José Manuel Rodríguez Espiñeira: "La construcción industrializada ya no es una opción: es una necesidad para el sector"
En un sector tensionado por la falta de mano de obra, el presidente de la Asociación Provincial de Empresarios de la Construcción (Apec) de Lugo asegura que "sin industrialización será imposible construir todas las viviendas que necesita el país"
El Foro GaliBuild Meeting 2026 reúne este jueves y viernes en Santiago a 400 empresas, expertos y entidades de toda España. Organizado por la Fundación Galicia Constrúe, el clúster gallego del sector, el evento repasará los retos de la industrialización de la construcción, la vivienda, la sostenibilidad, la digitalización y la innovación en procesos de edificación.
Se habla mucho de que la industrialización puede ayudar a construir vivienda más rápido y a menor coste. ¿Comparte esa idea?
Desde la Asociación Provincial de Empresarios de Construcción que presido no solo pensamos que puede ayudar, sino que consideramos que es absolutamente básica. El sector tiene un problema serio de falta de mano de obra. Si no avanzamos hacia técnicas de construcción industrializada, no vamos a poder entregar todas las viviendas que se pretenden hacer y que se necesitan en este país.
¿Cuánto se puede abaratar el coste y cuánto tiempo se puede ahorrar con este sistema?
Más que hablar de abaratar costes, para nosotros es una cuestión de necesidad. No tenemos mano de obra cualificada suficiente para ejecutar las obras. La construcción industrializada permite traer a la obra elementos ya fabricados en planta -forjados, pilares, fachadas, huecos, núcleos de ascensor o de escaleras- prácticamente terminados. Esto acelera mucho el proceso constructivo. Además, tenemos un problema añadido: en los próximos diez años se jubilará aproximadamente un 25% de los trabajadores del sector y no hay gente joven incorporándose. Por tanto, impulsar la industrialización es imprescindible.
¿La solución pasa por contratar a más gente joven?
No exactamente. El problema es que no tenemos jóvenes que se estén incorporando al sector. Quizás como sector no hemos sabido vendernos lo suficiente y muchas personas prefieren trabajar en una fábrica produciendo materiales prefabricados para construcción que hacerlo directamente en obra.
Además de la rapidez, ¿qué otras ventajas tiene la construcción industrializada?
La calidad de los acabados. Con la construcción industrializada se consiguen niveles de precisión y calidad que muchas veces no se pueden alcanzar en obra tradicional. Además, no solo se trata de fabricar estructuras o fachadas. Ya se están utilizando módulos completos, como cuartos de baño totalmente terminados que se instalan directamente en el edificio. En un futuro cercano veremos viviendas modulares donde la obra consistirá básicamente en ensamblar elementos prefabricados.
"Con la construcción industrializada se consiguen niveles de precisión y calidad que muchas veces no se pueden alcanzar en una obra tradicional"
¿Qué materiales o sistemas constructivos innovadores cree que tendrán más impacto en la vivienda en los próximos años?
Creo que el mayor cambio vendrá en el ámbito de las estructuras, que en muchos casos estarán prácticamente hechas en fábrica. También las fachadas y los módulos de baño van a tener un papel importante. Además, cada vez se coordinan más los proyectos desde el inicio entre arquitectos y empresas constructoras para incorporar estas soluciones industrializadas desde la fase de diseño. También estamos empezando a aplicar la inteligencia artificial en la construcción.
¿Podría explicar cómo se está utilizando la inteligencia artificial en el sector?
Todavía estamos en una fase inicial. Las empresas están introduciendo datos en los sistemas y la inteligencia artificial permite analizarlos para evitar errores y mejorar la planificación de las obras. Es un campo que aún es bastante incipiente dentro del sector, pero que puede aportar mucha agilidad y eficiencia en el futuro. Ya hemos organizado incluso jornadas específicas sobre el uso de inteligencia artificial en vivienda.
"Estamos empezando a aplicar la inteligencia artificial en la construcción"
A día de hoy, ¿qué parte de la construcción de una vivienda es más fácil de industrializar?
Principalmente las fachadas, las estructuras y los núcleos de ascensores y escaleras. Son los elementos que más fácilmente se pueden fabricar en planta y después montar en obra.
¿Las empresas están preparadas para asumir esta transformación?
Hay que tener en cuenta que también las empresas de construcción industrializada tienen que crecer. Si empezamos a demandar más construcción industrializada de la que realmente se puede fabricar, corremos el riesgo de crear un cuello de botella en el sector.
En Lugo o a nivel gallego, ¿cuántas viviendas industrializadas hay ya en proceso o construidas?
