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Primero fue la luz y después...

Durante el trailer estrenado esta semana del nuevo filme de Paul Thomas Anderson, Licorice Pizza, hay un pasaje donde te enseñan a pronunciar un tipo de letra S más suave de los normal, arrastrada y silbando. Lo hacen para enseñarte a pronunciar correctamente el apellido de Barbra Streisand (Nueva York, 1942), nunca se sabe cuándo será necesario.
Barbra Streisand
Barbra Streisand

STREISAND confesó recientemente que se dedica desde hace meses a escribir por sí misma sus memorias, porque no teme a la verdad pero le gustaría tener la oportunidad de afrontarla a su manera, y lo hace a mano con bolígrafo, papel y una agenda de contactos a los que llama cuando su memoria se resiente y necesita una opinión diferente a la propia. Son demasiados los hitos, el último hace solo unas semanas al publicar un nuevo disco con duetos hasta con la Rana Gustavo.

Barbra puede presumir de haber vendido más de 200 millones de discos y más que los Rolling Stones o Madonna en Estados Unidos, formar parte de un exclusivo club de artistas que se denominan EGOT (ganadores del Emmy, Grammy, Oscar y Tony) o de ser la única persona en tener discos número 1 en ventas a lo largo de 60 años. Ahora, a toro pasado, parece que su vida es un palacio lleno de premios, pero esto es fruto del trabajo, suerte y talento de alguien no destinado a triunfar.

Nacida durante una primavera en Brooklyn en el seno de una familia judía, Streisand es una de las hijas de un matrimonio de clase media sustentada con el sueldo de un maestro de literatura, estudioso de Shakespeare, Ibsen y Chéjov. Pero la mejor vida que sus cuatro abuelos inmigrantes europeos habían ido a buscar a Estados Unidos se vio truncada con la muerte del padre de Barbra, a causa de una negligencia médica al tratar su epilepsia.

Con el fallecimiento del cabeza de familia, el descenso social de viuda y huérfanos no tardó en producirse. Streisand no llegaba entonces a los dos años de edad pero ya formaba parte de la llamada clase humilde en un país que no creía en la red de seguridad. Su madre rehizo su vida junto a otro hombre y añadieron más bocas a la familia, pero también sufrimiento a Barbra, no solo ignorada sino maltratada sistemáticamente.

Su madre no respaldaba el sueño de dedicarse al espectáculo y entrar a formar parte de un mundo que a ella le había sido negado, pues era soprano

Como estudiante no era una destacada alumna, se mantenía, pero cada vez que tenía oportunidad de mostrar sus dotes interpretativas, cómicas o musicales nadie podía hacerle sombra. Nadie salvo su madre, a quien Streisand define como su más férrea crítica y que nunca la consideró digna del éxito que cosechaba, incluso la tildaba de sobrevalorada. Pero siendo solo una niña, las dudas sobre su talento eran más que dañinas.

Su madre no respaldaba el sueño de dedicarse al espectáculo y entrar a formar parte de un mundo que a ella le había sido negado, pues era soprano, pero entonces no daba tanto dinero como ser secretaria. No solo ella atacaba a Barbra, su pareja y padrastro de la joven la llamaba fea, antónimo de atractivo, narigona y dinamitaba cualquier forma de autoestima que la niña podía desarrollar, llegando incluso a negarle helados o golosinas por ser fea.

Streisand tras graduarse en 1959, al mismo tiempo que sus amigos de escuela Neil Diamond y Bobby Fischer, decidió mudarse, o más bien huir, a Manhattan a perseguir el sueño de trabajar en el teatro, una pulsión que sentía desde que había visto la dramatización del Diario de Ana Frank en 1956. Durmió durante semanas en sofás y muebles de casas de amigos y locales donde actuaba, arrastrando las mismas dos maletas.

