Una nueva generación de pastores para mantener viva la ganadería y el rural gallego

La Asociación de Criadores de Ovino y Caprino ha creado la Escola de Pastores de Galicia, cuyas clases empezarán el próximo mes de marzo
Pastora alimentando a ovejas. FREEPIK
Pastora alimentando a ovejas. FREEPIK

Desde hace años, la figura del pastor ha quedado ligada, a los ojos de la sociedad, a una profesión dura y sin futuro aparente, condenada al olvido cuando desaparezcan los últimos habitantes del rural. Lo cierto es que, a medida que la juventud mira hacia las ciudades y el campo se vacía, la ganadería está siendo relegada a un segundo plano. Una situación que choca con la realidad de un territorio que necesita, hoy más que nunca, muchas manos, implicación y conocimiento para poder sobrevivir.

Los datos hablan por sí solos. A pesar de que el número de explotaciones de ovino y caprino se mantiene estable, en los últimos años, en torno a las 17.000 —muchas de ellas son de autoconsumo—, el censo total de ganado ha experimentado un claro decrecimiento. Los ejemplares de caprino se redujeron un 30,4 % en 16 años, pasando de 52.793 reses en diciembre de 2008 a 36.738 en noviembre de 2024. Un descenso que se hace aún más acusado en el caso del ovino, con una caída del 46,2 %, al menguar de 265.152 a 142.533 las cabezas de los rebaños.

Una escuela para visibilizar a los ganaderos

En este contexto nace la Escola de Pastores de Galicia, una iniciativa impulsada por la Asociación de Criadores de Ovino e Caprino (Ovica) que cuenta con la colaboración de la Fundación La Caixa y Medio Rural. El objetivo, según explica la técnica de la asociación, Cristina Díaz, es dar impulso a la ganadería extensiva de ovino y caprino, velando por la "profesionalización do sector", ofrecer apoyo formativo "integral" a quienes decidan apostar por ella  y "visibilizar á figura do gandeiro".

El proyecto, que se viene gestando desde 2018, empezará a andar el próximo mes en forma de curso de capacitación ganadera. Un programa totalmente gratuito que estará homologado y se prolongará hasta octubre. Tendrá tres partes. La primera será una formación teórica de 250 horas dirigida a las aptitudes empresariales y gestión agraria que estará impartida por Medio Rural en el Centro Agrogandeiro do Inorde, en Xinzo de Limia.

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Exteriores do Centro Agrogandeiro do Inorde. CEDIDA

La segunda constará de un bloque práctico-teórico de 320 horas, a cargo de la propia Ovica, centrado en obradoiros y seminarios sobre diversos negocios del sector, como queserías, asociaciones o explotaciones. "Será unha formación moi actualizada, consensuada e útil", asegura Díaz. A lo largo de las clases también se instruirá sobre "trámites burocráticos e administrativos", se elaborará un cuaderno digital de explotación para evitar "acudir a empresas que cobren por iso" y se abordarán "as novas tecnoloxías aplicadas", como el vallado virtual.

La última fase estará orientada a la realización de las prácticas. En septiembre, el alumnado podrá hacer estancias de un mes de duración en explotaciones de 19 municipios ourensanos: A Gudiña, A Mezquita, Baltar, Castrelo do Val, Chandrexa de Queixa, Cualedro, Laza, Monterrei, Oímbra, Os Blancos, Riós, Sarreaus, Trasmirás, Verín, Viana do Bolo, Vilar de Barrio, Vilardevós, Vilariño de Conso y Xinzo de Limia.

Pastores contra incendios y el abandono rural

La escuela será, en palabras de Díaz, una oportunidad para aquellas personas "ás que sempre lle tirou a gandaría e senten cariño polo ovino e caprino", ya que la formación les ofrecerá "tódalas ferramentas necesarias" para poner en marcha una explotación "rentable". Asimismo, la iniciativa busca crear un espacio "colectivo" donde los participantes puedan comprobar "que non están sós na súa decisión de quedarse no campo" y encontrar" a xente que comparte a mesma filosofía de vida". 

