Un funcionario sufre una fractura de tibia tras ser agredido por un interno en Teixeiro

El sindicato de prisiones TAMPM denuncia que un módulo con 90 internos funciona con solo dos trabajadores. El incidente tuvo lugar en el módulo 3, que alberga a reclusos de alta peligrosidad
Cárcel de Teixeiro. AEP
Cárcel de Teixeiro. AEP

Dos funcionarios solos frente a 90 internos. Un módulo de alta peligrosidad. Un error de cálculo que acabó con un trabajador en el hospital. Así resume el sindicato de prisiones Tú Abandono Me Puede Matar (TAMPM) el grave incidente ocurrido este viernes en el Módulo 3 del centro penitenciario de Teixeiro, uno de los más conflictivos del recinto y destinado a internos de segundo grado con perfiles de extrema peligrosidad.

Según denuncia el sindicato mayoritario en las cárceles españolas, solo dos funcionarios se encontraban de servicio en un módulo con 90 reclusos cuando estalló una violenta pelea entre dos internos. Ambos trabajadores tuvieron que intervenir "con un alto grado de profesionalidad y poniendo en riesgo sus vidas", subrayan.

Los hechos se produjeron a primera hora de la mañana, poco después de que los internos salieran de sus celdas. Un preso de etnia gitana comenzó a perseguir por el módulo a otro de origen árabe, profiriendo gritos con claras connotaciones xenófobas y evidentes intenciones de agredirlo. En un momento dado, el agresor se quitó la ropa de la parte superior del cuerpo, se subió a una mesa y saltó directamente sobre él.

La víctima logró huir hasta el comedor, donde trató de defenderse golpeando a su perseguidor con una silla, alcanzándole en la mano y provocándole una herida sangrante. La huida terminó de forma abrupta cuando resbaló y cayó al suelo. Fue entonces cuando el agresor se lanzó sobre él, asestándole numerosos golpes mientras estaba indefenso.

Los funcionarios intentaron separar a los internos, pero la situación se tornó aún más grave cuando, de forma "sorprendente y sin provocación previa", uno de los reclusos propinó una potente patada en la pierna a uno de los trabajadores. El funcionario cayó al suelo sin poder levantarse y, ante la gravedad del momento, fueron los propios internos quienes terminaron frenando la pelea.

El trabajador herido fue trasladado de urgencia a enfermería, donde las pruebas radiológicas confirmaron una fractura múltiple de tibia, con posibles lesiones añadidas en la meseta tibial y la rodilla, que deberán ser evaluadas con pruebas adicionales en un hospital externo. La médica de guardia ordenó su evacuación inmediata en ambulancia debido a la gravedad de la agresión.

Imagen de la lesión a causa de la agresión. EP
Imagen de la lesión a causa de la agresión. EP

Desde TAMPM subrayan que ambos internos cuentan con un amplio historial de incidentes graves y han estado clasificados anteriormente en primer grado por su manifiesta inadaptación al régimen ordinario. Se trata, además, de internos IEO (Internos de Especial Observación), con antecedentes de agresiones a funcionarios: el interno de origen árabe agredió a un trabajador en 2024 en la prisión de Topas, y el interno gitano lo hizo en 2012 en el propio centro de Teixeiro. Este último, según denuncian, ya había sido aislado por otros incidentes en septiembre y nuevamente hace menos de un mes.

Pese a este historial, el sindicato cuestiona que la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias (SGIIPP) siga manteniéndolos en segundo grado, priorizando -afirman- "el maquillaje de cifras de cara a la opinión pública" frente a la seguridad real de trabajadores e internos.

Módulo 3, un perfil "altamente conflictivo"

El Módulo 3, añaden, presenta un perfil "altamente conflictivo" por su heterogeneidad: internos musulmanes que suponen cerca de un tercio de la población, junto a reclusos procedentes de Europa del Este, África y Suramérica. A ello se suma un incremento de más del 30% de la población interna en este módulo desde el pasado año y la presencia de numerosos internos PAIEM, que deberían estar ubicados en el Módulo 9, actualmente saturado. "El resultado es un clima de convivencia extremadamente difícil", advierten.

Para el sindicato, este episodio es una consecuencia directa del "buenismo" en la gestión penitenciaria, que -denuncian- ignora la peligrosidad real de determinados perfiles y se traduce en un aumento constante de las agresiones a funcionarios, reduciéndose cada año el tiempo medio entre ataques en las cárceles españolas. Consideran una "trampa" el simple traslado de internos conflictivos entre centros sin reclasificarlos en primer grado, lo que genera una sensación de impunidad y pone en riesgo a quienes sí apuestan por la reinserción.

Todo ello ocurre mientras los funcionarios de prisiones siguen sin ser reconocidos como agentes de la autoridad, debido -según recuerdan- a la falta de voluntad política, con más de 40 aplazamientos de la iniciativa en el Parlamento. Esta situación implica la ausencia del principio de indemnidad, lo que puede dejar al trabajador agredido sin compensación económica si el interno es insolvente. "Eso es, muy probablemente, lo que le ocurra al compañero hospitalizado", concluyen con amargura.

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