Pero en el primer año de su independencia consigue su primer empujón al ganar un concurso de nuevos talentos organizado en el club The Lion, un lugar con un público reducido pero influyente que necesitaba ocultarse. Consiguió 50 dólares como premio y también un ascenso al Bon Soir y el Blue Angel, clubs similares pero con mayor presencia de productores y artistas. Ese público le sería siempre fiel: hombres homosexuales.

Mientras el rock triunfaba, los estadios se llenaban de adolescentes para ver a The Beatles y grupos que buscaban el mismo éxito, Barbra cosechaba un inusual ascenso meteórico

Consciente del hermetismo del mundo del espectáculo, Streisand comenzó a intercalar sus espectáculos nocturnos con el acoso a agencias de talentos durante el día, logrando alguna aparición en obras menores e independientes en lugares alejados de Broadway. Pronto llegó la primera aparición en televisión y al año siguiente conseguía aparecer en el programa de Mike Wallace realizando una serie de actuaciones.

El primer día de primavera de 1962, Barbra debutaba en Broadway. Pese a ser un personaje secundario, consiguió una nominación a los premios Tony y con un par de grabaciones musicales atrajo la atención de Goddard Lieberson, presidente de Columbia Records, que quedó tan fascinado por la figura, talento y belleza única de Streisand que cedió en el contrato a una cláusula sin precedentes hasta entonces: "Absoluto control artístico".

Tras muchas sesiones y grabaciones entre teatros y estudio, lograron armar en un año el debut The Barbra Streisand Album con un repertorio para cantar en clubs nocturnos. No tardó en convertirse en el disco más vendido por una mujer en Estados Unidos, obteniendo tres premios Grammy entre ellos el de Mejor Vocalista Femenina siendo la artista más joven en recibirlo hasta entonces, y manteniéndose 101 semanas en la lista de más vendidos.

Mientras el rock triunfaba, los estadios se llenaban de adolescentes para ver a The Beatles y grupos que buscaban el mismo éxito, Barbra cosechaba un inusual ascenso meteórico encadenando el mismo éxito con sus siguientes dos discos llegando a colocar hasta tres simultáneos en el top 10 de más vendidos. Y cuando todo parecía no poder estallar aún más, llegó Funny Girl en 1964.
La dramatización en Broadway de la vida de la comediante Fanny Brice era un arma de doble filo, pues la expectación generada a su alrededor era mayor al saber que directores como Bob Fosse habían abandonado el proyecto por ambicioso o que actrices como Carol Burnett no veían el interés en el personaje. Tras su estreno se confirmó que se trataba de un rotundo éxito.

Alrededor de este espectáculo se materializó un éxito en forma de 5 premios Emmy, un Grammy y ventas astronómicas

En el año de su estreno, Barbra fue portada de las revistas Time y Life, además de granjearse otra nominación a los Tony. La obra se mantuvo en cartel durante un año en Nueva York para luego trasladarse a Londres al West End. Al final del proyecto contaba con más de mil representaciones y como consecuencia de tal esfuerzo, Streisand nunca ha vuelto a actuar en una obra de teatro.
Simultáneamente, Barbra editó su reconocido álbum People, un absoluto número uno que desbancó a los Beatles en su década dorada y con el que consiguió otros tres premios Grammy. También en televisión se había vuelto una habitual, tanto como cantante como tertuliana o comentarista, quedando para la historia las colaboraciones junto a Judy Garland en el programa de esta, consiguiendo su primera nominación a los Emmy.

Con tan solo 21 años, Streisand toma las riendas de un programa de televisión especial llamado My name is Barbra y logra hacerse una estrella nacional, no es alguien de las grandes ciudades pero anónima en los pequeños. Alrededor de este espectáculo se materializó un éxito en forma de 5 premios Emmy, un Grammy y ventas astronómicas. Con menos de la mitad de edad, Barbra se asemejaba como nadie a artistas como Sinatra.

En solo cinco años, Streisand había publicado doce discos, protagonizado tanto televisión como teatro con un éxito inusitado y para rematar solo quedaba dar el paso al cine, su verdadera pasión. La adaptación a la gran pantalla de Funny Girl era la manera más orgánica de hacerlo y tras mucha búsqueda, el director hizo caso al compositor Stephen Sondheim que le dijo: "Necesitas a una judía, alguien con una nariz de verdad".