Más allá de los ganaderos, también tendrá impacto en los municipios implicados. El programa contribuirá a la "dinamización dos territorios vulnerables", aquellos que "perderon moitísima poboación nos últimos anos" y cuentan con "superficies sen xestionar". ¿Cómo?. Por un lado, se visibilizarán "las zonas abandonadas" y se gestionará su biomasa lo que, a su vez, ayudará a "reducir de forma preventiva os lumes".

Una joven ganadera de la Granxa Ovino V.P, socia de Ovica. CEDIDA
Una joven ganadera de la Granxa Ovino V.P, socia de Ovica. CEDIDA

Por otro, se potenciará el relevo generacional del sector. Díaz relata que, hoy día, existen ocasiones en las que una explotación está a punto de cerrar y nadie del entorno desea hacerse cargo de ella. "Queremos darlle unha volta a esta situación e que a xente se quede e poña rebaños", afirma, "se se afincan no rural, estaremos fixando unha nova familia e contribuíndo á revitalización do concello e ao funcionamento do colexio"

Por el momento, la iniciativa ha tenido muy buena acogida: ya tiene más de treinta personas inscritas. Aunque en principio está previsto que solo tenga dos ediciones, desde Ovica aseguran que la intención es que la Escola de Pastores se consolide a largo plazo, adquiera "identidade propia"e integre, más allá del caprino y ovino, a "tódalas gandarías extensivas". Como referencia, destacan a la Escola de Pastors i Pastores de Cataluña, que tras 17 años de funcionamiento se ha convertido "nun exemplo a seguir" en la profesionalización del sector.

"Fai falla moita xente para traballar"

Entre el alumnado que ocupará los pupitres de la escuela el próximo mes está Tania García. Oriunda de Valga, esta mujer de 36 años acabó asentándose en Beariz por amor. Allí, su día a día transcurre entre dos explotaciones familiares: la de conejos de su pareja y la de ovino de su suegro. Esta última combina la cría de corderos con el mantenimiento de terrenos abandonados y montes. "Hai moita xente en México e as fincas están deixadas", aclara, "nós ímolas limpando e pechándoas con mallas eléctricas".

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Tania con su perro. CEDIDA

Después de años echando una mano en ambas granjas, ahora quiere dar un paso más. Su intención es ponerse al frente de la explotación ovina familiar y, por ello, ha solicitado el plan de incorporación agraria, que exige completar un curso de capacitación. Cuando supo de la escuela de Ovica, no dudó en anotarse. "Mellor este curso en Xinzo que ir ata Lugo, porque ademais vai máis enfocado a ovino e caprino, que é o que nos interesa", explica. Su objetivo es ampliar el rebaño de 150 a 200 ovejas y seguir limpiando cada vez más territorios.

La valguesa afronta la formación con la mente abierta y con ganas de aprender todo lo que pueda. Admite "non ter idea de bichos" porque en su casa "había galiñas e nada máis" y considera que este tipo de cursos resultan necesarios en el sector. Para ella, no solo enseñan cuestiones técnicas, sino que "permiten ir collendo coñecemento ou experiencia de outra xente", descubrir otras formas de trabajar y acercarse a realidades que "ti non ves no teu entorno".

Asimismo, estas iniciativas también se vuelven imprescindibles ante el problema que atraviesa la ganadería. "Fai falla moita xente para traballar no sector primario", cuenta, "nas nosas dúas explotacións estamos só nós, a xente prefire irse a outros ámbitos ou ás cidades". Una situación que refleja la falta de relevo generacional del rural, donde la gente que realmente se dedica al campo es escasa o supera los 60 años. "Creo que só somos dous matrimonios máis ou menos da miña idade, pero non hai máis xente que iso. O resto son todo de 50 para arriba", lamenta.

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