El Gobierno da otro paso hacia el despliegue de la eólica marina, con la costa gallega como bocado apetecible
Paso a paso, a un ritmo mucho más lento del que le gustaría a los promotores, el Gobierno prepara el terreno para que el despliegue de la eólica marina en España pase de ser un proyecto sobre el papel –con partidarios y detractores– a convertirse en realidad. El sector, para el que Galicia tiene gran atractivo, aguarda como agua de mayo la convocatoria de la primera subasta para el desarrollo de parques flotantes frente a la costa, un trámite clave para activar los primeras instalaciones que está cada vez un poco más cerca. El Ministerio para la Transición Ecológica acaba de lanzar la consulta pública previa para diseñar la orden por la que se aprobarán las bases de esa primera subasta.
Se trata de un procedimiento de concurrencia competitiva para otorgar a instalaciones eólicas offshore un régimen económico, la reserva de capacidad de acceso a la red y prioridad en concesión de ocupación del dominio público marítimo-terrestre. Antes de convocarlo hay que fijar aspectos como el área de instalación, la potencia, los plazos o los criterios de ponderación, por los que el ministerio pregunta en esa consulta, abierta hasta el 24 de febrero.
En cualquier caso, aunque la subasta se lance este 2026, los parques tardarían al menos unos ocho años en construirse. España va rezagada en la carrera de la eólica marina pese a ser el país europeo con más kilómetros de costa –cerca de 8.000– y un espacio marítimo que rebasa el millón y medio de kilómetros cuadrados.
De los 37 GW de esta tecnología instalados en Europa ninguno está en España, donde solo se han activado proyectos experimentales. El ministerio que pilota Sara Aagesen señala que las costas de España son profundas y "requieren una tecnología flotante que no está tan madura como la de cimentación fija".
¿Objetivos demasiado ambiciosos?
La hoja de ruta nacional para la descarbonización de la economía contempla la instalación de entre 1 y 3 GW de eólica marina para 2030, esto es, en apenas cuatro años. A escala autonómica, la Xunta fijó como meta terminar la década con unos 800 megavatios en el mar.
Con ese telón de fondo, la conselleira de Economía e Industria, María Jesús Lorenzana consideró "desesperante" el ritmo del ministerio para el desarrollo de la eólica marina y reclamó que Galicia sea "das primeiras" comunidades en poder llevar a cabo proyectos.
El potencial de Galicia
El Gobierno central dio el pistoletazo de salida oficial hacia la implantación de la eólica marina hace casi tres años con la publicación de los Planes de Ordenación del Espacio Marítimo (Poem), que sitúan en el litoral gallego cerca de la mitad de la superficie con alto potencial para acoger molinos, un total de 2.350 kilómetros repartidos en cinco polígonos.
No en vano, el despliegue de parques eólicos en el mar preocupa al sector pesquero, que teme perder zonas de trabajo. Todo ello en un contexto en el que la calidad del recurso, con muchas horas de viento, convierten Galicia en un bocado apetecible para la eólica, también en el mar. Prueba de ello son los diferentes proyectos planteados en los últimos años.