Tras triunfar en taquilla, Barbra logró su primer premio Oscar junto Katherine Hepburn, siendo este el único empate entre actrices en la historia, y su fama era de otro universo, era su propia galaxia. Al año siguiente protagoniza Hello Dolly! con un contrato millonario, y así comenzaría una carrera a las órdenes de Vicente Minneli, Gene Kelly o Sidney Pollack entre muchos.

Durante la investigación del Watergate Nixon incluía en su lista de enemigos a Barbra

Con la llegada de los años 70 y sin llegar a la treintena, Barbra se veía forzada por todos a su alrededor a reinventarse en cada una de sus facetas. Comenzó a coquetear con el pop y el rock, compositores jóvenes, los movimientos políticos del momento, reivindicaciones sociales y tras olvidarse de una canción durante un concierto decidió parar de cantar en directo durante 27 años, por lo tanto podía dedicarse al cine y las grabaciones en estudio.

Streisand nunca había ocultado su simpatía por el Partido Demócrata, llegando incluso a dar un concierto y grabar un álbum en directo porro en mano para conseguir fondos para la candidatura de McGovern en 1972. Esto dio lugar a que durante la investigación del Watergate se supiese que Nixon incluía en su lista de enemigos a Barbra junto a otras estrellas como Paul Newman o Jane Fonda.
A lo largo de esta década publica discos atemporales como Streisand Superman o películas clásicas como Tal como éramos o Ha nacido una estrella, adaptada por Joan Didion y por la cual ganó su segundo Oscar, esta vez como compositora siendo la primera mujer en conseguirlo en dicha categoría. En esta década de reinvención, Barbra se aproxima a un nuevo público y renueva su estatus como estrella.

A finales de los 70 da un nuevo giro a su trayectoria. Como cantante se inclina hacia la música disco y publica el clásico No more tears junto a Donna Summer. Mientras tanto funda su propia productora de cine y asume un nuevo rol artístico al lanzarse a dirigir sus propias películas, convirtiéndose en 1983 en la primera mujer desde el cine mudo en dirigir, producir, escribir y protagonizar una película, Yentl, en la que además también cantaba.

Este debut cinematográfico como directora es catalogado por Spielberg como el mejor desde el de Orson Welles con Ciudadano Kane, sin embargo, no hubo una traducción en premios aunque sí en popularidad entre el público. Streisand leyó esto como un caso de discriminación por ser una mujer y con una fama sabida de ambiciosa o temperamental, algo nunca reprochable a un hombre en su posición.

No había dinero o galardón que pudiese desear, solamente seguir haciendo música y participando en pequeños papeles o apoyando causas socialess

Tras ganar el Globo de Oro a mejor dirección, siendo la única mujer hasta este año en haberlo logrado, decide repetir como cineasta con El príncipe de las mareas, un éxito absoluto por el que tampoco recibe nominaciones como directora, y El amor tiene dos caras.

Habiendo alcanzado el Olimpo en tantas ocasiones y en tan distintas formas, Barbra Streisand comenzó a trabajar para ser feliz y haciendo aquello que le llenaba. No había dinero o galardón que pudiese desear, solamente seguir haciendo música y participando en pequeños papeles o apoyando causas sociales sobre igualdad o minorías discriminadas. Eso hace desde hace tres décadas, es un estatus propio que pocos han podido alcanzar.

Puede que al hablar de Barbra Streisand se piense en extravagancias como tener dos perros clonados a raíz de las células de otro o una lista de amantes que incluye tanto a galanes de cine como a expresidentes de gobierno o incluso príncipes, pero es necesario hacer ejercicio de memoria para no olvidar que Barbra fue la primera incluso cuando no la dejaban ser, sin perderse ni amoldarse, de la niña fea de Brooklyn a la estrella indomable.

Primero fue la luz y después...
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