En Lugo, por ejemplo, hay un bloque en la Avenida das Américas que se está construyendo con fachadas industrializadas. También existen proyectos en la zona de Sanfiz con núcleos de ascensores y escaleras prefabricados. Además, en la zona de As Gándaras se están levantando sedes empresariales utilizando construcción industrializada. A esto hay que sumar viviendas unifamiliares que ya se están contratando llave en mano y que llegan prácticamente completas desde fábrica, incluso con cocinas instaladas. En otras ciudades gallegas, como A Coruña o Santiago, hay aún más proyectos. Por ejemplo, en Santiago hay promociones con fachadas, estructuras, terrazas y núcleos de ascensores industrializados. En Vigo, especialmente en la zona de Navia, también se están utilizando bastante estos sistemas. En conjunto, se estima que entre un 17% y un 25% de la construcción en Galicia ya incorpora algún tipo de industrialización.
"Entre un 17% y un 25% de la construcción en Galicia ya incorpora algún tipo de industrialización"
En relación con sostenibilidad y eficiencia energética, ¿cómo se están construyendo hoy las viviendas?
Desde la entrada en vigor del nuevo Código Técnico de la Edificación en España, los niveles de eficiencia energética han aumentado mucho. Hoy en día se construye con estándares muy exigentes, tanto en obra tradicional como en construcción industrializada. Además, muchos proyectos buscan certificaciones ambientales como BREEAM o Passivhaus, lo que eleva todavía más el nivel de exigencia.
¿Qué materiales están empezando a usarse más en vivienda por razones de sostenibilidad o eficiencia energética?
Uno de los cambios importantes es que el ladrillo está empezando a desaparecer en muchos casos. En parte porque no tenemos suficientes albañiles para colocarlo, y en parte porque los prefabricados están sustituyendo esa función. También han evolucionado mucho las carpinterías, tanto de PVC como de aluminio, con rotura de puente térmico y sistemas de triple vidrio con doble cámara que mejoran muchísimo el aislamiento térmico y acústico. Además, cada vez se incorpora más domótica en las viviendas.
"El ladrillo está empezando a desaparecer en muchos casos. En parte porque no tenemos suficientes albañiles para colocarlo"
Comenta que Galicia es una de las zonas de España donde mejor se construye. ¿Por qué?
Principalmente por la climatología. Galicia tiene inviernos complicados, con frío, mucha lluvia y mucha humedad. Eso obliga a trabajar muy bien los aislamientos térmicos, evitar puentes térmicos y cuidar mucho los detalles constructivos. Históricamente el norte de España ha destacado por la calidad de su construcción, y dentro del norte Galicia es una de las regiones donde mejor se construye.
¿La madera también juega un papel importante en el sector?
Sí, porque Galicia es una productora. Tradicionalmente se ha utilizado en cubiertas, pero ahora también se está empleando en estructuras completas. Hay empresas gallegas muy avanzadas en este campo que permiten construir estructuras de madera con luces importantes, lo que además mejora la sostenibilidad de las obras.
Para finalizar, ¿qué otros problemas afectan actualmente al sector de la construcción?
Uno de los principales es el aumento del precio de las materias primas, una situación que se ha visto agravada por la guerra de Irán y la inestabilidad internacional. Materiales como el petróleo, el acero, la madera, el gas, el aluminio o el asfalto han experimentado subidas muy fuertes en los últimos años. Desde 2021 algunos materiales han aumentado más de un 45%, y construir una vivienda nueva cuesta actualmente más de un 30% más que en 2021.
"Desde 2021 algunos materiales han aumentado más de un 45%, y construir una vivienda nueva cuesta actualmente más de un 30% más que en 2021"
¿Qué consecuencias puede tener esta situación para las empresas constructoras?
Si no se revisan los precios de los contratos públicos, muchas obras pueden quedar paralizadas. Las constructoras no pueden trabajar a pérdidas. De hecho, en obra pública obtener un beneficio anual del 3% o del 5% ya se considera un buen resultado. Si los costes de materiales y combustibles se disparan -por ejemplo el betún, que es derivado del petróleo, o el gasóleo, que ronda los dos euros-, algunas empresas podrían plantearse paralizar obras y asumir las penalizaciones contractuales antes que continuar perdiendo dinero.
También apunta a otros problemas relacionados con la gestión de obra pública.
Sí, nos preocupa el uso de las encomiendas de gestión a empresas públicas como Tragsa. Estas adjudicaciones directas están generando, a nuestro juicio, una competencia desleal con las empresas privadas del sector. Además, Tragsa fue creada originalmente para actuaciones relacionadas con el ámbito agrario y actualmente está ejecutando un volumen muy elevado de obras públicas.
¿Le gustaría añadir algo más para concluir?
Simplemente insistir en que el sector de la construcción está en plena transformación. La industrialización, la digitalización y nuevas tecnologías como la inteligencia artificial van a marcar el futuro. Pero para que ese futuro sea viable también necesitamos estabilidad en los costes, revisión de precios cuando sea necesario y condiciones justas en la contratación pública.

