Prolesa, la granja de Sarria a la que no le falta mano de obra: "Desde que traballamos a turnos a cousa cambiou"

Esta ganadería es como la Onu del sector lácteo, pues en ella trabajan personas de diferentes nacionalidades que son mayoría en una plantilla de 14 integrantes
Parte de la plantilla de la ganadería sarriana Prolesa SAT. EP
Parte de la plantilla de la ganadería sarriana Prolesa SAT. EP

Prolesa SAT es una ganadería de leche ubicada en la parroquia sarriana de Goián. Con unas 600 vacas en ordeño más la recría, está entre las mayores granjas de la provincia de Lugo. La fundaron hace dos décadas 14 socios, de los cuales siguen trabajando en la ganaderías dos y otro está de baja. El resto se fue retirando, lo que abocó a incorporar mano de obra externa. Hoy son todo un ejemplo de ese cambio de concepción. Forman el equipo dos técnicos y 12 trabajadores de granja, la mayoría llegados de otros países: junto a tres españoles conforman la plantilla senegaleses, colombianos, marroquíes y un ghanés.

Alguno lleva más de una década en esta ganadería y entre ellos hay un compañero un tanto mediático: el senegalés Arona Sané, que compagina su actividad en la granja con el fútbol, pues es jugador de la SD Sarriana, tras llegar a debutar en el primer equipo del Atlético de Madrid . "Non temos estranxeiros traballando, senón compañeiros de traballo", destaca Román González, veterinario y encargado de personal en Prolesa.

Cuenta que hubo temporadas en las que no encontraban gente para trabajar, pero ahora les "sobra" oferta de mano de obra, aunque la tengan que formar. Notaron que la decisión de empezar a trabajar a turnos marcó "un antes e un despois". "Pasei de ter problemas en momentos puntuais para cubrir postos de traballo a contar sempre con tres ou catro currículos de xente interesada", explica. 

Condiciones

En esta ganadería el horario de mañana es de 06.00 a 14.30 horas cinco días a semana y el de tarde va de 14.30 a 01.00. En este caso son cuatro días a la semana de trabajo y cobran un plus por nocturnidad a partir de las diez de la noche. En ambos turnos tienen una hora de descanso. Cuando trabajan en fines de semana, libran por la semana. Cuentan con 30 días de vacaciones y 14 de descanso correspondientes a los festivos. Los trabajadores empiezan con el salario mínimo. La remuneración aumenta con la antigüedad y el grado de responsabilidad que conlleve el puesto.

Román González señala que "o que máis costa é manter a man de obra". Algunos trabajadores se quedan por años y otros duran apenas meses. "A todos os trato da mesma maneira, pero hai xente se que adapta e outra que non. Este é un traballo máis ben físico e non ten horarios de oficina", dice.

Apoyo a los migrantes

Constata que hay más reticencia a emplearse en una granja entre los españoles que entre las personas migrantes, a las que brindan apoyo a la hora de arreglar papeles, hacerse a la vida aquí o encontrar vivienda. Román cuenta cómo ayudaron a uno de los trabajadores a conseguir una hipoteca. "Eles queren integrarse, o problema é que ninguén os escoita", opina.

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