Los sénior, un motor económico: lideran en ahorro y consumo y transfieren dinero a la familia
Con el telón de fondo del debate sobre quién recibe y aporta más al país, si la cohorte de los 'boomers' o la generación de los 'millennials', un estudio de Fedea y la Fundación Mapfre reivindica que los sénior "no son únicamente perceptores de prestaciones" sino que tienen "un enorme peso" económico: "son ahorradores, consumidores activos y sostienen redes familiares mediante transferencias intergeneracionales".
Para llegar a esta conclusión, el análisis detalla cuánto ingresan y en qué gastan los miembros de los hogares, así como lo que reciben y aportan al sistema público según su edad. La radiografía parte de la base de que el país está inmerso en un cambio demográfico marcado por el envejecimiento de la población y el hecho de que cada vez haya menos jóvenes. Esa realidad influye en la aportación a la economía de cada grupo de edad.
Mayor renta y ahorro
Los mayores de 55 años, que ya son en torno al 34% de la población ante el descenso de la natalidad y una mayor esperanza de vida, concentran casi el 39% de los recursos económicos totales de los hogares y generan el 32,8% del producto interior bruto (PIB). Este grupo dispone de una renta media anual por persona de 36.816 euros, siendo el que tiene mayor capacidad adquisitiva entre la población. Concentran prácticamente siete de cada diez euros de ahorro de los hogares (68%), esto es, 73.500 millones de euros de un total de 108.000 millones en 2022.
Este colectivo recibe 183.000 millones en prestaciones públicas, pero aporta más de 138.000 millones en impuestos y cotizaciones sociales –el 34,5% del total– y es el que más dinero destina a consumo privado, incluyendo la vivienda.
Además, los sénior contribuyen a financiar el consumo de otros miembros dentro del hogar, fundamentalmente los jóvenes. "Dan más de los que reciben", señaló el director del centro de investigación Ageingnomics de la Fundación Mapfre, Juan Fernández Palacios, al presentar el estudio.
Transferencias a los jóvenes
La franja de edad que va desde la infancia a la juventud –hasta los 29 años– es una etapa de clara dependencia económica financiada por las familias y el Estado, pues los ingresos laborales son reducidos. Este colectivo consume más de 129.000 millones de euros de recursos públicos al año.
Mientras, las transferencias internas entre miembros de un mismo hogar alcanzan los 130.000 millones anuales y fluyen fundamentalmente desde los adultos y los sénior hacia los niños y jóvenes para financiar su consumo hasta su incorporación plena al mercado de trabajo.
De ese total, 27.000 millones proceden del colectivo con 55 o más años y los 103.000 millones restantes del grupo de 30 a 54 años, que es el que concentra la mayor parte de las rentas del trabajo y paga más de la mitad de lo recaudado en impuestos y cotizaciones sociales. El estudio constata, por lo tanto, que es "el principal contribuyente neto y pilar financiero del sistema de bienestar", financiando buena parte del gasto público destinado a las nuevas generaciones y mayores.