos, sino que dimiten. Querían irse. No se trata de una enmienda al trabajo realizado en aquella grave crisis, ni de un depuración de responsabilidades políticas, porque de ser así la cesada tendría que haber sido la conselleira. Lo que hay detrás son en realidad notorias diferencias de criterio, que se pusieron de manifiesto bastante antes de que Galicia ardiera por dos de sus cuatro costados.
Manuel Rodríguez y José Luis Chan, directores generales el primero de Defensa del Monte y el segundo de Planificación Forestal, accedieron a esos puestos de mando nombrados por el anterior conselleiro de Medio Rural, el ourensano José González. Eran gente de perfil más bien técnico, en línea con su idea de la política a aplicar en los montes gallegos. A ellos se debe el impulso de la aún non nata ley de lucha integral contra incendios y la polémica moratoria del eucalipto, recién prorrogada, aunque con matices. La ahora conselleira, la lucense María José Gómez, ha venido evidenciando su intención de enmendar varias de las líneas de actuación de su antecesor sobre todo -aunque no solo- en el ámbito forestal, planteamientos que antes habían cosechado discrepancias en los sectores más rurales del PP. Ella se fue cargando de razones para prescindir del equipo heredado y poner a gente más "suya". Y es lo que hizo.
Lo normal habría sido que los relevos se produjeran a los pocos meses de llegar María José Gómez a la consellería, sobre todo a partir del momento en que decidió el cambio de rumbo. Seguramente el riesgo de incendios forestales desaconsejó hacerlos a las puertas del pasado verano, como del anterior. Y justo después del agosto negro se habrían interpretado como un cortafuegos para salvar de la quema a la conselleira. De ahí la demora, que no convence a la oposición. Bloque y PSdeG creen que las cabezas de Rodríguez y Chan -incluso la del secretario xeral- ruedan por el desastre veraniego. Con su jefa afianzada en el cargo parece improbable un verdadero cambio en las políticas de abandono del rural a su suerte -o a su desgracia-, de las cuales los incendios son una consecuencia. Para nacionalistas y socialistas el reemplazo, a final de año o en la pasada primavera, vendría a suponer más de lo mismo.
No irse del todo y sin portazos
El daño ya está hecho y no tiene vuelta atrás. José Tomé Roca formalizó su renuncia a la presidencia de la Diputación de Lugo con un breve y muy medido discurso, en el que, además de reiterar su inocencia frente a la acusación -cada vez menos anónima- por acoso sexual que le ha costado el cargo, mostró su convencimiento de que ha sido víctima colateral de una operación de alcance. Él no era el blanco, ni el principal objetivo. Tiene la impresión de haber servido de munición a quien o quienes pretenden abatir una pieza de caza mayor. Habló de "cuestiones políticas supramunicipales", en una implícita referencia a los movimientos internos que desde mucho antes de que estallase el caso Tomé vienen cuestionando el liderazgo de José Ramón Gómez Besteiro al frente del PSdeG, más desde posiciones de poder institucional que desde la base.Él sería en realidad la diana.
Confía Tomé en que se acabará demostrando su inocencia y que antes o después se sabrá qué hay detrás de lo que considera una denuncia falsa. Entre tanto el también alcalde de Monforte tendrá en sus manos la gobernabilidad de la Diputación que hasta ahora presidía. No puede imponer a su sustituto o sustituta. Sin embargo, el grupo socialista tendrá que negociar con él, además de con el Bloque, no solo la nueva presidencia, sino los asuntos que requieran el visto bueno del pleno. Lo único seguro -porque lo ha dejado claro- es que no pondrá palos en las ruedas del gobierno de coalición y en ningún caso propiciará que la tortilla dé la vuelta. No franqueará el paso al PP, porque no es un tránsfuga. Le etiquetan de no adscrito pero se sigue considerando socialista. Renunció a las siglas porque le enseñaron la puerta, pero no dio un portazo. Tal vez con la esperanza de que quede entrabierta.
¿Un eslogan de gobierno?
Los mensajes de fin de año de los mandatarios autonómicos, además de no tener razón de ser más allá de la costumbre, suelen ser demasiado previsibles. En esta ocasión Alfonso Rueda tampoco innovó. Desde Pontevedra, su ciudad, desde las salas del Museo que custodian parte del legado de Castelao, y en tono netamente institucional, el presidente de la Xunta hizo balance de los logros de su equipo, enfatizando que "los gobiernos están para gobernar, no para entretener y mucho menos para indignar".
Una referencia muy clara y directa a la situación política nacional, al igual que su distanciamiento de quienes, según dijo, solo buscan "hacerse notar en medio del ruido". En esta ocasión -y casi es de agradecer- Rueda no echó mano del cansino tópico del "sentidiño", que por tanto abusar de él está perdiendo su genuino sentido. La que no faltó fue la referencia a la idea de Galicia Calidade, ahora convertida en "marca país" o al menos en el eslogan de este gobierno. Y puede que del propio "ruedismo".
La prioridad del acceso a la vivienda
La problemática del acceso a la vivienda fue uno de los aspectos destacados por el presidente del Parlamento en el acto de Traslación de los restos del Apóstol, en la catedral. Miguel Santalices cree que se trata de un asunto prioritario, que requiere un abordaje urgente. Por ello, pidió a "todos aquellos que tienen responsabilidades" que hagan un reflexión justa en la exploración de soluciones para que los "más jóvenes y vulnerables" puedan "superar las barreras que les impiden forjar la base de sus proyectos de vida". Además de invitar al Papa a visitar Santiago, Santalices defendió la lucha contra la violencia machista y recordó a las víctimas de los incendios.
Triunfalismo, también social y solidario
El 2025 fue el mejor año en la historia de Vigo en todos los ámbitos. Así lo cree su alcalde que, como en él es habitual, hizo un balance triunfalista de su gestión de los últimos meses, en el que sacó pecho por las políticas sociales y solidarias que —dice— han convertido a la ciudad olívica en un referente en el conjunto de España. "Vigo está en el mapa como antes nunca en la historia", recalcó el regidor socialista, entre críticas y ataques a la Xunta y a la oposición municipal. Caballero sigue defendiendo el alumbrado navideño porque a su entender genera un volumen de empleo "similar" al número de trabajadores de la factoría de Stellantis (la antigua Citroën).